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jueves, 17 de julio de 2014

Un mercado de brujas, el paraíso de los músicos, frío... ¡Esto y mucho más en La Paz!

Después de pasar nuestro primeros días en Bolivia, acostumbrándonos al nuevo clima frío y a la altitud, el siguiente destino era claro, sobre todo porque desde Copacabana no hay muchas más opciones a las que ir hacia el sur, La Paz, que aunque muchos lo creáis, entre los que me incluyo, no es la capital de Bolivia, sino que alberga la sede gubernamental del país y los poderes legislativos y ejecutivos.

Se avecinaba una nueva gran ciudad, tráfico, mucha gente, impersonalidad, otro lugar en el que hace mucho frío, ya que estamos en la época invernal de la zona, otro lugar a más de 3600 metros de altitud, la verdad que ante este panorama no nos apetecía quedarnos a priori muchos días, pero mira, una vez más, se demostró que mejor valorar las cosas una vez experimentadas, ya que finalmente nos acabamos quedando más tiempo del previsto.

Tras unas 4 horas de un sorprendente viaje en bus, llegamos desde Copabana a La Paz, sorprendente porque según lo vivido en Perú viajando en latas a través de caminos de tierra, música cumbia a tope y conductores locos; nos esperábamos algo mucho peor en Bolivia, por suerte la primera experiencia fue bastante positiva, aunque os aseguro que no sería la tendencia general del país...

Para descubrir de la mejor manera una ciudad, hoy en día existen recursos maravillosos como los tours "gratuitos", los cuales descubrí viajando por Europa. Se tratan de tour de unas 3 horas, generalmente con guías jovencillos y con bastante gracia y entusiasmo, que tras el tour piden una propina, la cual en todos los tours de este estilo que he hecho he dado muuuuy gustosamente. Y mira por donde, en La Paz también existen este tipo de cosas. Así que el primer día, como introducción al nuevo lugar, disfrutamos de uno de estos tour en el que pudimos aprender muchísimas cosas de La Paz y Bolivia en general.

Por ejemplo aprendimos acerca de la historia y fundación de la ciudad. Fue fundada en 1548 por el capitán español Alonso de Mendoza, pero no en su ubicación actual, sino a unos kilómetros, en lo que hoy es la localidad de Laja. Pero parece ser que por esa zona el frío era cosa seria, y el capitán Alonsito apenas duró allí 3 días, tras los cuales trasladó la ciudad de La Paz a su ubicación actual.

Vista del centro de La Paz, lado indígena, con el barrio de El Alto al fondo


Vista de La Paz, lado español, con la montaña Huayna Potosí al fondo

Durante los años de mandato español sobre la ciudad, el río que aún hoy la divide, aunque actualmente de forma subterránea, dividía la ciudad en dos partes bien diferenciadas, la parte indígena, donde se ubica el actual centro turístico y la basílica menor de San Francisco de Asís, (ya sabéis, evangelización a toda costa); y por el otro lado la parte española, donde hoy se pueden encontrar la mayoría de iglesias y casas de tipo colonial, sobre todo estas última en la famosa calle Jaén.


Calle Jaén en La Paz

Durante finales del siglo XVII y principios del XIX, La Paz se vió envueltas en continuas luchas entre los españoles por mantener su control, y los indígenas por lograr su liberación. Las tropas indígenas, lideradas por Pedro Domingo Murillo, militar mestizo, llegaron a hacerse con la ciudad e incluso instaurar el primer Gobierno Libre de Hispanoamérica, marcando el comienzo de la liberación de América del Sur de España. Sin embargo, al poco tiempo los realistas españoles volvieron a tomar La Paz, y ahorcaron a Murillo en la plaza que ahora lleva su nombre, donde antes de morir diría su famosas frase: "Compatriotas, yo muero, pero la tea que dejo encendida nadie la podrá apagar, ¡viva la libertad!".

Plaza Murillo, con la estatua del militar

Pero no sólo de historia te están hablando durante las 3 horas del tour, aunque con la pasión con la que lo cuentan tampoco habría pasado nada... También nos hablaron de la cultura boliviana, donde uno de sus mayores exponente es la figura de la "cholita". Las cholitas son mujeres indígenas que se dedican principalmente a la venta de alimentos en el mercado, aunque últimamente muchas se han decantado por el jugoso dinero de la venta de souvenirs a turistas. Son fáciles de identificar, con sus largas y gruesas faldas, sus grandes traseros, y su sombrero, que si está recto no hay nada que hacer, está casada, mientras que si está de lado tienes vía libre. Pero no os penséis que esto de decir que tienen grandes traseros les ofendería, todo lo contrario, el canon de belleza entre los indígenas es una mujer con anchas caderas, cuanto más mejor, resultado de numerosos embarazos y demostración de la feminidad y fortaleza de la mujer. ¡Imaginaros que hasta se celebran campeonatos de lucha libres entre cholitas!

