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lunes, 3 de febrero de 2014

Resumen México, experiencias gastronómicas, sociales y naturales

42 días en nuestro primer contacto con el continente americano, 42 días descubriendo nuevos sabores, nuevos olores, 42 días encontrando por el camino gente maravillosa, 42 días conociendo realidades sociales, 42 días siendo recibidos con los brazos abiertos por la más pura naturaleza.

Como no fue la primera y no sería la última, la etapa mexicana se alargó un poquito más de lo esperado. Lo que en un principio era una ruta de 30 días empezando por Cancún, visitando Yucatán, llegando hasta DF, bajando a Acapulco, y volviendo a subir Yucatán, finalmente se convirtió en un viaje de casi mes y medio durante el cual nos dedicamos a recorrer Yucatán y Chiapas. Y es que cuando vienes de un país como España o Polonia, te das cuenta  de que en un país como México las distancias son enormes. Coges un mapa, buscas México, y empiezas a apuntar lugares que parecen preciosos a lo largo de todo el país, pero estando ahí te das cuenta que si quieres visitar con calma y saborear cada lugar, o te tiras unos meses de visita, o mejor centrarte en una zona y disfrutarla al máximo. Finalmente la ruta que hemos hecho por México ha sido esta:


Ver Vuelta mundo-México en un mapa más grande

Durante esta ruta hemos tenido experiencias, paisajes, gastronomía y personas de todo tipo. Hemos sido testigos del consumismo extremos que se vive en el país, sobre todo en lo que se refiere a comida, con puestitos de comida a cada paso, donde la protagonista es la carne extremadamente barata; igualmente hemos sido testigos del poco cuidad de la sociedad mexicana por su tierra, y no me refiero a la tierra en sentido figurado y nacionalista, sino a su tierra en el sentido más literal, con basura por muchos lugares no turísticos, personas tirando desperdicios por las ventanillas del bus como si fuese la cosa más natural... Pero también hemos aprendido que como en muchos lugares, en México casi siempre tienes una sonrisa esperándote, una casa con las puertas abiertas, una palabra amable con ese dulce acento mexicano repleto de graciosos diminutivos. Hemos disfrutado de la más pura y salvaje naturaleza en Calakmul, de regalos para las pupilas en forma de playas en Isla Mujeres, Tulum y Cozumel, de pueblitos colorido y coloniales sacados de un libro de cuentos en Campeche, Mérida y San Cristóbal. Y sobre todo, hemos vivido más de un mes con la compañía de la cultura maya, con su misticismo, sus peculiaridades, su sabiduría, la eterna pregunta de qué habrí pasado si todo ese conocimiento maya se hubiese preservado.

A continuación os pongo los enlaces o los post que he ido escribiendo durante la etapa por México:

1- El reencuentro de los caracoles viajeros y primeros días en el nuevo mundo paradisíaco
2- Primeros días por la colonial Mérida y reflexiones sobre la vida mexicana
3- Comenzamos el viaje por el mundo maya, una clase introductoria en el museo y ¡Chichen Itzá!
4- Seguimos por Mérida disfrutando los flamengos en Celestún y la historia maya en Uxmal
5- Fin de la etapa por Mérida, con sorpresas navideñas y musicales
6- ¡Bienvenidos a la burbuja turística! ¡Bienvenidos a Campeche!
7- Seguimos a los mayas por Palenque y a la naturaleza en las cascadas de Agua Azul
8- La más bella expresión de la naturaleza y el más cruel trato por el hombre
9- Visita a la Chiapas más indígena y a nuestro nuevo paraíso
10- Hablemos de educación, hablemos de algo diferente
11- Divertidos días rodeados de arañas y monos aulladores
12- Llegamos a Tulum, con la magia del mar Caribe y experiencias surrealistas
13- El mejor destino para finalizar la aventura mexicana, ¡la isla de Cozumel!

En cuanto al tema económico, en general las zonas que hemos visitado de México son algo más caras de que lo que estaba acostumbrado en los países visitados hasta ahora en el viaje. Por suerte, casi la mitad de la estancia en México hemos encontrado o couchsurfers o hemos encontrado con la gran hospitalidad de nuestro amigo Benjamin y su familia, lo que a nivel económico ayudó en gran medida. En cuanto a comida, si te alimentas en puestitos callejeros, y evidentemente eres carnívoro, puede salirte muy barata la cosa. Pero en general hemos intentado cocinar en los hostales, las casas, ¡aunque más de un capricho gastronómico ya nos hemos dado!



Aquí os dejo el detalle de los gastos, son calculado para una persona:

DURACIÓN DEL VIAJE: 42 días
DÍAS EN ALOJAMIENTO PAGADO: 21 días

GASTO TOTAL EN COMIDA:  301,13 €
GASTO DIARIO EN COMIDA: 7,17 € 

GASTO TOTAL EN TRANSPORTE: 193,72 €
GASTO DIARIO EN TRANSPORTE: 4,61 € 

GASTO TOTAL EN ENTRADAS, TOURS... : 137,11 €
GASTO DIARIO EN ENTRADAS, TOURS... : 3,26 €
 
GASTO TOTAL EN ALOJAMIENTO (21 días): 209,33 € 
GASTO DIARIO EN ALOJAMIENTO (21 días): 9,97 €

GASTOS SUBMARINISMO: 52,11 €

GASTO TOTAL EN MÉXICO (con submarinismo): 893,40 €
GASTO TOTAL EN MÉXICO (sin submarinismo): 841,29 €
 
GASTO DIARIO EN MÉXICO (comida+transporte+tickets+alojamiento+submarinismo): 21,27 € 

GASTO DIARIO EN MÉXICO (comida+transporte+alojamiento+tickets): 20,03 €

 
En resumen podemos decir que la etapa por México fue llena de experiencias de todo tipo, de contrastes, de aprendizaje sobre el mundo de los viajes mochileros en pareja, pero sobre todo, de introducción a una cultura latinoamericana que nos había dejado muy buen sabor de boca, y con muchísimas ganas de seguir explorando este apasionante continente.

Como siempre, pero de formas diferentes, dar las gracias a los actores que hicieron posible esta inolvidable experiencia por la tierra del tequila, los tacos, el guacamole... Muchísimas gracias a Kike, por dar un gran ejemplo de energía, sociabilidad, cariño y expresiones mexicanas; a David, quien sin su ayuda y su preocupación nuestra estancia en Campeche no habría sido igual; a Benjamin y su familia, la hospitalidad en su más puro significado; a las arañas de Calakmul, por hacernos apreciar aún más el lugar que todas las criaturas tenemos en este planeta; al personal del hostal de Tulum, por darnos grandes lecciones de cosas a evitar durante un viaje; a Tina y Adolfo, por hacernos sentir en su casa-hostal como una familia, y al resto de personas, bichos, lugares, alojamientos... ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!


