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martes, 11 de noviembre de 2014

Gastronomía, cultura y curiosidades chilenas en Santiago

Seguro que los que sois más o menos asiduos al blog habréis notado un silencio por mi parte más largo de los habitual. Bueno, ya sabéis que hace unas semanas, a pesar de que el blog siga viajando, los caracoles volvieron ya de su sueño viajero, y aunque os prometo que os contaré hasta la última de las aventuras que vivimos... ¡cuesta tanto escribir unas vez has regresado! :-D

Pero bueno, dejémonos de lamentos y pongámonos al lío. En el último post pudísteis disfrutar de la entretenida historia de Chile, y ahora toca un post para los aficionados a la gastronomía, arquitectura y curiosidades del país a través de su capital.

Nuestra estancia en Santiago se dividió en 2 etapas, ya que en medio hicimos una escapada a la ciudad costeña de Valparaíso. En la 1ª etapa estuvimos alojados en casa de Carlos, el hermano de una couchsurfer que nos alojó en la ciudad argentina de Córdoba, el cual no sólo nos abrió las puerta de su apartamento y su corazón, sino que nos descubrió secretos no tan turísticos de Santiago y alguna que otra tradición alcohólica que tuvo sus consecuencias...jiji

Santiago es una ciudad con más de 5 millones de habitantes, y la verdad que mientras paseas por ella, si no fuera por el acento chileno y algún que otro detallito, bien podríamos pensar que de tanto caminar estábamos en Madrid, con rascacielos tapando el sol por todas partes, largas y anchas avenidas atestadas de coches, pero eso sí, con una limpieza y orden que hacía tiempo no veíamos en una gran ciudad de Sudamérica. Y es que además está considerada la ciudad sudamericana con mayor desarrollo económico, y junto a Medellín, la ciudad con mejor calidad de vida de todo América Latina, ¿quién dijo prejuicios?

Vistas de Santiago desde el parque Santa Lucía

Durante los días que estuvimos en Santiago, tuvimos la oportunidad de visitar varios lugares emblemáticos, como el Museo de Historia Nacional, el parque de Santa Lucía, el mercado, o el Museo de los Derechos Humanos, este último muy recomendable para ser testigo de diferentes atentados contra los derechos humanos a nivel mundial, con especial hincapié en la dictadura de Pinochet, aunque para nuestro gusto ponía demasiado énfasis al mostrar materiales macabros sobre diferentes tipos de torturas, todos sabemos que existen, pero no veo qué aporta el entrar en detalle.

 Escultura indígena en el parque Santa Lucía

De juguitos con Carlos en el mercado  de La Vega

Bailes folclóricos en el mercado de La Vega

Pero con diferencia, lo que más quedó grabado en nuestras memoria en Santiago, fue algunas costumbres y curiosidades que fuimos descubriendo mientras paseábamos por las calles del centro, gracias al tour que hicimos, y pos supuesto gracias a nuestro anfitrión. Santiago es una ciudad que se está desarrollando mucho en todos los sentidos, pero a día de hoy aún se mantienen ciertos detallitos que dejan ver ese pasado con influencias británicas, con un sistema de clases, y unas costumbres algo prehistóricas. Por ejemplo, ¡los famosos "cafés con piernas"!

Estos negocios surgieron a finales de los años 70, siendo su precursor el café Haití. El dueño de este local, todo un visionario él, sustituyó a los tradicionales meseros de fuertes brazos con los que llevar cuantas más cervezas mejor, por camareras con uniformes ceñidos y minifalda. Este detallito en la vestimento convirtió al café Haití en un lugar muy popular, y como no, no se hizo esperar mucho el que otros locales de la zona copiasen la idea. Con esta rápida extensión de los novedosos "cafés con piernas", se fueron agregando complementos como espejos alrededor del local para poder ver desde diferentes ángulosa las chicas, expertas ellas en resaltar la "mascunilidad" de los clientes.