Reunión de cholitas en el Mercado de las Brujas

Me gustaría ver a estas personas presenciando un desfile de moda europeo, a ver qué cara pondrían ante las casi-sin-sombra modelos... Un ejemplo de que no hay un prototipo ideal físico de hombre o mujer, bueno, para las empresas de ropa y productos estéticos occidentales sí, pero no nos olvidemos que ellos muestran un ideal físico para hacer negocio, cada uno de nosotros simplemente debemos aceptarnos tal y como somos, y cada día dar gracias por el cuerpo que tenemos, el cual nos permite hacer tantas y tantas cosas.

Otro de los punto que tocaron durante el tour fue el mandato del actual presidente de Bolivia, Evo Morales, el primer indígena que ha llegado a la presidencia del país. Según palabras de la guía del tour, Evo ha hecho, sobre todo durante sus primeros años de mandato, grandes cosas por los derechos del pueblo indígena, convirtiendo lo que antes era una discriminación en protagonismo e igualdad.Pero como nunca llueve a gusto de todos, también parece que ha tenido sus puntos débiles, como favorecer a través de incentivos el aumento de la tasa de la natalidad del país, con el objetivo de crecer en pobalción tanto como China, lo cual según Evo es la clave del desarrollo económico del gigante oriental, en fin... Y otra idea muy curioso que se le ocurrió al bueno de Evo y que llevó a la práctica, fue cambiar el nombre del país, pasando de "República de Bolivia" a "Estado Plurinacional de Bolivia". ¿Y esto que tiene de emocionante? Pues básicamente que según la constitución boliviana, un presidente no puede presentarse a la reeleción más de una vez. Como buen político, Evo quería presidir el país cuanto más tiempo mejor, así que... ¿de qué manera se puede cambiar esto? Pues cambiando la constitución, ¿y cuál es la manera más fácil y menos laboriosa de cambiar la constitución de un país? Tic tac tic tac.... ¡Efectivamente! ¡Cambiando su nombre! De esta manera Evo se dio el lujo de tener la posibilidad de presentarse de nuevo a la reelección para la presidencia, la cual por supuesto consiguió. Listo el tipo eh...

Ok, ya hemos repasado muy brevemente algo de la historia de La Paz, su cultura a través de las cholitas, hemos hablado un poco de su presidente... ¡No puede faltar hablar de la gastronomía! Por supuesto desde el punto de vista de un vegetariano, lo siento por los amantes de la carne... En La Paz, bueno, en los países andinos en general, hay siempre un lugar donde degustar las especialidad locales a muy buen precio, el mercado. Nada recomendable en cuanto a platos cocinados a base de carne o pescado, ya que las condiciones higiénicas suelen dejar bastante que desear, pero si en el caso de La Paz, y Bolivia en general, en cuanto a jugos, ensaladas de frutas, y productos locales como el api (bebida a base de maíz), las empanadas de queso, las jawitas yungueñas (parecido a las empanadas, pero más esponjosas y con un queso dentro super sabroso). Así que os podéis imaginar que para amantes de las frutas como nosotros, no fueron pocas las visitas al mercado para deleitar nuestras panchitas con deliciosos jugos y enormes ensaladas de frutas, con precios de entre 5 y 12 bolivianos (0,5 a 1,2 € aproximadamente).

Ensalada de frutas "light", en el mercado de La Paz

Empanada de queso

Jawitas yungueñas

Puesto de jugos en el mercado

Y como último punto a resaltar dentro de todo lo que pudimos conocer durante el tour, una de las estrellas turísticas de La Paz, el Mercado de las Brujas. Se trata de un mercado al aire libre, ubicado en un par de calles del centro de La Paz, abarrotadas de tiendecitas gestionadas por mujeres indígenas en las que puedas encontrar absolutamente cualquier tipo de "pócima" que te puedas imaginar, desde la versión andina del Viagra, hasta los polvos "Síguema, sígueme", con los que conquistar al más duro corazón, o incluso fetos de llama utilizados en rituales de inauguración de casas. La verdad que es toda una experiencia cultural pasear y fijarte en los productos que venden, aunque ciertos objetos no dejan de ser desagradables para nuestros ojos occidentales y humanos.

 
Puestos curiosos en el Mercado de las Brujas

Pero no penséis que no sólo del tour podemos hablar acerca de La Paz, también dedicamos una fría mañana a visitar la basílica menor de San Francisco de Asís, en la que lo más destacable en mi opinión, aparte de su precioso claustro, es la combinación de motivos indígenas y cristianos en su fachada, como consecuencia de los listillos constructores indígenas del templo, que aprovechando que estaban bajo el dominio español y obligados a trabajar en la obra, dejaron su granito de arena.

