Lo primero que suele venir a la mente cuando se habla de viajar por Jordania es... ¡Petra! Pero Jordania puede dar mucho más de sí, nuevas lecciones culturales, de adaptación, de tolerancia, de historia, de naturaleza...y sobre todo de conocimiento de uno mismo, como cada experiencia de la vida. Evidentemente si un viaje a Jordania incluye simplemente llegar al aeropuerto de Amman, irse derechito a Petra, visitarla en uno o dos días, y poner rumbo hacia otro sitio, lo más probable es que tus impresiones del país sean jordanos intentando venderte cualquier cosa, cobrándote precios muchos más caros de lo normal, y entre todo ello, uno de los lugares considerados más bellos del planeta.
Después de este viaje de 13 días por Jordania, os invitaría a todos los que alguna vez visitéis el país, intentéis darle un poco de más de tiempo que sólo para Petra, y así vivir un poco más la cultura árabe, la historia y estar abiertos a aprender contínuamente.
He pasado en Jordania algo menos de dos semanas, durante las cuales he experimentado un cambio cultural bastante grande viniendo de visitar Israel. Por lo general, por Jordania te encuentras un orden diferente, un ritmo de vida que no descansa, miradas constantes al ser diferente, aire cargado. El viaje lo podría dividir en dos etapas, la primera que pasé en Amman, en casa de Hsiang, una chica taiwanesa que conocí en Nazareth, durante una semana, y la segunda visitando Petra, el desierto y haciendo submarinismo.
En la primera etapa, tuve la oportunidad de experimentar la vida en Amman, y darme cuenta que no era un lugar adecuado para mí. Coches por todas partes, contaminación, dificultad para moverse, edificios... Esto unido al hecho de estar alojado en casa de Hsiang, junto a sus compañeros de piso taiwaneses, todos ellos estudiantes de árabe y con una vida social al margen de la cultura jordana. Una vida en amman ni buena ni mala, pero que no era lo que yo buscaba, deseoso de experiencia locales y empaparme de la vida jordana. Por ello, aunque me encontré muy a gusto alojado con ellos, me trataron increíblemente, después de una semana sentí que debía moverme ya que estaba afectando a mi actitud ante el viaje. ¡Pero eso no empaña el dar las gracias a Hsiang y sus compis de piso, nuevos personajes de esta gran película viajera!
Aunque como he dicho Petra representa el principal atractivo de Jordania, y uno de los principales del mundo, hasta ahora ha sido de las experiencia que menos me ha aportado... A ver... Disfruté muchísimo visitando Petra, el tesoro, el monasterio, las diferentes poblaciones con cuevas, templos, tumbas... que te vas encontrando son mágicas. Pero precisamente su fama creo un ambiente artificial llenos de turistas, beduinos ofreciendo mil y un servicios, restaurantes... Que contaminan esa magia de Petra. No digo que no me gustase, simplemente que hasta ahora he vivido otras experiencias con las que me he sentido más a gusto.
Y como sabéis, la última parte del viaje me tenía reservada una de las más satisfactorias aventuras vividas: submarinismo en el Mar Rojo. Nunca olvidaré esas primeras inmersiones descubriendo un nuevo mundo, que siempre ha estado ahí, pero oculto para la mayoría. Sentirte un espía curioso por la vida de los peces, de los corales, que te aceptan entre ellos siempre que los trates con el respeto que merecen.
Finalmente, el itinerario seguido en Jordania ha sido el siguiente:
Ver Vuelta al mundo - Jordania en un mapa más grande
En el camino se han quedado sin visitar lugares que estaban en el plan inicial, ya sea por motivos religiosos que a nivel personal no aportaban gran cosa, como Betania o el monte Nebo; el Mar Muerto, que de forma improvisada ya había visitado en Israel, o Wadi Rum, al tener la oportunidad de ir a otros desierto. Igualmente, y como más me gusta, también han habido lugares improvisados, como la pernoctación beduina en el desierto de Wadi Arabah o la visita a Little Petra.