"La distancia está para ser vivida, no para ser recorrida con toda rapidez y con la mente sólo fija en el punto de llegada", Carlos González Pérez. "23 maestros, de corazón"

viernes, 31 de enero de 2014

El mejor destino para finalizar la aventura mexicana, ¡la isla de Cozumel!

Sí amigos y amigas... Tras incontables platos de nachos, guacamole, quesadillas; decenas de viajes en bus, alojamientos de todos los estilos, personas todas y cada una maravillosas, la etapa mexicana estaba llegando a su fin. Pero para hacer más llevadera la despedida, qué mejor que pasar los últimos días en una isla donde relajarnos en la playita y explorar el fondo del mar Caribe, para ello la isla de Cozumel fue la guinda del pastel del viaje por México.

Tras tomar un bus desde la Tulum a Playa del Carmen, (bonita pueblo playero pero extremadamente turístico), cogimos un ferry para llegar a Cozumel, disfrutando durante el trayecto marítimo de la compañía de una pareja estadounidense con los que pudimos compartir el taxi hacia el alojamiento, ya que nos hospedábamos cerquita de ellos. Para la estancia en Cozumel, esta vez sí que habíamos podido reservar una habitación en el hostal Beachhouse, un chalet situado en la zona norte de la isla, administrado por Adolgo y Tina, un matrimonio mexicano-suizo que nos trató estupendamente.

La isla de Cozumel es un destino típico para los cruceros que recorren las diferentes islas del mar Caribe, generalmente procedentes de USA. Por ello, desde aproximadamente las 11 de la mañana hasta las 5 de la tarde, en el pueblo de San Miguel, el más grande de la isla, puedes ver a cientos de turistas que salen de los cruceros para visitar la isla. Como os podréis imaginar, con este tipo de turismo el pueblo de San Miguel está repleto de restaurantes, tiendas de souvenirs, bares... Pero si como nosotros tienes la suerte de poder dedicarle unos días a la isla, hay muchas cosas por descubrir en los poco más de 40 km de largo que tiene.

Como de costumbre cuando llegamos a un nuevo lugar, la primera tarde la dedicamos a descansar y a ir conociendo a Adolfo y Tina, los dueños de la casa-hostal. Un ambiente muy cercano y familiar, justo el tipo de alojamiento que más nos gustan. Al día siguiente, alquilamos una scooter con la que recorrimos la isla cómodamente disfrutando del agradable vientecillo.


De ruta motera cual Ángeles del Infierno

La primera visita que hicimos en la isla fue el sitio arqueológico de San Gervasio. ¡Siiiiii, otro más! jeje No entraba en nuestros planes esta visita, pero el hecho de que esa ciuddad maya estuviese dedicada a la diosa Ixchel, con la que Ewe siente cierta sintonía, fue motivo más que suficiente para la visita. Al final, creo que recordaremos más los caminos llenos de barro y mosquitos que tuvimos que atravesar para llegar a algunas de las estructuras, y la gran cantidad de iguanas que había por todas partes.

San Gervasio, palacio de Ixchel

Iguana en pleno ritual de empoderamiento

El resto del día lo dedicamos a ir bordeando la costa de la isla. En ese sentido hay dos costas bien diferentes, la costa este, por la que llegaron los españoles hace 500 años, siendo esta costa el primer lugar que los colonizadores vieron de México, con playas más salvajes, y la costa oeste, donde están las playas más tranquilitas y en su mayoría privadas, y donde atracan los crucerosy están las zonas turísticas. Nosotros dedicamos más tiempo a descubrir la costa más salvaje, que a pesar de que el mar estaba bastante revuelto, en las playas no había apenas gente y había más privacidad, la ocasión perfecta para sacar durante unos minutos el niño que todos llevamos dentro.

¡¡Yogarisoterapia!!


Haciendo publicidad del blog

Entrenando para mi futuro profesional circense

Con la tontería, la luz del día nos iba abandonando poco a poco, así que antes de que se hiciese de noche, le dimos duro al acelerador de la scooter para intentar llegar a la costa oeste y así poder ver el atardecer. Dicho y hecho, justo a tiempo para una vez más, ser testigos de un gran espectáculo que nos regala el universo cada día.


Precioso atardecer en Cozumel

Y ya para  el último día en esta maravillosa isla, teníamos reservado con Adolfo, el dueño del hostal y profesional del submarinismo, una de los planes que más estábamos esperando, ¡bucear en el mar Caribe! Además, para Ewe era la primer experiencia submarina, así que fue su bautizo de buceo, ¡no está mal hacer tu primera inmersión en una isla del mar Caribe! jeje. Adolfo se portó de lujo con el bautizo de Ewe, se tiro un buen rato con las explicaciones básicas, y una vez en el agua hizo que nos sintiéramos totalmente seguros y disfrutásemos al máximo de la experiencia. ¡Ya tenemos una buceadora más en la comunidad!

La nueva pareja de submarinistas

Ewe y Adolfo

Y señoras y señoras, la aventura por México tocó a su fin con todo esto. El viaje por el país se alargó más de lo planeado, y eso que no visitamos ni la mitad de sitios que habíamos pensado, pero como se suele decir, no se trata de la cantidad, sino de la calidad. Y hablando de ir cambiando de planes, hubo un gran cambio respecto al itinerario a seguir por América Latina. La idea era viajar desde Cancún a Costa Rica, ya que hace tiempo habíamos mirado que los vuelos no eran muy caros. Pues cuando tuvimos más clara la fecha para ir hacia allí, vimos que los precios habían subido un montón, así que tocó hacer estudio económico y geográfico para elegir nuevo destino. Y el país ganador fue........... ¡COLOMBIA! Había vuelos baratos a Bogotá, y el país era uno de los de la lista para visitar, ¡así que siguiente destino decidido! Aún así nos da cierta pena no poder ir a Costa Rica, ya nos imaginábamos visitando sus selvas, sus paisajes únicos... Pero quién sabe, quizá el destino nos acabe llevando finalmente hacia allí...

Así que aparte del post que escribiré de resumen de la etapa por México, los próximos ya tendrán como protagonista al país del café. Y os aseguro que no es un país que defrauda. Como dicen, el principal peligro del país no es la violencia, sino que te entren ganas de quedarte.

¡Un abrazo!

La  vida es algo que ocurre mientras pensamos en otras cosas

jueves, 30 de enero de 2014

Llegamos a Tulum, con la magia del mar Caribe y experiencias surrealistas

Tras pasar aquellos inolvidables días sumergidos en la selva de Calakmul entre arañas y monitos, pusimos rumbo hacia una naturaleza diferente, de los animales salvajes y la humedad de la vegetación, a las aguas cristalinas, playas de arena blanca que se escapa entre lo dedos, pero eso sí, con muchas humedad igualmente, hablamos de una de las joyas de la Riviera Maya, ¡Tulum!