Con el fin de la dictadura, tal y como pasó tras el franquismo en España, comenzó una época de destape, y un escalón más dentro de los cafés con piernes, surgiendo locales con camareras llevando bikinis y tangas. Y por si no fuera poca atracción para los hombres más primitivos, en algunos locales se creó el minuto feliz, en el que durante un minuto, que nunca se sabía en qué momento del día comenzaría, las camareras mostrarían sus pechos. Hoy en día, existen los locales más clásicos con las puertas abiertas con camareras con minifaldas que continuamente tiene que ir bajándola por la inevitable subida al andar, en los que hasta mujeres acuden a tomarse el cafecito, ya que se dice que las camareras suelen tratar con especial respeto y atención a las clientas de mismo género. Existen también otros locales con vidrios polarizados y puerta cerrada, en los que las camareras llevan bikinis y sigue existiendo el minuto feliz. Incluso locales que dependiendo el día de la semana, el uniforme tiene una temática diferente, desde enfermeras hasta colegialas. Evidentemente, éste tipo de negocios han creado controversias, sobre todo entre los que son considerados los bandos más conservadores. Pero si ser conservador en este caso es defender la dignidad de las personas, y no seguir dando fuerza a esa corriente superficial, sensorial y materialista que impera hoy en día y que de sobra ha demostrado que cojea casi con las dos piernas, con minifalda o sin ella, ¡me declaro un gran conservador! :-D

Uno de los muchos cafés con piernas, en este caso, de los "privados"

Otra de las tradiciones clasistas que se mantienen en la ciudad de Santiago son los clubes sociales y clubes de apuestas de caballos. Lugares de ocio, donde por supuesto únicamente pueden entrar hombres, y dentro de éstos, los que posean cierto estatus económico y social. Vamos... que en cualquier momento me esperaba encontrarme con un bar tipo saloon, con hombre disparando revólveres, pidiendo zarzaparrilla, y mujeres en el escenario bailando can can.

Y en cuanto al tema de llenar el estómago, vamos, la comida, dentro de la cocina tradicional chilena, destacar un plato que resalta por su volumen, económico precio que lo convierte en el favorito de estudiantes, y méritos para entrar en el ránking de recetas calóricas, ¡la chorrillana! Una capa de patatas fritas+una capa de salchichas+una capa de filete de vaca+una capa de huevos fritos+una capa de cebolla frita. ¡Casi ná! Evidentemente, para dos personas como nosotros que no comemos animales, no esperéis que os ponga una foto metiéndonos un plato de chorrillana, pero sí que os puedo ofrecer la versión vegetariana con champiñones, que aunque no impresiona tanto, os puedo asegurar que nuestros estómagos si que se quedaron sin habla...

Chorrillana vegetariana

Y como una comida pesada siempre va bien acompañarla con un poco de líquido, nuestro anfitrión Carlos nos deleitó con una noche de bares al más puro estilo chileno, tomando una de las bebidas más famosas de estas tierras, y con un nombre muy simbólico, (en todos los sentidos), ¡terremoto! Por supuesto, con sus variantes en formato mayor, "cataclismo", y la versión chupito, "réplica". En definitiva, un cocktail hecho a base de helado de piña, o ananá por esta zona, vino blanco, y granadina o fernet, bebida alchólica amarga traída desde Italia a Argentina. ¿A que tiene buena pinta el cocktail? Con su heladito de piña fresquito, la granadina... Pues lo mismo que tiene de rico lo tiene de traidor, porque entra de lujo al estomágo, pero eso sí, prepárate para levantarte de la silla después de un par de estos...

Carlos y los caracoles aún despiertos antes de empezar con el terremoto 

 Ya se iban notando los efectos del terremoto...

La verdad que nuestros días en Santiago fueron de lo más agradables, y gran responsibilidad de ello la tuvo nuestro querido anfritrión Carlos, con el que compartimos momentos de risas, de confesiones, de comidas, de bebidas, de expulsar ambas... Y hasta pudimos disfrutar de la visita de su hermana Bernie y Mauro, la pareja de couchsurfer que nos alojaron en Córdoba. Fue maravilloso poder vernos de nuevo y desearles nuestros mejores deseos para la aventura que iban a comenzar y ya están disfrutando viajando por Australia y Asia.

Reencuentro con Bernie y Mauro

El resto de día en Santiago los aprovechamos para seguir descubriendo rincones mágicos, como el bohemio barrio de París-Londres, o más y más anécdotas chilenas, como por ejemplo el hecho de que el día de la Independencia, todo el mundo debe poner la banderita de Chile en su ventana o terraza, y si no... ¡multa! Incluso si la colocas mal... ¡multa! Esto es Santiago amigos, un ejemplo de desarrollo económico y urbanístico, haciendo frente a ciertas tradiciones y leyes propias del siglo pasado...