Al igual que hice con Israel, os pongo aquí juntitos los enlaces a los post que he escrito relacionados con Jordania:
1- Vamos a por el siguiente... ¡Jordania! Llegada y visita a Amman
2- De las postales a la realidad, la Petra más beduina
3- Visita a los alrededores de Amman: Jerash y Madaba
4- Días de contrastes: noche desértica y experiencia acuáticas
5- Reflexión sobre la cultura árabe y cómo la juzgamos
Respecto al presupuesto gastado en Jordania, comentar que ha sido más alto del que inicialmente había pensado. Seguramente influido por el hecho de que en un país considerado más caro como Israel, conseguí gastar muy poco, sobre todo al conseguir alojamiento con couchsurfers en prácticamente todo Israel, lo que ha sido más difícil en Jordania. Además, durante el viaje a Jordania me di cuenta que es muy difícil moverse por cuenta propia, por lo que el hecho de coger taxis (aunque baratísimos), la entrada a Petra, el submarinismo... han hecho que el presupuesto suba. También teniendo en cuenta que al inicio del viaje por Israel, mi actitud viajera era demasiado conservadora en cuanto al dinero, hasta que me dí cuenta que no me permitía disfrutar 100% del país. En el caso de Jordania, me he relajado más en este aspecto y siento que lo he disfrutado con mucha más calma y con menos preocupaciones.
Ahí va el presupuesto:
DURACIÓN DEL VIAJE: 13 días
DÍAS EN ALOJAMIENTO PAGADO: 5 días
GASTO TOTAL EN COMIDA: 129,3 €
GASTO DIARIO EN COMIDA: 9,94 €
GASTO TOTAL EN TRANSPORTE: 109,7 €
GASTO DIARIO EN TRANSPORTE: 8,44 €
GASTO TOTAL EN ENTRADAS, TOURS... : 82,95 €
GASTO DIARIO EN ENTRADAS, TOURS... : 6,38 €
GASTO TOTAL EN ALOJAMIENTO (5 días): 44 €
GASTO DIARIO EN ALOJAMIENTO (5 días): 8,82 €
GASTOS FRONTERIZOS: 48 €
GASTOS SUBMARINISMO: 68,25 €
GASTO TOTAL EN JORDANIA (con submarinismo): 482,83 €
GASTO TOTAL EN JORDANIA (sin submarinismo): 414,58 €
GASTO DIARIO EN JORDANIA (comida+transporte+tickets+alojamiento+submarinismo): 37,14 €
GASTO DIARIO EN JORDANIA (comida+transporte+alojamiento+tickets): 31,90 €
Aunque el gasto diario haya subido bastante comparándolo con Israel, no os asustéis y penséis que tendré que volver antes de tiempo... ¡Todo va dentro de los límites calculados!
Hasta aquí ha dado de sí Jordania, donde he aprendido mucho, no sólo de una nueva cultura, un nuevo país, nueva gente, sino sobre todo, de mí mismo.
Gracias por hacerlo posible Hsiang, sus compis, Nawwaf, Khaled, Benjamin y muchos otros con los que he coincidido durante estos días por Jordania, sin vosotros toda esta película no se disfrutaría tanto.
Ninguna generalización es buena, incluso esta.
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sábado, 16 de noviembre de 2013
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Reflexión sobre la cultura árabe y cómo la juzgamos
Ponemos punto y seguido a la visita a
la querida Jordania, y con ello, ya os comenté cuando dejé Israel, que haría un post resumen del país. En este caso también lo haré, pero la experiencia vivida en Jordania, primer país árabe del viaje, con todo lo que ello implica, ha hecho que sienta la necesidad de escribir primero este post con reflexiones personales sobre esta cultura árabe y la forma en que los que somos ajenos a esta cultura solemos tratarla.