Para ir desde Calakmul hasta Tulum, tomamos un bus que salía de Xpujil, un pueblito cercano a la reserva de Calakmul, y viajando por la noche llegamos a Tulum sobre las 4 AM. En esta ocasión no habíamos podido reservar alojamiento, ya que Tulum es un lugar bastante turístico, y para viajeros como nosotros que vamos improvisando más o menos los destinos y las fechas, se hace difícil reservar los hostales de calidad y a buen precio. Así que tras esperar un par de horas pasando frío en la estación de bus para que se hiciese de día, cogimos las mochilas y nos pusimos en faena para buscar alojamiento.

Teníamos referencias de un hostal de mochileros llamado Weary Traveler, fuimos hacia allí y nos dijeron que en ese momento no había habitaciones, pero que si esperábamos hasta las 11 seguro que alguna se quedaba libre. Como eran aún las 7 y estábamos bastante cansados del viaje en bus, lo dejamos como opción pero seguimos buscando. Aunque eso sí, el personal de este hostal fue muy amable y nos guardaron las mochilas mientras buscábamos, lo cual es todo un alivio y mucho más cómodo. Tras preguntar en varios hostales y siempre con respuesta de que estaban llenos, llegamos al Hotel Tulum, original el nombre...jeje. Tenían habitaciones libres, y si reservábamos por 3 noches nos hacian descuento. Echamos un vistazo al hotel, un jardín chulo, la habitación amplia con baño decente, un poco de olor a humedad pero con las ganas de descansar que teníamos era lo de menos, cocina para poder usar, la chica chilena que nos atendió amable... ¡Nos lo quedamos! Y esta decisión marcó en gran medida la calidad de nuestra estancia en Tulum...

  
Entrada del Hotel Tulum

Los que seguís el blog, sabréis que nunca me he  quejado por el alojamiento, tanto Ewe como yo somos bastante conformistas con las condiciones de los hostales, no porque aguantemos cualquier tipo de alojamiento, sino porque no necesitamos mucho para sentirnos a gusto. Pero en este caso el hotel sobrepasó los límites, llegando al punto que por primera vez cambiamos de alojamiento dentro del mismo lugar. Por desgracia habíamos pagado al llegar 3 noches de reserva, y pensándolo ya en la distancia, lo mejor habría sido independientemente de haber pagado habernos ido de ahí pitando. Las instalaciones del hotel aparentemente están muy bien, un amplio jardín, comedor al aire libre, posibilidad de usar una cocina, habitaciones amplias... La realidad, habitaciones con un olor a humedad que 2 semanas después aún sufrimos en nuestro equipaje, toallas y sábanas super húmedas, cucaracha en el baño, promesa de café gratis por la mañana que nunca vimos, la cocina que se podía usar estaba echa una auténtica mierda (más cucarachas), el personal continuamente incordiándonos por cosas como dejar las sábanas fuera de la habitación para ventilar, que si no podemos usar platos de la cocina, y por supuesto con excusas para todas nuestras quejas. Y aunque suene a coña, cuando el último día les dijimos que nos íbamos a otro hostal de Tulum que además era más barato, nos dicen que el precio no lo es todo, que aunque ellos nos cobraban un poco más a ver dónde encontrábamos un lugar así... ¡Nosotros flipando! Preferimos no decir mucho porque estábamos bastante calentitos... Además, no sé si la humedad nos afectó al cerebro o fue por el cúmulo de circunstancias, durante los días que estuvimos ahí alojados nos afectó bastante al humor... En fin, no me gusta hablar mal de nadie ni de nada, pero creo que es justo contar las cosas tal y como se viven sobre todo por el bien de otros viajeros. Por suerte, tras la experiencia nos lo hemos tomado como una lección más de la que aprender a la hora de buscar alojamiento, por muy desesperado que se esté.

Pero a pesar de todo esto, Tulum tiene demasiado encanto como para que hasta el peor de los hoteles no te deje disfrutar de sus playas de postal y el buen ambiente del pueblo. El pueblo de Tulum está dividido en 2 partes, la zona urbana donde están los alojamientos y restaurantes más baratos (evidentemente nosotros estuvimos ahí), pero también donde hay más vidilla y más opciones para comer, hacer tours... Y la zona de las playas, a unos 30 minutos andando de la zona urbana.

El primer día alquilamos unas bicis y nos fuimos a recorrer las playas, a pesar de que no hacía muy buen tiempo, sólo por sentir en tus pies esa arena tan fina, tan blanca, y notar en tu piel como te envuelve el agua cálida,transparente y con ese efecto turquesa del mar Caribe, la experiencia es única.

Primera toma de contacto con la playita


Playas de Tulum

Para el segundo día, hicimos una de las visitas obligatorias al estar en Tulum, las ruinas mayas. ¡Sí, más ruinas mayas! jeje Ya sé que siempre digo lo mismo, pero estas son diferentes, no tanto por su arquitectura, la cual la verdad notábamos que ya no le prestábamos tanto interés después de recorrernos varios sitios arqueológicos, sino por su situación, en plena costa del mar Caribe. Los mayas que vivían en esa ciudad serían como los ricachones que tienen hoy en día sus chalets en primera línea de playa.


Preciosa vista desde la ciudad maya de Tulum

La localización de la ciudad, la distribución de los edificios, el misticismo que te envuelve mientras recorres el lugar mientras sientes de fondo el olor y sonido del mar, junto con los irreproducibles tonos turquesas del agua, hicieron que las ruinas de Tulum se colocasen entre nuestras favoritas durante la visita mexicana.

Ciudad maya de Tulum

Tras la visita a la ciudad maya, como al comprar la entrada habíamos cogido un pack que incluía un viajecito en lancha para visitar las ruinas desde el mar y hacer snorkel en el arrecife de coral, hacia la playa que nos fuimos. El ver la ciudad maya desde el mar tiene su encanto, además de poder presenciar una de las imágenes más famosas y bellas de México, combinando dos de sus principales atractivos, el mar Caribe y la cultura maya.

 Palacio de Tulum
La Torre del Adivino

Respecto al snorkel, apenas pudimos ver mucha cosa ya que el mar estaba un poco revuelto. Apenas algún coral y un par de cañones sumergidos según dicen procedentes de algún barco en el que llegaron los colonizadores españoles a la península de Yucatán. Pero no creáis que nos quedamos con mal sabor de boca por no poder ver mucho durante este snorkel, porque al día siguiente nos esperaba una de las experiencias acuáticas más auténticas que hemos tenido nunca, y que creo que se puede tener en todo el mundo, ¡bucear en un cenote!

¿Un quéeeeeeee? Un cenote es una cueva natural subterránea inundada muy común en la península del Yucatán y que incluso los mayas utilizaban para realizar sacrificios.. Debido a la composición calcárea del suelo de la península, gran cantidad de agua se filtra en la tierra, creando poco a poco pequeños túneles acuáticos. A veces, se forma tal cantidad de filtraciones que el peso de la tierra provoca que se derrumbe y se forma un agujero que sirve de acceso al sistema de túneles subterráneos creado por dichas filtraciones. Hablando claro, unos agujeros enormes en el suelo con agua en el fondo desde el que accedes a túneles acuáticos para pasarlo pipa haciendo snorkel o buceando.