Fachada de la Basílica de San Francisco

Fachada de la basílica, con figuras católica e indígenas

Otras de las actividades de las que disfrutamos como enanos en La Paz, fue un concierto de charango y quena (instrumentos andinos), en el Museo de Intrumentos. Si ya el simple hecho de pasear por la calle Linares, donde más de 10 tiendas de instrumentos a buenísimos precios te tientan a cada paso con charangos, quenas, guitarras, percusiones..., después de asistir al concierto del maestro Cavour y colaboradores, en el que hicieron viajar al cielo a nuestro oídos a través de los dulces sonidos andinos, no pudimos resistir la tentación de que los músicos que llevamos dentro nos dominasen por unos instantes, y acabásemos comprándonos una quena para Ewe, y para servidor un charango. ¡El primer paso para formar el primer grupo polaco-español de música andina ya está dado! jeje.

 Concierto de charango, con el maestro Cavour a la izquierda al charango

Tienda de instrumentos en la calle Linares

Y creo que poco más que contaros sobre La Paz, una ciudad que nos sorprendió muy agradablemente, en la que a pesar del frío y la altura, quisimos pasar unos cuantos días en los que simplemente pasear tranquilamente, visitar de nuevo los puestos de frutas, reponer ropa de abrigo aprovechando los bajos precios, ¡e incluso ir al cine! No os podríais creer los que se puede echar de menos una actividad tan "normal", cuando viajas durante tantos meses...jiji.

Próximo destino, Cochabamba, pero debo deciros que no esperéis un post turístico de esta ciudad, sino más bien un post de reencuentro de motivaciones perdidas, de sueños un poco dejados de lado, que en gran parte experiencias vividas en Cochabamba volvieron a traer a la luz.

¡Un abrazo!

"Si puedes soñarlo puedes hacerlo, recuerda que todo esto comenzó con un ratón". Walt Disney

sábado, 26 de abril de 2014

¡Hare Krishna! 4 días de recarga energética, tanto espiritual como física

Para los que seguís regularmente el blog, y para los que no ahora hacemos un resumen rapidito, cuando estuvimos en Manizales (Colombia), tuvimos el placer de conocer un poco de la comunidad Hare Krishna gracias a nuestro amigo Jhonatan, y participando en uno de sus festivales. Algunas semanas más tarde, durante nuestra estancia en Quito (Ecuador), descubrimos que en el centro de la ciudad había otro templo de la comunidad, así que aprovechamos para hacerles una visita. Porque siempre es un placer y un gran aprendizaje rodearte de personas con las que se comparten importantes valores, como el vegetarianismo, el respeto por la vida, por el propio cuerpo, por la salud espiritual, la disciplina... Y como uno siempre atrae a su vida aquello por lo que está interesado, aunque en ocasiones esos intereses no sean muy beneficiosos, cerca del pueblo de Baños de Agua Santa apareció una nueva oportunidad de convivencia con la comunidad Hare Krishna.

Se trataba de una finca en medio de la naturaleza, cerca de la localidad de Rio Negro, en la que a cambio de unas horas de voluntariado al día, te ofrecían a muy buen precio alojamiento, comida, clases de yoga, y la opción de asistir a las sesiones de meditación y de ofrenda. A modo de recordatorio, comentar que la comunidad Hare Krishna es un movimiento religioso basado en el hinduísmo y en la filosofía védica, con culto a Krishna. Defienden 4 principios: el vegetarianismo (no comer animales ni huevos), evitar el sexo ilícito (sexo no destinado a procrear), evitar los juegos de azar, y evitar la contaminación del cuerpo (drogas, alcohol, té, café...)

Ewe con Julia y la madre Bhakti

Sala para las clases de yoga

Aunque personalmente no comparto  todos sus principios ni algunas formas de crecimiento espiritual, sobre todo en lo relacionado a la devoción a Krishna, semidioses y gurús, es todo un regalo para el cuerpo y el alma pasar unos días en compañía de los devotos y resto de voluntarios que íbamos llegando como gotitas. Comida vegetariana variada prácticamente durante todo el día, clases de yoga a las 7:30 de la mañana, dormir en una cabaña rodeada de naturaleza, con el riachuelo fluyendo a pocos metros a modo de nana para dormir, intensas conversaciones espirituales con las que alimentarte y a la vez servir de alimento, incluso un poco de trabajo por las mañanas, que aunque no lo creáis, tras varios meses de viaje, se echa en falta algo de trabajo manual, y sobre todo, lo oportunidad de conocer personas con un modo de vida admirable, con una sonrisa constante, de las verdaderas, de esas que van acompañadas por un brillo en los ojos, con un amor hacia la vida del que grandes reservas harían falta para hacer terapia en ese loco mundo.