Jordania ha sido el primer país de
cultura árabe que he visitado en mi vida, y ello me ha supuesto
diferentes cosas. En primer lugar, adaptación a una cultura en la que según mi experiencia vivida, y a pesar de los valores que forman la religión árabe, los placeres sensoriales forman gran parte de esta cultura, y es que la religión es el motor que mueve estos mundos. Me explico... La religión islámica se caracteriza entre otras cosas por la represión de placeres materiales, como puede ser el beber alcohol, ciertas comidas, la tentación sexual de los hombres hacia las mujeres, haciendo que éstas deban cubrir la mayor parte de su cuerpo...
Como suele pasar con las religiones, la interpretación literal de sus sagradas escrituras lidera la vida de sus seguidores. En el caso de la religión islámica, y en mi opinión aplicable a la vida en general, todas estas represiones impuestas, provocan un efecto contrario. Ya sabéis, dale a un niño pequeño una tarta de chocolate y dile que bajo ningún concepto puede probar ni un trocito... ya os imaginaréis el resultado. Y es que en el fondo todos llevamos un niño dentro, y no es menos en los musulmanes.
Hablando de hechos concretos, la religión islámica intenta como he dicho que los hombres no vean a las mujeres como objetos sexuales, y por ello las obliga a cubrirse, creando así una represión antinatural en todos ellos, lo que según he visto se traduce en un calentamiento hormonal masculino que explota en cualquier momento, normalmente con chicas extranjeras, creando situaciones para nada agradables.
Por otro lado, Jordania es un país pobre, en boca de sus propios habitantes, es un país que nunca ha tenido nada, petróleo, agricultura, potencial militar... Lo único que tienen (en términos de poder), es Petra, repito, esto son palabras de gente local. Esto provoca que simplemente por la visita a Petra miles de turistas acudan cada año Jordania. Junta turistas, un bajo nivel económico y un gobierno y una religión liderados por el poder económico, y ya tienes la mezcla para que muchos de los jordanos se muevan básicamente primero por la religión, y segundo, aunque no sé si este orden es siempre así, por el dinero.
En este sentido, a la mayoría no os cuento nada nuevo si os digo que viajando por Jordania, tienes que armarte de paciencia para lidiar con todas esta gente cuyo principal interés es el dinero. A este respecto, se suelen oir comentarios por parte de los turistas del tipo: "sólo quieren de nosotros nuestro dinero", "están intentando engañarnos continuamente". Si os soy sincero, durante mi estancia en Jordania estas fueron también mis sensaciones, que hacían que pagasen justos por pecadores, y aunque hubiese personas que se acercasen a mí con buena fe, estos prejuicios por mi parte jugaban en su contra. Quizá ahora que lo miro como un tiempo pasado, puedo pensar en ello de forma más profunda, y darme cuenta que todo eso no es algo que forma parte de los habitantes jordanos, o musulmanes en general. Cuando nacen, cuando son unos niños, el dinero no significa nada para ellos, al igual que para cualquiera de nosotros. Es el paso del tiempo, las influencias externas (familiares adultos, medios de comunicación, gobiernos, religión...), quienes ponen sobre nuestra persona más pura esas capas de egoísmo y de ansia de poder, ya sea económico, militar...
Respecto al tema que he comentado con las mujeres, no soy mujer, y no puedo sentir lo que es que un extraño te intente meter mano en cuanto te pones cerca de él. Pero creo que si estas experiencias nos las tomamos como algo personal, como algo que esa persona está haciendo conscientemente contra ti, es cuando provocan en nuestro interior ese odio y esos prejuicios generalizados, que en realidad lo que producen es odio y prejuicios hacia uno mismo. No digo que no sea algo desagradable que te pase algo así, pero depende de tí el que esa experiencia produzca en tí energías negativas que durarán siempre, o tratar la experiencia como algo en lo que profundizar y como una oportunidad para aprender el camino hacia uno de mis valores preferidos, el amor incondicional.