Cenote visto desde arriba

En nuestro caso fuimos  al cenote Dos Ojos, a unos 20 km de Tulum con un centro de submarinismo que nos llevó allí en furgoneta, junto con un guía y otros turistas neozelandeses. Aunque es posible hacer submarinismo en el cenote, optamos por snorkelear primero porque Ewe no tiene la licencia de buceo, segundo porque el tema del submarinismo es carillo y todo no se puede, y tercero porque la experiencia de buceo nos la reservábamos para el siguiente destino en México. :-D

De la experiencia haciendo snorkel en el cenote qué decir, ¡espectacular! Imaginaros ir nadando por un túnel con agua cristalina, linterna en mano, con zonas en las que no llegas a ver el fondo, con decenas de columnas formadas por la unión de estalactitas y estalagmitas, y zonas en las que el techo está a escasos centímetros de tu cabeza, poniendo atención para ir esquivando las estalactitas, ¡algo no apto para claustrofóbicos! Y aunque parezca mentira, el hecho de ir nadando y ver de repente agujeros debajo tuyo de los que no puedes ver el fin acojona, ¡y sino que se lo digan a Ewe! jeje. Como no teníamos cámara acuática, os pongo algunas fotos sacadas de Internet del cenote.




De verdad os digo, que las fotos no son exageradas. Antes de entrar, ya te quedas alucinado con el efecto de color del agua, con diferentes tonos turquesas, y totalmente transparente. Y una vez que estás dentro, las zonas más abiertas en las que se filtran los rayos del sol crean un espectáculo increíble, algo que no olvidaremos jamás. Al igual que la sensación de ir nadando por un túnel subterráneo, con apenas espacio para el tubo de snorkel, mirando hacia arriba cientos de estalactitas, y mirando hacia abajo profundos agujeros y columnas.

Después de ver todo esto sobre Tulum comprenderéis que ni el peor hotel que te puedas encontrar podría hacer que los días en Tulum  no sean maravillosos, e incluso nos quedamos con ganas de haber hecho muchas más cosas, como visitar el parque natural de Sian Ka'an, bucear en la barrera de coral, visitar otros cenotes... pero el viaje debía continuar.

El siguiente post ya será el último sobre nuestra aventura mexicana, pero no por ser el último es el menos atractivo, ya que para el final habíamos dejado uno de los puntos fuertes de la etapa, la isla de Cozumel, el paraíso de los submarinistas y la vida de relax en la playita.

¡Nos vemos!

"Cuando sales del papel de víctima ya no te preocupas de lo que la vida te pueda dar, sino de lo que tú puedas dar a la vida". Jorge Iván Carvajal

martes, 28 de enero de 2014

Divertidos días rodeados de arañas y monos aulladores

Ya sabéis que normalmente me gusta titular los posts con frases con doble significado, sin dejar del todo claro el contenido del post. En este caso me salgo de esta pauta, el título es literal, quizá a excepción de la primera palabra en algunos momentos, y es que tener la compañía por primera vez en tu vida de diferentes tipos de arañas puede ser algo estresante en algunos momentos... :-D

Al igual que se suele hacer al comenzar una clase, primero hagamos repaso de los último acontecimiento. Habíamos pasado en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, una semana maravillosa. En gran parte gracias a Benjamin y su familia, que nos trataron en todo momento como reyes. Pero para no hacer mayor esa sensación de estar como en casa, y correr el riesgo de quedarnos ahí para siempre, decidimos hacer las mochilas de nuevo y cambiar de rumbo.

Habíamos llegado al punto más meridional del viaje por México con la visita a Chiapas, ahora tocaba volver hacia el Norte, aunque esta vez por el lado Este de la península del Yucatán. Pero antrs de adentrarnos en las aguas cristalina de la cost caribeña, nos esperaban unos días en un tipo de naturaleza diferente, en el Parque Natural de Calakmul.

Desde muchas fuentes nos habían llegado maravillas sobre Calakmul, tanto por la naturaleza salvaje que te encuentras, como por las famosas ruinas mayas sumergidas en medio de la selva. Así que desde hace varios días estuvimos buscando algún alojamiento por la zona de la selva, sin embargo, o te gastabas una pasta en una cabaña, o te aventurabas en una experiencia con la tienda de campaña. Evidentemente, ¡nuestra elección fue la segunda! :-D

Así que después de 3 buses, 20 horas de viaje y una noche descansando en Xpujil, pueblito cercano a Calakmul, llegamos al camping de Fernando y Leticia, en el corazón de la selva, donde nos dieron la bienvenida los dos guardianes del campamento, que todo hay que decirlo, daban bastante tranquilidad en cuanto a la posibilidad de que algún animalillo quisera hacernos compañía.


Recibiendo la bienvenida oficial al campamento

Sobre las condiciones del camping, pues lo que uno se puede esperar de un camping situado en medio de la selva. Tiendas bastante amplias, una zona de fogata para cocinar, un pequeño restaurante, luz limitada generado con energía solar, agua procedente de la lluvia, duchas a base de cubos de agua tirados por encima, baños secos... En resumen, ¡todo un lujo! jeje. En serio, aunque las condiciones no son las habituales comparadas con un hostal, lo tenían todo muy bien montado y pasamos 3 días inolvidables de acampada, aunque eso sí, el tema de hacer una fogata para cocinar unos tristes macarrones es una asignatura que aún tenemos pendiente.

Calakmul, ¡que tiemble Arguiñano!

Al final conseguimos cocinar...algo...

Respecto a la experiencia de dormir en la selva, podemos decir que... interesante... sobre todo la primera noche. Al llegar al camping Osvaldo, el hijo de los dueños, nos explicó brevemente las instalaciones y como no, le acosamos a preguntas sobre qué amiguitos nos podríamos encontrar durante la estancia. El tio, que ha crecido en la selva, nos decía todo el rato que no nos preocupásemos, que no se acercaban animales peligrosos. Pero aunque te digan eso, si a las 2 horas de instalarte en la tienda, te encuentras una araña que para el occidental medio es motivo para echar a correr, no te quedas muy tranquilo... Sabiendo que esas arañitas no eran venenosas pero sí abundantes por el campamento,  estuvimos más relajados, aunque no dejaba de intimidar un poco durante la noche ver cientos de ojos brillantes apuntándote desde el suelo al alumbrarles con las linternas... Eso sí, Osvaldo nos advirtió sobre otro tipo de araña que no era my común verlas por el campamento, pero que eran venenosas al lanzar unos pinchitos desde su cola. Y como no, primera noche, y al volver de cenar hacia la tienda, nos encontramos a la susodicha en medio del camino, por suerte no nos hizo demasiado caso y pudimos darla esquinazo tras un par de gritos y una veloz retirada. Lo siento por no poner fotos de la araña, pero en ese momento no se me ocurrió pararme a retratarla...jeje

Durante los 3 días en Calakmul, aprovechamos para hacer con Osvaldo un tour por Calakmul. Una caminata de 3 horas desde las 6 de la mañana, hora en la que es más probable ver animalitos, para intentar encontrar monos aulladores, monos araña, cerdos salvajes, cocodrilos, y con muchísima suerte, algún jaguar. Al final no pudimos ver ningún jaguar, sí pudimos disfrutar de la agradable compañía de cientos de mosquitos, ver una familia de jabalís, un pájaro carpintero, y lo mejor, observar a un grupo de monos aulladores buscando alimento por los árboles.