 Calle París en Santiago

Los caracoles en la calle Londres en Santiago

"Una mujer con imaginación es una mujer que no solo sabe proyectar la vida de una familia y la de una sociedad, sino también el futuro de un milenio". Rigoberta Menchú, líder indígena guatemalteca.

domingo, 17 de agosto de 2014

Nos vamos de encuentro cibernético a Resistencia y a disfrutar de la belleza de Corrientes

¡Ya no hay quien nos pare recorriendo la linda Argentina! :-D Aunque con bastante penita, llegó el momento de dejar Salta y unos días maravillosos que rejuvenecieron nuestra hambre viajera, para poner rumbo a una nueva ciudad y una nueva provincia, ¡Resistencia, en la provincia de Chaco!

Seguramente aquellos que conozcan la ciudad de Resistencia, se preguntarán: "¿Y qué se os ha perdido a vosotros por esa ciudad?", jeje. Es cierto, no es un lugar que sea punto común en los itinerarios de los viajeros, pero la oportunidad de conocer a una persona con la que has estado años hablando por Internet bien merece una parada de un par de días. Y es que resulta, que la curiosidad cultural de Ewe ya lleva en ebullición desde hace bastantes años, y esa curiosidad por viajar aunque sea a través de la pantalla del ordenador le hizo conocer a Rocky, un chico de Resistencia que no sólo ayudó a Ewe a mejorar su español, sino a hacer crecer aún más su amor por Argentina.

Así que tras el encuentro con John Alex en Medellín, Colombia, otro de los amigos cibernéticos, Rocky significó la segunda experiencia de este tipo para Ewe, y recordándolo varios días después, puedo decir que la primera sensación al llegar a Resistencia de : "¡Pero qué leches hacemos en esta ciudad!", se convirtió en una experiencia fantástica disfrutando de la compañía de Rocky y su novia durante un par de días.

La adorable pareja

Rocky no sólo me dio una nueva lección, (parece que me cuesta superarla...), de que no se debe cuestionar nada sin dar la oportunidad de conocerlo, sino que además nos contagió su increíble espíritu emprendedor, su carácter abierto y activo, y por supuesto, nos dio a conocer uno de los productos estrella de Argentina, ¡la chipa! (Si hay algún polaco leyendo esto que no se asuste, es una comida hecha a base de almidón de mandioca y queso). Un tentempié que a partir de ese momento no nos abandonaría tanto en cafeterías, puesto ambulantes o vendedores en los buses.

¡A la rica chipa!

En los pocos días que pasamos en la ciudad de las esculturas, Resistencia, pudimos dar fe de ese apodo que se ha ganado la ciudad, con obras escultóricas prácticamente en cada esquina, pudimos también empezar a darnos cuenta que en Argentina el horario de la comida y la siesta es algo así como Patrimonio Cultural, y que o te adaptas o pasarás hambre. Rocky nos deleitó con una visita histórico-cultural por su pueblo, Fontana, con un pasado industrial y un presente armónico. Pudimos también disfrutar de una animada y deliciosa comida junto con Rocky y su familia, en la que descubrimos la sopa paraguaya, (la primera sopa en mi vida que comí con tenedor), y a su graciosa lora Perla, que amenizó aún más el almuerzo. Y pudimos comprobar de sobra que la provincia de Chaco y Corrientes son conocidas como una de las zonas argentinas donde el mate supone una extensión del cuerpo de la mayoría de la gente.

Sopa paraguaya 

Los caracoles con la familia de Rocky 

 La parlanchina lora Perla

Y por si todo esto no fuera poco, disfrutamos de un par de visitas a la bella ciudad de Corrientes, que aunque está en otra provincia, apenas está separada de Resistencia por el puente General Manuel Belgrano, de gran importancia para la comunicación económica argentina, y que une ambas ciudades salvando el paso por encima del rio Paraná. A pesar de ser una construcción que supuso un punto de inflexión en la conexión entre la zona norte central y el nordeste de Argentina, para nosotros significó una obra que adornó el atardecer, regalándonos unas fotos preciosas, protagonizadas por el rio Paraná, y el puente que rompió las barreras entre dos provincias.