Por lo tanto, ahora que estoy en un nuevo país árabe, la vida me da una nueva oportunidad para intentar interiorizar estas reflexiones y no mirar a las personas locales con desconfianza, tener presente que no son ellos los que se acercan intentando conseguir mi dinero, intentando mil y un trucos para vender sus servicios... No son ellos los que hablan, sino su religión, su gobierno, sus influencias exteriores... Si lo pensáis, muchos de nosotros, viviendo en países considerados más "civilizados", también estamos influenciados por todo esto, deseando cada vez más cosas, un coche mejor, una casa mejor, intentando aprovecharnos de situaciones en las que podamos salir beneficiados, sobre todo económicamente. Y es que hasta que uno no se dé cuenta de ello y trabaje en sí mismo para llegar a lo que somos en realidad, será imposible mirar a los demás de forma justa. Con esto no me refiero solo a los prejuicios hacia las culturas árabes, sino a todos los aspectos de la vida.
Hasta que no conozcas lo más profundo de ti, hasta que no te quieras incondicionalmente, no serás capaz de conocer lo más profundo de las personas ni quererlas incondicionalmente.
lunes, 11 de noviembre de 2013
Días de contrastes: noche desértica y experiencia acuáticas
Vale... Ya has visto Amman, la capital de Jordania, ha visitado el sitio más famoso del país y uno de los más famosos del mundo, Petra... ¿Qué haces que sigues aún por Jordania? :-D Pues aunque la mayoría de turistas se concentran en visitar únicamente Petra, Jordania tiene aún más cosas por ofrecer. Como pasar una aventura en el desierto o alucinar con el fondo marino del Mar Rojo.
Para la primera de esas experiencias, lo más famoso en Jordania es hacer un tour por el desierto de Wadi Rum, conocido principalmente porque fue aquí donde se rodó la película "Lawrence de Arabia", aunque también evidentemente por sus dunas, montañas, colores... Pero ya sabéis que no soy muy amigo de lo "típico", así que cuando el beduino de Petra, Nawwaf, me comentó la posibilidad de ir con él y una pareja estadounidense a pasar una noche al desierto de Wadi Arabah, al lado de Petra, compartiendo gastos de gasolina y comida, vi que era una buena oportunidad. La verdad es que estuve dudando mucho en la oferta, porque ya os comenté que con este beduino no tuve muy buena experiencia la noche que pasé en su casa, ya que me pidió dinero a cambio de alojarme a través de Couchsurfing. Pero como la pareja estadounidense que iba al desierto me cayó muy bien el día que les conocí en casa de Nawwaf, pensé: "¡qué leches! El tío este no me va a evitar disfrutar de una experiencia en el desierto con esta gente". Así que después de dejar Amman, puse rumbo de nuevo hacia Petra, donde me esperaban para ir al desierto.
Al llegar a Wadi Musa (el pueblo que está al lado de Amman), resulta que había un nuevo invitado a la aventura desértica, Benjamin, un chico mexicano que estaba viajando por diferentes sitios. Así que no sólo podría disfrutar de la compañía de la pareja estadounidense, sino también conocer a un nuevo viajero, relajar un poco la mente hablando con él en español, y de paso, conseguir un futuro alojamiento en su casa durante el viaje por México, en Chiapas. ¡Empezaba bien la cosa!
Como llegué por la mañana a Wadi Musa, y el plan era ir al desierto hacia las 3, aproveché para que Benjamin me enseñase Little Petra, es una zona de Petra que está un poco apartado del parque principal, pero que está bien para hacer una excursioncilla, y además es gratis.
Tras la breve caminata, vuelta a casa de Nawwaf, y a cargar la camioneta con lo necesario para la noche: colchonetas para dormir, mantas, menaje, comida... ¿Todo listo? ¡Pues en marcha! Aquí tenéis a Nawwaf en su camioneta, cual Chuck Norris en los Texas Rangers.
Durante la ruta hasta el punto de acampada, ya pudimos ir disfrutando desde la parte de atrás de la camioneta de algunas de las características del desierto, camellos, dunas, más camellos... Vale, el desierto no es que tenga muchas cosas características, pero eso es lo atractivo, que sólo tienes arena alrededor, nada más, un silencio dificil de conseguir en la mayoría de sitios.