Pájaro carpintero



Familia de monos aulladores

Por suerte, durante la visita a las ruinas de Palenque, ya habíamos disfrutado de esa primer vez en la que oyes a un mono aullador, cuyo grito se parece mucho al del jaguar, y sin saberlo se te cierran todos los orificios de tu cuerpo de forma hermética. Porque algún día en el campamento, recibimos la visita de monos aulladores con sus dulces cánticos, aunque ya con la lección aprendida por nuestra parte, no deja de ser impresionante estar en medio de la selva rodeado de esos sonidos. Igualmente, durante las noches metidos en la tienda de campaña e intentando dormir, se oían contínuamente ruidos alrededor de la tienda, que evidentemente no salimos a comprobar de dónde procedían, ojos que no ven... Pero en serio, pasar unos días rodeados de tanta naturaleza, con los únicos sonidos de pájaros, monos, y pasados los sustos iniciales, fue una experiencia que nos encantó y no dudaríamos en repetir.

Como os he comentado, en este parque natural también hay una antigua ciudad maya, muy famosa por su estado de conservación y su entorno, ya que llegar a ellas es algo complicado, al no existir transporte público, siendo la única opción contratar un tour o coche privado con el que recorrer los 60 km desde la carretera donde te deja el bus. Por suerte, un días coincidimos en el camping con 2 chicos y una chica ingleses que tenían coche de alquiler, así que les acompañamos a visitar las ruinas. No entraba dentro de nuestras prioridades, ya que después de visitar Chichen Itzá, Uxmal, Palenque... estábamos más que satisfechos con las experiencias mayas. Pero una oportunidad así de poder llegar a las ruinas de Calakmul no hay que dejarla escapar.

La ciudad maya de Calakmul fue durante el periodo clásico un de los principales asentamiento de la cultura maya junto a Tikal, en Guatemala, con la que protagonizó varios enfrentamientos por el poder de la civilización maya.Por comentar alguna característica especial de esta ciudad maya, aquí es donde hasta ahora se han encontrado mayor número de estelas con inscripciones mayas, desde fechas hasta nombres de gobernantes.




Para nosotros, lo mejor de la ciudad de Calakmul es el entorno y el estado prácticamente original de sus estructuras. Estar visitando restos arqueológicos mayas, desde lo alto de una pirámide sólo puedes observar selva, con alguna estructura maya sobresaliendo entre los árboles, mientras oyes de fondo monos aulladores, o de repente te encuentras con una familia de monos araña es algo único.


 Monos araña

Hasta aquí fue todo sobre nuestra gratificante aventura por la selva mexicana. Lo que comenzó como una experiencia inquietante, desconocida, acabó siendo unos de los días que con más cariño recordaremos de este viaje, ya que a partir de este momento no sólo lugares y personas forman parte de este viaje, ¡sino que se unen arañas, monos, y un sinfín de bichos inclasificables! :-D

Para los siguientes posts, entramos en las fotos de ensueño, en las postales, en la arena blanca, en las aguas turquesas... ¡Sí, llegamos a la Riviera Maya! Para los amantes de las playas paradisíacas, ¡no os lo perdáis! Un abrazooo

"Si uno es capaz de reirse de sí mismo, desde el amor y el respete que como ser se merece, no tiene que tener miedo a hacer e ridículo. Todo el que quiera reírse de mí llega tarde, porque ya lo he hecho yo". Carlos González Pérez. "23 maestros, de corazón"

domingo, 26 de enero de 2014

Hablemos de educación, hablemos de algo diferente

Aunque en este post seguiréis leyendo sobre experiencias vividas durante el viaje por México, será un post con una línea algo diferente, más enfocado a transmitiros algunas reflexiones personales sobre una de mis pasiones, la educación.

¿Y por qué me ha dado ahora por escribir sobre esto? Debido a uno de los objetivos de este viaje: adquirir conocimientos, experiencias, reflexiones, consejos, teorías y prácticas sobre diferentes sistemas pedagógicos en los países que vamos visitando durante la aventura. ¿Y de dónde sale este objetivo? Para los que no lo sepáis, hace unos 2 años me llegó ese momento que estoy seguro que muchos habéis vivido alguna vez, en el que te planteas si la vida profesional que estabas llevando hasta ese momento es lo que de verdad te hace feliz. Que llegue algo así no es fácil, y me siento privilegiado sólo por haber llegado a ese punto. Primero por darme cuenta que mi trabajo quiero que sea algo que me complete, que me haga crecer, no que sea simplemente una herramienta que me propocione dinero para vivir, sino que además me proporcione satisfacción. Y segundo por darme cuenta que mi trabajo no era algo que cumpliese esos objetivos, más siendo un empleo que a nivel material proporcionase grandes ventajas, lo cual puede resultar bastante nubloso cuando te planteas vivir tu vida de forma íntegra.


Resultado de esas reflexiones, llegué a la conclusión que no estaba siguiendo mi camino, que no deseaba un empleo en el que las tareas de cada día sirviesen principalmente para llenar carteras, la mía, la de mi empresa, la del cliente para el que hiciese el trabajo... No me malinterpretéis, no digo que quienes realicen trabajos así estén haciendo algo incorrecto, simplemente no es algo para mí. Aunque siempre daré infinitas gracias a lo aprendido y vivido durante los 6 años en ese trabajo, ya que por ejemplo, con su ayuda ahora está siendo posible que cumpla mi sueño de viajar.

Vale... tenía claro que lo que estaba haciendo en ese momento no era la mío, ahora viene el siguiente paso: ¿y qué tipo de salida profesional es aquella en la que me podría sentir completamente lleno? Aunque en un primer momento puede dar vértigo una pregunta así, en mi caso lo tuve fácil: la educación.


 Cuando pensé que había "gastado" durante dos años mis vacaciones laborales en ir a países remotos para trabajar con escuelas, que sin ningún tipo de experiencia había ejercido como voluntario durante 2 años dando clases de refuerzo a niños, vi claro que enseñar era algo que hacía por placer, porque me encanta, porque cuando enseño siento que estoy dando lo mejor de mí, y no sólo eso, aprendo continuamente del pequeño maestro que tengo enfrente mío. ¡Y mira qué suerte la mía! Además en esta sociedad puedes dar clases y que te paguen por ello, ¡perfecto! jeje

Ahora mismo me encuentro en la fase más teórica de preparación para algo así, porque considero que ejercer de profesor no es algo que se pueda hacer a la ligera, demasiada responsabilidad en tus manos como para al menos no molestarte primero en aprender todo lo que puedas de otros profesionales, escuelas, teorías pedagógicas... para así encontrar tu propio camino dentro del mundo educativo. Aunque creo que nunca se deja aprender en un trabajo como este, al menos quiero construir una base sólida y una visión clara de lo que para mí es la educación antes de ponerme manos a la obra.