Atardecer en el puente General Belgrano 

 El puente General Belgrano que une Corrientes y Chaco

Pero no sólo la impresionante vista del puente sobre el rio Paraná es lo que merece una visita a Corrientes. Si en el caso de Resistencia apenas pudimos encontrar demasiados atractivos de esos que te hacen apaecer un paseíto, en Corriente por el contrario pudimos dar buen gusto a nuestros ojos. Si Resistencia es la "ciudad de las esculturas", Corrientes es conocida como la "ciudad de los murales". Recorrer las calles del centro de la ciudad es toda una delicia no sólo por deleitarte con obras de arte en forma de mural representando pasajes de la historia colonial americana, sino porque esta historia está además presente en forma de casona y edificios coloniales que sirven para presenciar una clase de historia sin tener que abrir un libro.

Ewe junto a uno de los didácticos murales

Precioso mural colonial en Corrientes 

Casitas coloniales en el centro de Corrientes

En total, fueron 4 días que comenzaron con cierto escepticismo personal en cuanto a qué leches hacíamos en Resistencia, para luego transformarse en una mini aventura compuesta por un encuentro con personas maravillosas, de aquellas que unas pocas horas sirven para crear una conexión especial, sabiendo que el destino tarde o temprano cruzará nuestro caminos de nuevo. Compuesta también por una ciudad que se necesita un tiempecito y unos ojos abiertos para percibir su encanto y su acogida a toda persona, como con la historia del perrito Fernando, que hasta cuenta con una escultura que conmemora a esta mascota famosa por pasarse cada día por las cafeterías de Resistencia esperando su ración de café con leche y la media luna correspondiente (croissant). Y compuesta además por otra ciudad que nos descubrió algunos de los mejores alfajores probados hasta ese momento, y un arte colonial que te recuerda que hay tiempos pasados crueles, pero que pueden convertirse en belleza en el presente.

Muchísimas gracias Rocky y compañía por ser unos embajadores inmejorables de vuestra tierra, y sembrar una semilla en nuestros corazones regada por vuestro cariño y luz.

¡Un abrazo!

"Si crees que la economía es más importante que el medio ambiente, intenta aguantar la respiración mientras cuentas tu dinero." Janez Potocnik, político esloveno.

domingo, 10 de agosto de 2014

Salta, una región maravillosa por su capital y paisajes, ¡pero muy difícil de abandonar!

Para aquellos que tenga ya algún problemilla de memoria, recordemos que nos habíamos quedado en Humahuaca, pueblito encantado que nos sirvió como primer aperitivo de lo que Argentina se guardaba para ofrecernos. Desde Humahuaca, hicimos una breve parada en San Salvador de Jujuy, la capital de la provincia de Jujuy, donde pudimos disfrutar de la primera experiencia de couchsurfing en Argentina, gracias a nuestro nuevo amigo Matías. Apenas pasamos 24 horas en la ciudad, ya que para nuestros ojos, fue simplemente eso, una ciudad con todo lo que ello conlleva. Pero en ese poco tiempo, si que nos quedó marcado el buen trato que Matías nos dió, con quien junto a sus amigos nos lo pasamos de lujo por la noche entre bromas y fernet, y con quien pudimos de nuevo comprobar que la buena conexión con una persona no es cuestión de tiempo, sino de afinidad, respeto y muchas sonrisas sinceras.

Ya desde San Salvador  de Jujuy, sí que pusimos rumbo a Salta, la ciudad que nos acogería durante los 6 próximos días. Nada más llegar al terminal de bus de Salta entradita la noche, nos esperaba el protocolo habitual de nuevo destino, mochilas a la espalda, y a patear para buscar alojamiento. Pero esta vez el destino nos tenía preparada una alfombra roja a la llegada. Al bajar del bus, un chico nos ofrece habitación en un hostal, del cual ya habíamos oído buenas referencias, por un precio decente, incluyendo desayuno, cena, y el transporte en taxi hasta el hostal, sin compromiso... ¡Mmmmhhh! Quizá en Perú o Bolivia hubiésemos sospechado de tan suculenta oferta, pero... ¡qué leches! Estamos en Argentina, demos el primer voto de confianza. ¡Y qué gran acierto! Vale que al llegar al hostal Exxes no tenían habitaciones privadas disponibles, pero el buen rollo que se respiraba, la cálida bienvenida que nos dió la chica de recepción, y bueno, que sabíamos que tarde o temprano en Argentina nos tocaría dormir en dormitorio compartido por el tema de los precios, no lo dudamos mucho y ahí establecimos el campamento base.