Ewe en la cascada cercana a la finca

Con algunos devotos y voluntarios en el helado rio

El día a día en la finca Vrindavan se desarrollaba de forma tranquila, con mucha actividad, pero nunca con la sensación de hacer las cosas con prisa, de manera que llegaba la noche, y pensabas: "la de cosas que hemos hecho y sin tener que correr..." A las 6:00 empezar el día con la meditación y el culto a las deidades, un ritual instructivo, inspirador, y acompañado siempre de una lectura del Bhagavad Gita con la que sumergirse en el sentido de la vida , un buena manera de despertar el ser interior desde bien prontito. Y como todo ser interior viene acompañado de un trajecito físico para sobrevivir en este mundo, qué mejor que a las 7:30 una clase de yoga con la que espabilarse y descubrir a través de las ashanas (posturas), músculos, tendones o ligamentos que hasta entonces ni sospechabas tener. Tras este intenso comienzo de día, un bien merecido desayuno. No de esos que comes por inercia, porque te acabas de levantar y toca comer, sino de esos que tras un par de horas en pie sólo con oir la llamada al comedor a través de una caracola ya se te hace la boca agua.

Uno de los deliciosos desayunos en la finca

Tras llenarnos de buena comida física y espiritual, tocaba ponerse manos a la obra. ¿Trabajo para hacer? Todo el que quieras y más: ayudar en la cocina, limpiar las instalaciones, lijar, barnizar y pintar puertas. arreglar algunas cabañas, hacer compras... Pero todo sin agobios, sin escuchar una voz fuera de tono, sin que las instrucciones sobre qué hacer y cómo hacerlo pareciesen órdenes. Y curiosamente, me pareció que las horas que se trabajaban de esa manera se amortizaban mucho más que cualquiera de los días trabajando en alguna gran empresa. Creo que muchos de los devotos podrían ayudar en gran manera a la eficiencia productiva dando charlas en muchas compañías...jeje

Julie a lo Daniel San... Sube lija, baja lija...

¡Haciendo honor a la fama de los cocineros vascos!

Tras alrededor de 4 horas ganándonos el almuerzo, tocaba llenar, (de forma literal), las panchitas con nuevas obras de arte gastronómicas creadas por el chef Gopal y sus pinches. Es increíble como con alimentos básicos como frutas, patatas, yuca, tomates, zanahoria, judías, especias... Se pueden crear tan deliciosos y variados platos.

Uno de los momentos más repetidos, a punto de comer

Y ya para la tarde, a dar rienda suelta a la actividad más productiva inventada por el hombre, la siesta, o leer, estudiar, charlar... Hasta las 18:30 con una nueva sesión de meditación, ofrendas y lectura védica, como antesala a una nueva visita a la mesa. Porque otra cosa quizás no, pero comer, hemos comido durante esos días como no lo habíamos hecho durante los 6 meses del viaje.

En definitiva, pasar 4 días rodeados de un entorno natural idílico, con el sonido del agua incasable del riachuelo, los pájaros, y personas que te transmiten un paz interior que no tiene precio, como dice el título del post, nos supuso una verdadera recarga energética en todos los sentidos. Por experiencia, quizá a muchos, en cuanto oyen algo de comunidades Hare Krishna o cosas similares, se os activa el interruptor del miedo y crítica a lo desconocido. Pero os puedo asegurar, primero que nunca se debería hablar de algo sin antes haberse informado, y si se puede vivirlo mucho mejor. Y segundo, que ójala todas las comunidades del mundo, incluídas aquellas compuestas por el mayor número de miembros, como el cristianismo, el judaísmo, o el islamismo, estuviesen formadas por personas fieles a los principios reales de su doctrina, no me refiero a esos principios que imperan hoy en día, adaptados e interpretados según los intereses de unos cuantos sedientos de poder; sino aquellos principios verdaderos, basados en el respeto y el amor hacia uno mismo y los demás. Porque al final, todos formamos parte del mismo mundo, y te puedes llamar cristiano, musulmán, budista o lo que sea, pero os guste o no, en realidad todos estamos formados por lo mismo, y nuestra felicidad verdadera e integral depende del mismo camino.

Así que, en lugar de criticar desde el desconocimiento, o desde el rencor hacia todo aquello que no siga nuestra corriente, démonos la mano para todos juntos llegar a un bien común. Podemos cada uno caminar en dirección diferente, y hacer que la cuerda que nos ata a la vida se tense más y más, o caminar todos en una misma dirección y eliminar cualquier atadura.

¡HARE KRISHNA!

Con algunos de nuestros inolvidables compañeros de Vrindavan

"Ante todo haz que tu vida sea perfecta. Después trata de enseñar a los demás." Srila 
Prabhupada, fundador de la Asociación Internacional para la Conciencia de Krishna

jueves, 23 de enero de 2014

Visita a la Chiapas más indígena y a nuestro nuevo paraíso

Segundo día disfrutando de la compañía y hospitalidad de Benjamin y su familia en Tuxtla Gutiérrez. Como sabéis, el primer día era difícil de superar tras quedarnos con la boca abierta durante la excursión por el Cañón del Sumidero, pero en esta ocasión el día fue igualmente inolvidable de nuevo gracias a nuestro "guía" Benjamin.