Y por toda esta chapa surgió el objetivo de durante el viaje realizar visitas a diferentes centros educativos a lo largo de América Latina. Para ello, desde que comenzó la etapa por este continente, hemos ido buscando a través de Internet centros de educación alternativa con los que ponernos en contacto e intentar visitarlos. Con educación alternativa me refiero a una pedagogía diferente a la tradicional, obvio... :-P Pero no penséis en algún tipo de sectas, escuelas que intenten lavados de cerebro o algo así. Sino simplemente centros que se desvíen del método tradicional que al menos en España lleva funcionando desde hace más de 30 años.

Tras varios intentos por ponernos en contacto con varias escuelas, por fin recibimos respuesta de una de ellas, la escuela "Pequeño Sol". Y como no podía ser de otra manera, estaba situada en el que hasta entonces había sido nuestro lugar favorito de México, San Cristóbal de las Casas. Al recibir la invitación para visitarles y pedir referencias a algunas personas que conocimos por la zona, obtuvimos comentarios de todo tipo, desde que era una escuela de hippies (es curioso cómo se usa este término para cualquier cosa que se desvíe de la mayoría) o una escuela de pijos (más de lo mismo cuando hay que pagar un precio alto por algo). Pero como nos gusta pensar, no hay mejor forma de formarse una opinión que viendo por tus propios ojos, así que sin ningún tipo de pena por tener que volver a San Cristóbal, cogimos un colectivo desde Tuxtla y rumbo a la escuela "Pequeño Sol".

No pretendo hacer de relaciones públicas del centro, ni publicidad gratuita, simplemente os quiero contar lo que pudimos ver de la escuela para que os podáis hacer una idea del tipo de escuela que buscamos visitar y a la que me intento acercar como ideal pedagógico durante nuestro viaje.

La escuela es de ámbito privado, algo habitual en este tipo de centros que se desmarcan parcialmente de la línea educativa que te marcan desde organismos públicos. Esto hace que la escuela económicamente sea accesible en mayor medida a familias de nivel económico alto, aunque el centro cuenta con un sistema de becas para que su educación no sea algo exclusivo. El ratio de profesor-alumnos es de 22 alumnos por profesor en secundaria, con 2 profesores en aquellas aulas que sea necesario contar con un educador especial. Estos son los datos más técnicos de la escuela, pero lo que más nos gustaron fueron sus características relacionadas con una educación ecológica e integral.

Escuela "Pequeño Sol"

El centro está situado a las afueras de la ciudad, en pleno corazón de un bosque. La escuela tiene una política de reciclaje muy ordenada, contando incluso con un sistema de fabricación de composta a partir de los residuos orgánicos que se generan. Esta composta sirve a cada clase para utilizarla como abono para cada pequeño huerto responsabilidad de cada grupo, con el que aprenden no sólo el ciclo que se debe cumplir entre lo que se toma y se da a la tierra, sino a cultivar y cuidar de diferentes tipos de vegetales en función de la temporada e incluso a utilizar lo plantado para la cocina de la escuela. No penséis que estas enseñanzas son debidas a que esta región de México se dedique especialmente a la agricultura, y por ello enseñan esto a los niños. El objetivo es que vean la simbiosis que debe haber entre el ser humanos y la naturaleza.

Escuela "Pequeño Sol", zona de reciclaje

Para esas tareas de reciclaje, cuidado de los huertos, e incluso mantener ordenada la clase, el silencio en el aula, existen diferentes roles de responsabilidad dentro de cada clase, existiendo un responsable para cada tarea. Pero esto no quiere decir que cada responsable deba realizar la tarea, sino que es responsable de hacer saber a sus compañeros la labor conjunta que deben realizar en caso de que alguien se despiste. Por otro lado, la metodología de evaluación es consensuada con cada grupo de alumnos, tomando así parte ellos mismo en la forma de ser evaluados, y nunca otorgando a los exámenes un valor mayor al 30% de la evaluación final. Los padres tienen un papel activo en la educación de la escuela, de manera que son instruidos con cursos de reciclaje, de la metodología del centro, de agricultura... Haciendo posible así parte de la cadena educativa, la cual no empieza y acaba en la escuela, sino que continúa en el seno familiar.  Y por último, y como uno de los hábitos que más nos gustó dentro de la escuela, fue el hecho de que cada mañana, antes de comenzar las clases, se dedican entre 30 y 60 minutos a conversar en grupo sobre cualquier tema que los alumnos deseen, desde inquietudes sociales hasta problemas personales, ofreciendo así a los niños no sólo un lugar en el que crecer cognitivamente, sino además en el que aprender a expresar sus sentimientos.



Estoy seguro que prácticas como éstas y muchas más se realizarán en muchos otros centros, sé que la escuela Pequeño Sol no será una innovadora en muchos de estos recursos, pero me sirvió para afianzar aún más el modelo de escuela en el que me gustaría trabajar, pudiendo ver ciertos recursos pedagógicos hasta ese momento aprendidos teóricamente puestos en práctica.

¿Y cuál sería ese modelo personal de escuela? Una escuela respetuosa, con la naturaleza, con la individualidad, con la integridad de cada persona y del concepto de educación y con la realidad de la evolución social. Si os fijáis, el modelo educativo apenas ha cambiado en los últimos 30-40 años. Sí, cada poco tiempo aparecen nuevos nombres para las etapas educativas, nuevos criterios de evaluación, para suspender, nuevos recursos educativos... Pero la esencia educativa sigue siendo la misma. La distribución de las aulas sigue siendo igual, los alumnos en filas dispuestos para escuchar la lección magistral de, en la mayoría de casos, un profesor desmotivado cuya clase consistirá en soltar un discurso que ya ha soltado cientos de veces durante sus años de experiencias.


 Los programas de contenidos siguen orientados en torno a las mismas asignaturas que hace décadas, como las Matemáticas, Lenguaje, idiomas, Física, Química, incorporando nuevas como Informática; estándo siempre marginadas las asignaturas humanitarias como Música, Dibujo, Expresión Corporal, Educación Física...