La primera noche que llegamos, contagiados por el buen ambiente del hostal, salimos con un ánimo y buena energía como hacía tiempo no sentíamos nada más llegar a un lugar. Ya en esa primera toma de contacto nocturna, la cual no hizo sino mejorar al día siguiente, nuestros ojos fueron obsequiados por una ciudad tranquila, acogedora, con una plaza central, denominada 9 de Julio en honor a la fecha de la independencia de Argentina, considerada con todo merecimiento como una de las más bellas de Sudamérica, ¡y eso que en ese momento por desgracia estaba en obras!

Estatua de Juan Pablo II junto a la catedral de Salta

Zona de la plaza 9 de Julio

Alrededores de la plaza 9 de Julio

Alrededor de la plaza 9 de Julio, se encuentran algunos de los principales edificios de la ciudad, como el Museo de Arqueología de Alta Montaña, la catedral rosada, toda una belleza, o el Centro Cultural América. Y todo ello, adornado con preciosos pórticos que contienen los restaurantes y cafeterías más exclusivos de la ciudad.

Pórticos alrededor de la plaza 9 de Julio

Catedral rosada de Salta

Centro de Cultura América de Salta


Pero si la ciudad de Salta tienen un lugar específico que sea el principal atractivo, al menos por la cantidad de personas que nos recomendaban visitarlo, es el cerro de San Bernardo, una pequeña cima que bien caminando o en teleférico ofrece unas bonitas vistas de la ciudad. Pero mira, parece que esos días nos entró la vena rebelde, y entre que un día intentamos subir y había una cola increíble en el teleférico, y que preferimos disfrutar más de la ciudad entre sus calles que sobre ellas, al final dejamos en la cuenta de "pendiente" lo de subir. Sin embargo, lo que para nosotros sí que fue la gran estrella de la ciudad fue un pequeño paraíso vegetariano conocido como "Chirimoya". Un restaurante donde cada día te ofrecen 5 platos, la mayoría diferentes cada día, escritos a mano en la pared con bonitas y artísticas letras, con unos licuados para llorar cuando se acababan, y una comida que ufff.... Sólo recordarlo y empiezo a salivar. De verdad, en estos casi 10 meses de viaje, uno de nuestros principales paraísos gastronómicos.

Restaurante vegetariano Chirimoya en Salta

Milanesa de berenjena, ¡melodía para el paladar!

Por si a alguno aún no le ha entrado hambre, aquí va una de tacos vegetarianos.

Pero la provincia de Salta no sólo vive de su capital, ni mucho menos. En sus alrededores, sin tener que irse muy lejos, contiene pequeños paraísos que son la delicia de amantes de la tranquilidad y la naturaleza como nosotros. En este sentido, la descripción que nos dieron de Villa San Lorenzo, como un pueblito con pequeñas casas, con mucha naturaleza y un arroyo donde la gente va a pasar el día en familia, fue una golosina que no pudimos rechazar. Creedme, que después de varias semanas siempre rodeados de los secos paisajes andinos, que también tienen su encanto y belleza, uno llega a echar muuuucho de menos los tonos verdes y el olor a hierba, ¡que se note que he crecido en el País Vasco! jeje. La verdad que Villa San Lorenzo era justo lo que necesitábamos. Tal y como nos habían dicho, un lugar de retiro, donde ir a pasear entre sus escasas calles, sus casitas, y sentarte junto al río en compañía de otras personas que escapan de la vida urbana, donde se nota que eres extranjero si no llevas en una mano la bombilla con la yerba mate y en la otra el termo con el agua caliente.


Paseo a lo largo del río en San Lorenzo

Y como última gran experiencia que vivimos en Salta, y no por ello, ni mucho menos, la menos bella, fue el concurrido tour por la Quebrada de Cafayate, ¡toda un joya natural! A medida que paseas por la zona centro de Salta, ves que no son pocas las agencias turísticas que ofertan el tour a la quebrada de Cafayate. Como ya sabréis los que nos seguís habitualmente, solemos tratar de visitar las cosas por nuestra cuenta, y así no estar condicionados por un guía y un grupo atados a horarios. Sin embargo, en este caso, como la visita a la quebrada implica parar en diferentes puntos clave, la opción de transporte público o autostop no la veíamos del todo clara, así que esta vez fuímos dos turistas cómodos más...jeje.