La primera parada del día fue un pequeño pueblo situado entre las montañas de los Altos de Chiapas, un pueblo rodeado de misterio, de leyendas. Habíamos oido sobre este lugar que en su iglesia se celebran rituales religiosos tan antiguos como de los tiempos pre-hispánicos, desde sacrificios de gallinas hasta absorción de malas energías a través de huevos Un lugar habitado por una comunidad indígena de tzotziles llamada los chamulas, que había conseguido mantener en gran medida su cultura a pesar de los esfuerzos hispanos por imponer sus costumbres. El sitio en cuestión es San Juan Chamula.

San Juan Chamula

Nada más llegar a San Juan Chamula, no sé si influidos por la información que sabíamos sobre el lugar, ya sentimos que aquel pueblo no era un lugar común. Por las calles sus habitantes con vestimentas sencillas pero ideales para el clima frio habitual a esa altitud, a medida que te cruzas con ellos, los pocos que se atreven a mirarte, te hacen sentir que estás invadiendo un lugar sagrado, que eres aceptado pero sólo de forma temporal.

El primer lugar que te encuentras y que claramente te da pistas de que te encuentras en un lugar "diferente" es el cementerio. Morbosismo aparte, en él no encuentras lápida alguna, sino montículos de tierra bajo los que descansan los huesos de chamulas entre los que incluso se cree permanecen algunos de la época precolombina, y encabezando cada montículo, una cruz. Pero no una cruz "común", entiéndase por común la cruz cristiana importada por los españoles durante la conquista, sino cruces de madera de colores, concretamente verde, azul, negro y blanco. Según se cree, las negras para ancianos (mayores de 52 años), las blancas para niños y verdes y azules para el resto.

San Juan Chamula, cementerio

Esta cruz, aunque parezca mentira, proviene nada más y nada menos que de los tiempos mayas. Originariamente la cruz maya es de color verde forjada en madera, simbolizando la ceiba, el árbol de la vida para la religión maya, el cual divide el cielo y el inframundo. Como os podéis imaginar, los españoles estarían la mar de felices al ver que había tantas cruces al llegar al Nuevo Mundo, pensarían: "¡ya tenemos medio trabajo hecho!".

San Juan Chamula, cruces maya

El otro lugar de interés y principal motivo de visita a San Juan es la iglesia, sí, ésta sí que es católica, aunque en su interior no es que celebren rituales puramente católicos, sino mezclados con ciertos ritos paganos procedentes de la época maya. Lo primero antes de acceder a la iglesia, es pagar religiosamente la entrada, y lo segundo, tener bien claro que si osas a tomar una foto, te arriesgas a que alguna persona del pueblo agarre tu cámara y la estampe contra el suelo, ya ha habido casos así. El motivo no es que en el interior hagan algún tipo de acción ilegal, sino que según sus creencias al tomar una foto de una persona, estás robándole su alma, y a ninguno nos haría gracia algo así, ¿verdad? :-D Aunque con un poco de picardía y osadía por parte de Ewe, un par de fotos pudo sacar sin que nadie se enterase.

San Juan Chamula, iglesia

Nada más cruzar la puerta de la iglesia, enseguida te vuelves a dar cuenta que te encuentras en un lugar único,formado por grupos de personas, cada una concentrada en sus propios rituales. Ambiente con una ligera niebla producto de la quema de copal y mirra, lo que a su vez crea un olor penetrante y místico. Algunas personas haciendo sonar una música simple, repetitiva, a modo de mantra. Todo ello junto con la penumbra del lugar te produce un efecto de malas vibraciones, ¡esto es algo personal eh! A los lados de la iglesia, se encuentran figuras de varios santos, cada uno con su función dentro de las ofrendas. La mayoría de ellos vestidos con varias capas de ropa, en función del número de milagros que haya proporcionado a la comunidad, y una minoría colocados de espaldas, mirando a la pared, por no haber cumplido las peticiones del pueblo.

San Juan Chamula, santos en el interior de la iglesia

Una de las cosas que resulta curiosa es que dentro de la iglesia no hay bancos, ya que las personas que se encuentran orando en lengua totzil, lo hacen de rodillas sobre el suelo, encarando gran número de velas de diferentes tipos, en función del santo al que deseen realizar peticiones. Pero no sólo eso, pudimos comprobar que las leyendas eran ciertas, y eran varias las personas que con una bolsa llena de huevos en la mano, la pasaban alrededor de sus cuerpos y los de sus familiares con intención de que los malos espíritus y enfermedades queden absorbidos. Al igual que los huevos, habías familias con una gallina preparada para el mismo ritual. Los turísticamente atractivo y racionalmente más duro es el hecho de que una vez absorbida la mala energía, es necesario destruir de alguna manera el objeto en cuestión, ya sea enterrando el huevo o la gallina una vez descuartizadas. Lo siento para los más orbosos, pero no nos quedamos para ver el pase final del espectáculo.