Si te digo que el tipo de sociedad, de salidas profesionales, siguen siendo los mismos que hace 30 años me llamarás loco. Enntonces, ¿por qué mantenemos el mismo tipo de educación? Se supone que la educación es una de las bases con la que se va formando la futura sociedad, y por lo tanto, desde mi punto de vista esa evolución de la sociedad debería ir de la mano con una evolución educativa. Hace 30 años quizá era válido centrar los contenidos en torno a contenidos más prácticos y lógicos, como las asignaturas científicas, ya que la sociedad profesional estaba formada por obreros, trabajadores de fábricas, vendedores... Pero en los últimos años ésto ha cambiado a una velocidad de vértigo, cada día aparecen nuevos negocios, nuevos tipos de empleo, demandando una gran capacidad de adaptación, de renovación y de creatividad por parte de las personas. Por un consecuente desarrollo social, creo que sería necesario fomentar esa adaptabilidad, esa creatividad e imaginación en los alumnos. No únicamente introducir en sus mentes contenidos escritos por otras personas, sino ayudarles a desarrollar sus potenciales personales, a confiar en sí mismos, a potenciar su creatividad, su libertad. Porque cada persona somos diferente, cada niño es único, por lo que no podemos pretender dar clases magistrales a robots, debemos buscar una educación personalizada, que desarrolle de forma integral a cada alumno, desde nuevos conocimientos, hasta su inteligencia emocional, que incluya a los padres como parte del sistema educativo, que otorgue al profesor autonomía para personalizar la enseñanza.

Todo esto no es algo fácil, todo esto no es algo que interese a los entes de los que dependen que todo esto cambie a escala masiva, ya que un modelo educativo de este tipo fomentaría el desarrollo de personas libres de pensamiento, personas sin miedo para creer en sus sueños y en su potencial. Porque todos tenemos nuestro dones, todos tenemos algo especial que hacer en este mundo, sólo necesitamos alguien que nos ayude a descubrirlos. Haría falta mayores recursos económicos, y que algo así no sea de acceso exclusivo a las clases altas como en el caso de la escuela Pequeño Sol, hace falta un cambio de mentalidad social sobre la importancia de la educación, hacen falta profesores motivados, que les apasione su trabajo, hace falta que en cada aula veamos a todos los alumnos como maestros de los que aprender y como iguales. Además, las condiciones profesionales que envuelven a los profesionales no son las mejores ni mucho menos, al menos en España, pero me niego a creer que algo tan superficial como la opinión de la mayoría o las dificultades impuestas por los gobiernos al sistema educativo me impidan cumplir mi sueño.



Espero que con todo esto no saquéis conclusiones del tipo que opino que no hay que enseñar Matemáticas, Física... Precisamente saqué los estudios para ejercer de profesor de Matemáticas. Pienso que son importantes, pero considero que es necesario un cambio en la forma de enseñarlas, haciéndolas divertidas, parte integral del todo que vivimos, haciéndolas reales, y no conceptos teóricos que creerse a base de fe. Yo al menos preferiría que me hubiesen enseñado Matemáticas o Física a través de realizar proyectos comunitarios, a través de aplicaciones de la vida real, a través de juegos... ¿A vosotros no?

Es muy fácil opinar de todo esto sin estar metido en el mundo educativo de forma profesional. Estoy seguro que desde el punto de vista de un maestro, puede llegar a parecer una utopía todo esto de dar a cada alumno una educación personal, de permanecer motivado a pesar del estrés del día a día, de preparar clases de calidad con las horas disponibles. Pero una realidad comienza con una acción, una acción comienza con una motivación, y una motivación comienza con un sueño. No me hables de utopías, háblame de sueños no intentados.

"Educar es sorprenderte, día a día, con lo que brota de cada estudiante. Es esperar lo inesperado. Es aprender enseñando. Es danzar el baile de la vida con tus alumnos" Carlos González Pérez. "23 maestros, de corazón"

jueves, 23 de enero de 2014

Visita a la Chiapas más indígena y a nuestro nuevo paraíso

Segundo día disfrutando de la compañía y hospitalidad de Benjamin y su familia en Tuxtla Gutiérrez. Como sabéis, el primer día era difícil de superar tras quedarnos con la boca abierta durante la excursión por el Cañón del Sumidero, pero en esta ocasión el día fue igualmente inolvidable de nuevo gracias a nuestro "guía" Benjamin.

La primera parada del día fue un pequeño pueblo situado entre las montañas de los Altos de Chiapas, un pueblo rodeado de misterio, de leyendas. Habíamos oido sobre este lugar que en su iglesia se celebran rituales religiosos tan antiguos como de los tiempos pre-hispánicos, desde sacrificios de gallinas hasta absorción de malas energías a través de huevos Un lugar habitado por una comunidad indígena de tzotziles llamada los chamulas, que había conseguido mantener en gran medida su cultura a pesar de los esfuerzos hispanos por imponer sus costumbres. El sitio en cuestión es San Juan Chamula.

San Juan Chamula

Nada más llegar a San Juan Chamula, no sé si influidos por la información que sabíamos sobre el lugar, ya sentimos que aquel pueblo no era un lugar común. Por las calles sus habitantes con vestimentas sencillas pero ideales para el clima frio habitual a esa altitud, a medida que te cruzas con ellos, los pocos que se atreven a mirarte, te hacen sentir que estás invadiendo un lugar sagrado, que eres aceptado pero sólo de forma temporal.

El primer lugar que te encuentras y que claramente te da pistas de que te encuentras en un lugar "diferente" es el cementerio. Morbosismo aparte, en él no encuentras lápida alguna, sino montículos de tierra bajo los que descansan los huesos de chamulas entre los que incluso se cree permanecen algunos de la época precolombina, y encabezando cada montículo, una cruz. Pero no una cruz "común", entiéndase por común la cruz cristiana importada por los españoles durante la conquista, sino cruces de madera de colores, concretamente verde, azul, negro y blanco. Según se cree, las negras para ancianos (mayores de 52 años), las blancas para niños y verdes y azules para el resto.

San Juan Chamula, cementerio

Esta cruz, aunque parezca mentira, proviene nada más y nada menos que de los tiempos mayas. Originariamente la cruz maya es de color verde forjada en madera, simbolizando la ceiba, el árbol de la vida para la religión maya, el cual divide el cielo y el inframundo. Como os podéis imaginar, los españoles estarían la mar de felices al ver que había tantas cruces al llegar al Nuevo Mundo, pensarían: "¡ya tenemos medio trabajo hecho!".

San Juan Chamula, cruces maya

El otro lugar de interés y principal motivo de visita a San Juan es la iglesia, sí, ésta sí que es católica, aunque en su interior no es que celebren rituales puramente católicos, sino mezclados con ciertos ritos paganos procedentes de la época maya. Lo primero antes de acceder a la iglesia, es pagar religiosamente la entrada, y lo segundo, tener bien claro que si osas a tomar una foto, te arriesgas a que alguna persona del pueblo agarre tu cámara y la estampe contra el suelo, ya ha habido casos así. El motivo no es que en el interior hagan algún tipo de acción ilegal, sino que según sus creencias al tomar una foto de una persona, estás robándole su alma, y a ninguno nos haría gracia algo así, ¿verdad? :-D Aunque con un poco de picardía y osadía por parte de Ewe, un par de fotos pudo sacar sin que nadie se enterase.