La Quebrada de Cafayate, también conocida como Quebrada de las Conchas, está situada a lo largo del camino que une la ciudad de Salta con Cafayate, en el Valle de los Calchaquíes, un valle de más de 500 km, famoso por su gran belleza y por se habitada en sus orígenes por los indios calchaquíes.  Pero lo que hoy en día hace tan concurrida la quebrada, es por supuesto sus paisajes únicos en tonos rojizos, y por encima de todo una serie de formaciones rocosas creadas por la imaginación de la naturaleza usando la erosión como cincel para elaborar las esculturas conocidas como el Anfiteatro, la Gargante del Diablo, el Sapo, el fraile...

Con las fotitos que habíamos visto y lo que nos habían contado, la excursión de aquel día prometía mucho, tanto que no nos importó madrugar más de lo habitual para estar puntuales a la furgoneta que nos venía a buscar, a pesar de que el guía se hizo bastante lío y fue a buscar a algunos antes de la hora prevista, y a otros más tarde...

Así que ya todos reuniditos en la furgoneta, la mayoría de gente tratando de calentarse mate en mano, comenzamos la ruta del día. Tras hacer una parada técnica para tomar un cafecito y los mejores alfajores hasta la fecha, ya comenzamos la aventura por la quebrada.

Panorámica de la Quebrada de Cafayate

La Ruta 68 que recorre la quebrada

Aunque, por tema de gustos personales, y supongo que porque los dos hemos crecido en tierra de bosques y prados, solemos disfrutar más de la naturaleza de tonos verdes, en este caso, los colores rojizos, las rocas moldeadas por el viento, la arena y el agua, la profundidad del paisaje, lograron mostrarnos una vez más que no sólo existe la naturaleza compuesta por animalitos, hierba, grandes árboles... Sino que todo lo que existe en el mundo, evitando la mano del hombre, es naturaleza, toda ella necesaria, equilibrada y perfecta.

Formaciones rocosas de la quebrada

Los caracoles en la quebrada

Como he comentado antes, a lo largo de la quebrada, existen diferentes hitos en forma de formaciones rocosas curiosas, que sirven de hervidero y punto de aglomeración de las decenas de furgonetas que salen cada mañana desde Salta para hacer el tour. Cada figura natural es diferente, única, ya que la naturaleza no entiende de moldes y repeticiones, pero con merecida fama, hay dos esculturas, o más bien recintos naturales, que destacan por su tamaño y por la impresión que causan al acercarte a ellos, como son la Garganta del Diablo y el Anfiteatro. La primera de ellas, salvando muuuucho las distancias, me transportó a unos meses antes, a la joy de Jordania, Petra, ya que me recordó a la zona del As-Siq, la garganta a través de la que accedes a Petra. En este caso, la Garganta del Diablo es más cortita, con no tanta historia, y con las formas de las paredes menos estilizadas, pero aún así no deja de ser impresionante, y darte cuenta que las esculturas más impactantes suelen carecer de la acción humana.

Entrada a la garganta

Entrando a la garganta

Parte final de la garganta

Y en cuanto al Anfiteatro, como su nombre bien indica, se trata de un espacio semiabierto con forma circular, un espacio con una acústica iincreíble, bien aprovechado por algún músico que aparte de ganarse un dinerito, creaba con su quena y su zampoña un ambiente mágico, en el que cerrabas los ojos, dejándote sumergir por la música que llegaba a tus oídos tras rebotar decenas de veces en las paredes del escenario natural. En este caso, más que un lugar impresionante par el ojo, lo es para el oído y para el Ser que todos llevamos en lo más profundo, por ello, os recomiendo si queréis apreciarlo de verdad, no quedaros sólo con estas fotos, sino visitarlo.

Mezzosoprano a la entrada del anfiteatro

Trobador a la entrada del anfiteatro

 Interior del anfiteatro

Y tras la entretenida excursioncilla por la Quebrada de Cafayate, que si baja de la furgoneta para ver un hito, que si sube, que si vuelv a bajar... Bien nos habíamos ganado un descansito, y qué mejor que en el lindo pueblo de Cafayate, uno de los principales destinos turísticas del norte de Argentina, no sólo por la ya famosa quebrada, sino además por sus vinos, de tipo torrontés. Por lo que en todo tour a Cafayate no puede faltar la visita a una o varias bodegas y la degustación de sus conocidos vinos. Uno que no es muy entendido en la materia, sí que puedo decir que de los vinos que he probado españoles (Rioja, Penedés...), o italianos, los que nos dieron a probar en la desguación en Cafayate, si me dicen que es un Don Simon en botella más o menos me lo habría creído, y eso que si tiene un mínimo de ojo comercial, nos darían a probar lo mejorcito de su bodega... ¡Pero sin ánimo de ofender eh! Que como os digo, uno no tiene el paladar muy desarrollado para la uva...