Está claro que para visitar un lugar así hay que ir sin prejuicio alguno y con la mente abierta. No me refiero a que compartas las tradiciones que ahí se celebran, pero respetar las creencias de cada uno, por variopintas que puedan parecer. Aunque el hecho de ver que incluso había niños chamules participando en los rituales, nos hizo plantearnos ciertas cuestiones. Si ya desde niño creces con tradiciones así, a una edad en la que lo que te digan te lo crees, lo que ves que hacen tus padres se convierte en un dogma, se convierte en parte de tu cultura personal. Esos niños, ¿al crecer se plantearán en algún momento por qué hacen lo que hacen? ¿o simplemente ejecutan como robots lo que han interiorizado durante años? Y con esto podríamos referirnos en contextos más generales, no sólo en cuanto a la cultura chamula, sino a cualquier cultura del mundo.

Además, observar el gran culto que ofrecían a los santos, a través de figuras, vestimentas, velas, oraciones... Al igual que los antiguos mayas con sus dioses, los egipcios... Nos supuso una muestra más de la falta de responsabilidad por parte del ser humano, o mirándolo por la otra cara, el control de las religiones utilizando diferentes figuras en las que las personas depositen el destino de sus vidas. Soy de la opinión que cada uno es responsable de todo aquello que le pase, sea bueno o no tan bueno. Con cada pensamiento, cada palabra, cada acción y sentimiento estás sembrando tu destino. Si un negocio te va mal, una tormenta arruina tus cosechas, una enfermedad aparece en tu vida, en mi opinión, piensa por qué ha sucedido eso, conocéte a ti mismo para saber por qué atraes algo así, sea bueno o no. Cuánto cambiaría el mundo si comenzásemos a responsibilizarnos de nuestras vidas, y no dejarlas en manos de santos, doctores, políticos...


Tras esta mística experiencia en San Juan Chamula, el siguiente destino del día fue otro pueblo tradicionalmente indígena tzotzil, Zinacantán. No sé si fue porque veníamos de la intensa experiencia en San Juan Chamula, pero a visita a Zinacantán aenas nos ocupó un rápido paseo por la plaza principal del pueblo observando los tradicionales trajes de la región y un par de calles más buscando tortillas hechas a mano sin mucho éxito. Eso sí, fue muy curioso el hecho de que a pesar de haber varios grupos de personas indígenas agrupados en torno a la iglesia y la plaza principal, en el pueblo reinaba un silencio y calma inquietantes. Veíamos como los habitantes se reunían para estar todos juntos, pero en silencio, simplemente disfrutando con su compañía. En muchas ocasiones y según con quien, no son necesarias las palabras para hablar.

 
Zincantán, grupo de hombre en junto a la iglesia

Zinacantán, grupo de mujeres indígenas


Y como última visita de este interesante día, nos esperaba una de las principales joyas que hemos descubierto en México, San Cristóbal de las Casas. ¿Os acordáis del centro histórico de Campeche? Con las casitas de colores, en plan cuento... Pues San Cristóbal es algo parecido, si parecer tan artificial, pero además agrégale un ambiente muy cultural, viajero, joven, espiritual, restaurantes vegetarianos, terracitas para tomar un buen café, mercados con artesanía local... Un paraíso para dos vegetarianos aficionados a los viajes, la vida espiritual y a disfrutar de la tranquilidad de una tazá de té o de café en un local auténtico.

San Cristóbal de las Casas


San Cristóbal de las Casas

Disfrutando de un delicioso almuerzo vegetariano

Además, durante el agradable paseo por la ciudad pudimos sumergirnos un poco más en la cultura chiapanenca tomando una de las bebidas más tradicionales de la región, el pox. Es un licor de maíz (elote en México), bastante fuerte, que hace honor en forma alcohólica al principal producto de la zona, tanto hoy en día como en la cultura maya, ya que según su creencia el primer hombre fue creado a partir de maíz. En la siguiente foto, de no muy buena calidad, no tenéis a los caracoles y Benjamin disfrutando del ritual del pox, que a diferencia del tequila, se toma con una rodaja de naranja y un trozo de cacao. La verdad que prefiero esta opción al limón y la sal...jeje

Los caracoles y Benjamin en pleno ritual de pox

Sin embargo, con lo ajetreado que había sido el día, apenas tuvimos una hora para disfrutar de San Cristóbal con la luz del día, por lo que con lo poco que habíamos percibido del lugar, nos quedó más hambre por ver el lugar. Cosas del destino, o más bien, de nosotros, nos llegó una invitación para volver al de un par de días a San Cristóbal, una invitación para dar un pasito más en uno de los objetivos del viaje, visitar una escuela de educación alternativa llamada el Pequeño Sol. Pero para no bombardearos con tanta información en un sólo día, mejor dedicar un post a la visita y así compartir con vosotros algunas reflexiones sobre una de mis grandes pasiones, la educación. ¡Nos vemos!