San Juan Chamula, iglesia

Nada más cruzar la puerta de la iglesia, enseguida te vuelves a dar cuenta que te encuentras en un lugar único,formado por grupos de personas, cada una concentrada en sus propios rituales. Ambiente con una ligera niebla producto de la quema de copal y mirra, lo que a su vez crea un olor penetrante y místico. Algunas personas haciendo sonar una música simple, repetitiva, a modo de mantra. Todo ello junto con la penumbra del lugar te produce un efecto de malas vibraciones, ¡esto es algo personal eh! A los lados de la iglesia, se encuentran figuras de varios santos, cada uno con su función dentro de las ofrendas. La mayoría de ellos vestidos con varias capas de ropa, en función del número de milagros que haya proporcionado a la comunidad, y una minoría colocados de espaldas, mirando a la pared, por no haber cumplido las peticiones del pueblo.

San Juan Chamula, santos en el interior de la iglesia

Una de las cosas que resulta curiosa es que dentro de la iglesia no hay bancos, ya que las personas que se encuentran orando en lengua totzil, lo hacen de rodillas sobre el suelo, encarando gran número de velas de diferentes tipos, en función del santo al que deseen realizar peticiones. Pero no sólo eso, pudimos comprobar que las leyendas eran ciertas, y eran varias las personas que con una bolsa llena de huevos en la mano, la pasaban alrededor de sus cuerpos y los de sus familiares con intención de que los malos espíritus y enfermedades queden absorbidos. Al igual que los huevos, habías familias con una gallina preparada para el mismo ritual. Los turísticamente atractivo y racionalmente más duro es el hecho de que una vez absorbida la mala energía, es necesario destruir de alguna manera el objeto en cuestión, ya sea enterrando el huevo o la gallina una vez descuartizadas. Lo siento para los más orbosos, pero no nos quedamos para ver el pase final del espectáculo.

Está claro que para visitar un lugar así hay que ir sin prejuicio alguno y con la mente abierta. No me refiero a que compartas las tradiciones que ahí se celebran, pero respetar las creencias de cada uno, por variopintas que puedan parecer. Aunque el hecho de ver que incluso había niños chamules participando en los rituales, nos hizo plantearnos ciertas cuestiones. Si ya desde niño creces con tradiciones así, a una edad en la que lo que te digan te lo crees, lo que ves que hacen tus padres se convierte en un dogma, se convierte en parte de tu cultura personal. Esos niños, ¿al crecer se plantearán en algún momento por qué hacen lo que hacen? ¿o simplemente ejecutan como robots lo que han interiorizado durante años? Y con esto podríamos referirnos en contextos más generales, no sólo en cuanto a la cultura chamula, sino a cualquier cultura del mundo.

Además, observar el gran culto que ofrecían a los santos, a través de figuras, vestimentas, velas, oraciones... Al igual que los antiguos mayas con sus dioses, los egipcios... Nos supuso una muestra más de la falta de responsabilidad por parte del ser humano, o mirándolo por la otra cara, el control de las religiones utilizando diferentes figuras en las que las personas depositen el destino de sus vidas. Soy de la opinión que cada uno es responsable de todo aquello que le pase, sea bueno o no tan bueno. Con cada pensamiento, cada palabra, cada acción y sentimiento estás sembrando tu destino. Si un negocio te va mal, una tormenta arruina tus cosechas, una enfermedad aparece en tu vida, en mi opinión, piensa por qué ha sucedido eso, conocéte a ti mismo para saber por qué atraes algo así, sea bueno o no. Cuánto cambiaría el mundo si comenzásemos a responsibilizarnos de nuestras vidas, y no dejarlas en manos de santos, doctores, políticos...


Tras esta mística experiencia en San Juan Chamula, el siguiente destino del día fue otro pueblo tradicionalmente indígena tzotzil, Zinacantán. No sé si fue porque veníamos de la intensa experiencia en San Juan Chamula, pero a visita a Zinacantán aenas nos ocupó un rápido paseo por la plaza principal del pueblo observando los tradicionales trajes de la región y un par de calles más buscando tortillas hechas a mano sin mucho éxito. Eso sí, fue muy curioso el hecho de que a pesar de haber varios grupos de personas indígenas agrupados en torno a la iglesia y la plaza principal, en el pueblo reinaba un silencio y calma inquietantes. Veíamos como los habitantes se reunían para estar todos juntos, pero en silencio, simplemente disfrutando con su compañía. En muchas ocasiones y según con quien, no son necesarias las palabras para hablar.

 
Zincantán, grupo de hombre en junto a la iglesia

Zinacantán, grupo de mujeres indígenas


Y como última visita de este interesante día, nos esperaba una de las principales joyas que hemos descubierto en México, San Cristóbal de las Casas. ¿Os acordáis del centro histórico de Campeche? Con las casitas de colores, en plan cuento... Pues San Cristóbal es algo parecido, si parecer tan artificial, pero además agrégale un ambiente muy cultural, viajero, joven, espiritual, restaurantes vegetarianos, terracitas para tomar un buen café, mercados con artesanía local... Un paraíso para dos vegetarianos aficionados a los viajes, la vida espiritual y a disfrutar de la tranquilidad de una tazá de té o de café en un local auténtico.

San Cristóbal de las Casas


San Cristóbal de las Casas

Disfrutando de un delicioso almuerzo vegetariano

Además, durante el agradable paseo por la ciudad pudimos sumergirnos un poco más en la cultura chiapanenca tomando una de las bebidas más tradicionales de la región, el pox. Es un licor de maíz (elote en México), bastante fuerte, que hace honor en forma alcohólica al principal producto de la zona, tanto hoy en día como en la cultura maya, ya que según su creencia el primer hombre fue creado a partir de maíz. En la siguiente foto, de no muy buena calidad, no tenéis a los caracoles y Benjamin disfrutando del ritual del pox, que a diferencia del tequila, se toma con una rodaja de naranja y un trozo de cacao. La verdad que prefiero esta opción al limón y la sal...jeje

Los caracoles y Benjamin en pleno ritual de pox

Sin embargo, con lo ajetreado que había sido el día, apenas tuvimos una hora para disfrutar de San Cristóbal con la luz del día, por lo que con lo poco que habíamos percibido del lugar, nos quedó más hambre por ver el lugar. Cosas del destino, o más bien, de nosotros, nos llegó una invitación para volver al de un par de días a San Cristóbal, una invitación para dar un pasito más en uno de los objetivos del viaje, visitar una escuela de educación alternativa llamada el Pequeño Sol. Pero para no bombardearos con tanta información en un sólo día, mejor dedicar un post a la visita y así compartir con vosotros algunas reflexiones sobre una de mis grandes pasiones, la educación. ¡Nos vemos!

"Si damos un paso para lograr realizar un utopía ésta se alejas un paso; si damos dos pasos, también se aleja dos pasos; así que la utopía sirve para caminar". Osho, El libro del ego.