 
Una de las bodegas

Museo de una de las bodegas

Algunos de los vinos que degustamos

Futura modelo para campaña vinícola

Futuro experto en mirar vasos

Con todo esto, y tras comernos los bocadillos, unos alfajores de postre, y darnos una vueltecita por Cafayate, pusimos fin a la gran jornada natural y vinícola. De vuelta a Salta, con una cabezadita en la furgoneta de por medio, y a prepararse para el día siguiente poner rumbo al siguiente destino. Dejábamos así un lugar que siempre recordaremos, empezando por un hostal que tanto su personal como la cantidad de huéspedes con los que pudimos charlas, (chicas de Mondragón, músicos paraguayos, colombianos, argentinos...), al igual que las experiencias que Salta nos ofreció, hicieron de esos días un gran soplo de aire fresco, buena energía y una ganas enorme de seguir devorando lugares y kilómetros en Argentina. ¡Cómo me gusta este país! :-D

¡Un abrazo!

"La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.". Albert Einstein, científico alemán.

viernes, 18 de julio de 2014

Nos recibe una Bolivia diferente en Sucre con su calorcito y buen ambiente

En el reciente post sobre La Paz, os comentaba que las expectativas al llegar no eran demasiado altas, al tratarse de una gran ciudad, con el consiguiente bullicio, tráfico... Pero finalmente resultó ser una buena lección para evitar futuros prejuicios. En el caso de Sucre, todo lo contrario, las expectativas eran muy buenas, todos los viajeros con los que nos habíamos cruzado nos decían que con diferencia era la ciudad más bonita y agradable de Bolivia, ¡y resultó ser totalmente cierto!

Pero, ¿qué es lo que tiene Sucre comparada con el resto de Bolivia para que sea tan atractivo? En primer lugar, sobre todo siendo invierno como ahora, ¡que tiene un clima buenísimo! Calorcito por el día y un poco de fresquito por la noche.  Y segundo, que es una ciudad cuyo centro se parece más a un pueblito de estilo colonial en el que todos se conocen que a una gran ciudad, centro en el que se concentra gran parte del pasado histórico boliviano. Dudo que con esta breve descripción Sucre haya conseguido robaros el corazón, así que mejor explayarme un poco más acerca de la segunda ciudad de Bolivia declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, tras Potosí.

Ya comenté en el último post, que el camino para llegar a Sucre desde Cochabamba podría decirse que no fue del todo placentero. Sino que lo más placentero es el hecho de poder contarlo... A esto se unió el hecho de que como con el kamikaze del conductor quinceañero llegamos hora y media antes de lo previsto, ahí estábamos, a las 4 de la mañana, con la terminal aún cerrada, en la fria noche de Sucre... Por suerte, si a alguna ciudad de Bolivia tienes que llegar a esas horas sin alojamiento reservado mejor que sea Sucre, ya que nos dirigimos a un hostal que nos había recomendado una pareja francesa que conocimos en Cochabamba, y a pesar de la cara de dormido del encargado, aceptó que nos quedásemos esa misma noche a muy buen precio.

A la tarde del mismo día, ya descansaditos, duchaditos y bien alimentados, comenzamos con la exploración de la capital de Bolivia. Ya al llegar a la plaza central, conocida como 25 de Mayo, fecha en que comenzó la independencia de América Latina, pudimos comprobar que las afirmaciones que dicen que es la plaza más bonita de Bolivia tenían su punto de razón.

 
 Diferentes vistas de la plaza 25 de Mayo

Protegida por edificios coloniales, la catedral metropolitana o el palacio de Gobierno, y con su corazón palpitante de palmeras, limpiadores de zapatos, la vida social de la ciudad en pleno esplendor, y la estatua de Jose Antonio Sucre en el centro, mano derecha del libertador Simón Bolívar durante la independencia de Sudamérica, y primer presidente de Bolivia.

Tras una paradita en la oficina de turismo, (¡cuánto tiempo sin poder visitar una!), y aún con el subidón de la llegada al nuevo destino y de poder estar en la calle con menos de 3 capas de ropa, nos dirigimos a la primera visita cultural en Sucre, la imprescindible Casa de la Libertad, un importantísimo icono en la historia de este país andino, antes conocido como el "Alto Perú", ya que en este edificio fue donde tal día 6 de Agosto de 1825, se firmó el Acta de Independencia de la República de Bolivia.