"Si damos un paso para lograr realizar un utopía ésta se alejas un paso; si damos dos pasos, también se aleja dos pasos; así que la utopía sirve para caminar". Osho, El libro del ego.


miércoles, 13 de noviembre de 2013

Reflexión sobre la cultura árabe y cómo la juzgamos


Ponemos punto y seguido a la visita a la querida Jordania, y con ello, ya os comenté cuando dejé Israel, que haría un post resumen del país. En este caso también lo haré, pero la experiencia vivida en Jordania, primer país árabe del viaje, con todo lo que ello implica, ha hecho que sienta la necesidad de escribir primero este post con reflexiones personales sobre esta cultura árabe y la forma en que los que somos ajenos a esta cultura solemos tratarla. 

Jordania ha sido el primer país de cultura árabe que he visitado en mi vida, y ello me ha supuesto diferentes cosas. En primer lugar, adaptación a una cultura en la que según mi experiencia vivida, y a pesar de los valores que forman la religión árabe, los placeres sensoriales forman gran parte de esta cultura, y es que la religión es el motor que mueve estos mundos. Me explico... La religión islámica se caracteriza entre otras cosas por la represión de placeres materiales, como puede ser el beber alcohol, ciertas comidas, la tentación sexual de los hombres hacia las mujeres, haciendo que éstas deban cubrir la mayor parte de su cuerpo... 


 Como suele pasar con las religiones, la interpretación literal de sus sagradas escrituras lidera la vida de sus seguidores. En el caso de la religión islámica, y en mi opinión aplicable a la vida en general, todas estas represiones impuestas, provocan un efecto contrario. Ya sabéis, dale a un niño pequeño una tarta de chocolate y dile que bajo ningún concepto puede probar ni un trocito... ya os imaginaréis el resultado. Y es que en el fondo todos llevamos un niño dentro, y no es menos en los musulmanes. 

Hablando de hechos concretos, la religión islámica intenta como he dicho que los hombres no vean a las mujeres como objetos sexuales, y por ello las obliga a cubrirse, creando así una represión antinatural en todos ellos, lo que según he visto se traduce en un calentamiento hormonal masculino que explota en cualquier momento, normalmente con chicas extranjeras, creando situaciones para nada agradables.

Por otro lado, Jordania es un país pobre, en boca de sus propios habitantes, es un país que nunca ha tenido nada, petróleo, agricultura, potencial militar... Lo único que tienen (en términos de poder), es Petra, repito, esto son palabras de gente local. Esto provoca que simplemente por la visita a Petra miles de turistas acudan cada año Jordania. Junta turistas, un bajo nivel económico y un gobierno y una religión liderados por el poder económico, y ya tienes la mezcla para que muchos de los jordanos se muevan básicamente primero por la religión, y segundo, aunque no sé si este orden es siempre así, por el dinero.

En este sentido, a la mayoría no os cuento nada nuevo si os digo que viajando por Jordania, tienes que armarte de paciencia para lidiar con todas esta gente cuyo principal interés es el dinero. A este respecto, se suelen oir comentarios por parte de los turistas del tipo: "sólo quieren de nosotros nuestro dinero", "están intentando engañarnos continuamente". Si os soy sincero, durante mi estancia en Jordania estas fueron también mis sensaciones, que hacían que pagasen justos por pecadores, y aunque hubiese personas que se acercasen a mí con buena fe, estos prejuicios por mi parte jugaban en su contra. Quizá ahora que lo miro como un tiempo pasado, puedo pensar en ello de forma más profunda, y darme cuenta que todo eso no es algo que forma parte de los habitantes jordanos, o musulmanes en general. Cuando nacen, cuando son unos niños, el dinero no significa nada para ellos, al igual que para cualquiera de nosotros. Es el paso del tiempo, las influencias externas (familiares adultos, medios de comunicación, gobiernos, religión...), quienes ponen sobre nuestra persona más pura esas capas de egoísmo y de ansia de poder, ya sea económico, militar... 


 Respecto al tema que he comentado con las mujeres, no soy mujer, y no puedo sentir lo que es que un extraño te intente meter mano en cuanto te pones cerca de él. Pero creo que si estas experiencias nos las tomamos como algo personal, como algo que esa persona está haciendo conscientemente contra ti, es cuando provocan en nuestro interior ese odio y esos prejuicios generalizados, que en realidad lo que producen es odio y prejuicios hacia uno mismo. No digo que no sea algo desagradable que te pase algo así, pero depende de tí el que esa experiencia produzca en tí energías negativas que durarán siempre, o tratar la experiencia como algo en lo que profundizar y como una oportunidad para aprender el camino hacia uno de mis valores preferidos, el amor incondicional.


Por lo tanto, ahora que estoy en un nuevo país árabe, la vida me da una nueva oportunidad para intentar interiorizar estas reflexiones y no mirar a las personas locales con desconfianza, tener presente que no son ellos los que se acercan intentando conseguir mi dinero, intentando mil y un trucos para vender sus servicios... No son ellos los que hablan, sino su religión, su gobierno, sus influencias exteriores... Si lo pensáis, muchos de nosotros, viviendo en países considerados más "civilizados", también estamos influenciados por todo esto, deseando cada vez más cosas, un coche mejor, una casa mejor, intentando aprovecharnos de situaciones en las que podamos salir beneficiados, sobre todo económicamente. Y es que hasta que uno no se dé cuenta de ello y trabaje en sí mismo para llegar a lo que somos en realidad, será imposible mirar a los demás de forma justa. Con esto no me refiero solo a los prejuicios hacia las culturas árabes, sino a todos los aspectos de la vida.

Hasta que no conozcas lo más profundo de ti, hasta que no te quieras incondicionalmente, no serás capaz de conocer lo más profundo de las personas ni quererlas incondicionalmente.

domingo, 20 de octubre de 2013

Dejamos atrás la ciudad de las cuestas, rumbo a la emblemática Nazareth

Pues si queridos y queridas fans del blog, después de 4 fantásticos días en Haifa, tocaba ir cogiendo la mochila y seguir con el rumbo. Peeeero, como el couchsurfer del siguiente destino, Nazareth, me dijo que hasta las 20:30 no estaría en casa, aún me quedaba este último día para estar por Haifa.

Aproveché para por fin, ir a ver el palacio de los jardines Bahai. Ya os comenté que los jardines están divididos en 3 partes, el palacio está en la parte del medio, y como esa zona sólo abre hasta las 12, los otros días no me había dado tiempo a ir a verlo.

El palacio visto de cerca impresiona, por sus dimensiones y por su majestuosidad.Dentro el palacio está enterrado uno de los profetas de los Bahai, Herald, y por respeto al difunto, no permiten hacer fotos en su interior, de lo cual ya se aseguró un chico que no me quitó ojo en ningún momento...jeje

Como os comenté me gusta el principio que defiende la religión Bahai sobre la igualdad de todos los seres humanos, sin embargo, no creo que sea necesario un palacio así ni unos jardines tan paradisíacos y que cuestan mucho dinero y mucha agua para que el mensaje del Dios en el que creen les pueda llegar, ¡que para algo es omnipresente! :-D Aplíquese esto al resto de religiones según mi opinión...


En la entrada del palacio, pregunté a una de las trabajadoras a ver dónde estaban los Bahai, porque muy bonitos los jardines, el palacio de foto, pero me parecía que los Bahai era una especie de comunidad secreto que sólo se reunían en las noches de luna llena... Pues resulta que la chica era de Barcelona, y me comentó que ella misma era Bahai, por lo visto los trabajadores que estaban por ahí son Bahais que están haciendo más o menos un año de servicio. Quise preguntarle más cosillas pero empezaron a venir oleadas de turistas...una pena, era buena oportunidad para aprender un poco más.

Os dejo un par de fotillas más del palacio y los jardines de alrededor. ¡Prometo que ya doy por zanjado el tema Bahai!



Una vez satisfecha casi del todo mi curiosidad Bahai, fui a visitar el barrio Kababir, donde reside una comunidad musulmana llamada Ahmadira, con origen en la India, y que promulgan la no violencia entre las religiones. El barrio es curioso de ver, es como trasladarte a otra ciudad dentro de Haifa, ya que los carteles incorporan traducciones árabes, y hay una gran mezquita. Incluso la arquitectura de los edificios es diferentes, viéndose motivos más de estilo árabe.



Y ya con esto se acabaron las visitas en Haifa, una ciudad que me acogió durante 4 días, donde me encontré muy a gusto, y donde empecé a sentir mejor el viaje, en el sentido de disfrutar del lugar, tener momentos de turisteo, de relax, de tirarme en un parque a leer... Pero ya sabéis, la aventura continua y el caracol tiene que seguir avanzando, ¡hay muchos lugares y personas en otros sitios que me están esperando!

Así que cogí de nuevo la mochila, me despedí del colega Victor, y rumbo hacia Nazareth, donde Jesús pasó su infancia y adolescencia. Ahí me espera el couchsurfer Yotam, que vive en una comunidad kibbutz. ¿Que qué es eso? Mejor para el próximo post, aunque os recomiendo buscar info en Internet, a mi me está pareciendo muuuy interesante.

¡Hoy es el primer día del resto de tu vida, haz que cuente!