 Entrada de la Casa de la Libertad

La Casa de la Libertad, está dividida en diferentes salas, como la sala virreinal, con objetos de los siglos XVI, XVII y XVIII, y con explicaciones de la historia de la actual Bolivia, desde su conquista inca hasta su independencia; la sala de los guerrilleros, como homenaje a aquellos que lucharon por la liberación del país, con objetos tan simbólicos como la espada utilizada en varias batallas por Jose Antonio Sucre o la primera bandera argentina; la sala de los diputados, en homenaje a los miembros del Senado que participaron en la Asamble de Independencia... Pero destaca por encima de todas la Sala de la Independencia, tanto por belleza, dimensiones y significado. En esta sala, ahora presidida por los retratos de Simón Bolívar, Jose Antonio Sucre y el general José Balivián, fue donde se reunió el primer Congreso Constituyente de la Nación y se firmó el Acta de la Independencia de Bolivia. Una sala en la que por su genial estado de conservación y reproducción, no es difícil viajar casi 600 años atrás, y sentir esa mezcla de alegría, orgullo y liberación al celebrar al acto de independencia.

 Sala de la Independencia en la Casa de la Libertad

Visitas históricas aparte, Sucre es de esas ciudades-pueblo que ya es una delicia simplemente pasear por las calles del centro, adornadas por bonitos edificios blancos, o alejarte unas pocas cuadras para disfrutar de las voces infantiles y la prueba de paciencia de los padres en alguno de los parques que ponen la nota verde a la ciudad.

Calle del centro de Sucre

Teatro Municipal de Sucre

Parque Bolívar en Sucre

Otra de las actividades sumamente recomendables a hacer en Sucre, es darse un pequeño paseo hasta el Museo de Arte Indígena, durante el que pondréis a prueba los glúteos subiendo las empinadas cuestas, lo que a su vez te recompensa con unas boonitas vistas de la ciudad, aparte de llegar al mencionado museo. El museo ofrece una exposición sobre las costumbres y cultura de las principales etnias de la región de Chuquisaca, como son la Jalq'a y Tarabuco, sobre todo centrado en su faceta más característica, la confección de textiles.

Plaza de la Recoleta

Vistas de Sucre

Pero de este tema ya hablaré con más profundidad en el siguiente post, en el que os contaré una trabajo de investigación exhaustivo sobre las comunidad Jalq'a...  Simplemente comentar que la visita al museo merece mucho la pena, en un primer momento por abrir nuestros ojos a nuevas etnias y nuevas esperanzas sobre el mantenimiento de bonitas costumbres, y posteriormente por abrir nuestra conciencia hacia el sentido crítico y la necesidad de experimentar todo de forma personal para poder valorarlo.

Sobre la comunidad Tarabuco, simplemente comentar que nos acercamos un día a su famoso mercado artesanal dominical. Mercado que de artesanal poco tiene, ya que está compuesto en una parte por indígenas vendiendo las típicas ropas y productos bolivianos que te encuentras en cada ciudad turísticas, seguramente fabricados en China, y por otra parte, la más local, gente vendiendo DVDs, ropa o los productos obtenidos de las cosechas.

Niños de Tarabuco con almas de modelo


Perspectivas del mercado de Tarabuco

Y como no, no podía faltar la sección gastronómica dedicada a Sucre. Sin muchas novedades en cuanto a descubrimientos de productos locales, pero grandes experiencias sobre todo en el restaurante vegetariano Condor Café, protagonista de largas horas de buena comida y conversación, y en el mercado central, en el que de nuevo, pudimos disfrutar de uno de nuestras aficiones favoritas en Bolivia, jugos y ensaladas de frutas a precios baratísimos y de calidad que daban ganas de llorar cada vez que se terminaba.

 En el paraíso frutal del mercado central de Sucre

En resumen, Sucre nos regaló unos maravillosos días de calor que ya casi habíamos olvidado, días de descanso por la altura, días de sentirnos de nuevo en un lugar como en casa. Lo prometido es deuda, así que no os perdáis el próximo post en el que os narraré las aventuras y desventuras para llegar a las comunidades Jalq'a y poder ver con mis propios ojos una realidad bien distinta a las que nos habían contado.

¡Un abrazo!

"Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad". Mario Benedetti, poeta uruguayo.