Es impresionante ir buceando y de repente encontrarte con este panorama. Sobre todo con el barco, vas buceando, viendo pececitos, corales... y de repente, miras hacia delante, y tienes ante ti un pedazo de barco de unos 40 metros de largo, es una sensación indescriptible.
En total he hecho dos inmersiones, y otro día un poco de snorkel. La experiencia con el centro ha sido genial, sobre todo el guía en las inmersiones, un chico de 20 años muy simpático, que incluso mientras estaba haciendo snorkel, me llamó para que fuese hacia la orilla para unirme a él y unos amigos a fumar shisha, beber té...
Así que en total he pasado 3 días en Aqaba, lo más parecido a unas "vacaciones tradicionales", con piscinita, relax, playa... Pero uno tiene el culo inquieto y tanto tiempo así no puede ser, así que ya toca ir caracoleando hacia otro lugar, o mejor... ¡hacia otro país! Más información en próximos capítulos.
Cuando el poder del amor prevalezca sobre el amor al poder, el mundo podrá vivir en paz.
Para la primera de esas experiencias, lo más famoso en Jordania es hacer un tour por el desierto de Wadi Rum, conocido principalmente porque fue aquí donde se rodó la película "Lawrence de Arabia", aunque también evidentemente por sus dunas, montañas, colores... Pero ya sabéis que no soy muy amigo de lo "típico", así que cuando el beduino de Petra, Nawwaf, me comentó la posibilidad de ir con él y una pareja estadounidense a pasar una noche al desierto de Wadi Arabah, al lado de Petra, compartiendo gastos de gasolina y comida, vi que era una buena oportunidad. La verdad es que estuve dudando mucho en la oferta, porque ya os comenté que con este beduino no tuve muy buena experiencia la noche que pasé en su casa, ya que me pidió dinero a cambio de alojarme a través de Couchsurfing. Pero como la pareja estadounidense que iba al desierto me cayó muy bien el día que les conocí en casa de Nawwaf, pensé: "¡qué leches! El tío este no me va a evitar disfrutar de una experiencia en el desierto con esta gente". Así que después de dejar Amman, puse rumbo de nuevo hacia Petra, donde me esperaban para ir al desierto.
Al llegar a Wadi Musa (el pueblo que está al lado de Amman), resulta que había un nuevo invitado a la aventura desértica, Benjamin, un chico mexicano que estaba viajando por diferentes sitios. Así que no sólo podría disfrutar de la compañía de la pareja estadounidense, sino también conocer a un nuevo viajero, relajar un poco la mente hablando con él en español, y de paso, conseguir un futuro alojamiento en su casa durante el viaje por México, en Chiapas. ¡Empezaba bien la cosa!
Como llegué por la mañana a Wadi Musa, y el plan era ir al desierto hacia las 3, aproveché para que Benjamin me enseñase Little Petra, es una zona de Petra que está un poco apartado del parque principal, pero que está bien para hacer una excursioncilla, y además es gratis.
Tras la breve caminata, vuelta a casa de Nawwaf, y a cargar la camioneta con lo necesario para la noche: colchonetas para dormir, mantas, menaje, comida... ¿Todo listo? ¡Pues en marcha! Aquí tenéis a Nawwaf en su camioneta, cual Chuck Norris en los Texas Rangers.
Durante la ruta hasta el punto de acampada, ya pudimos ir disfrutando desde la parte de atrás de la camioneta de algunas de las características del desierto, camellos, dunas, más camellos... Vale, el desierto no es que tenga muchas cosas características, pero eso es lo atractivo, que sólo tienes arena alrededor, nada más, un silencio dificil de conseguir en la mayoría de sitios.
Una vez instalado el campamento, Nawwaf y su sobrino se quedaron preparando la cena, y mientras el resto aprovechamos para subir a las dunas, hacer unas fotillos...
Y disfrutar de uno de los atardeceres más espectacullares que he visto nunca, no sólo por el atardecer en sí, también el lugar, la compañía, el silencio... Una combinación casi perfecta para disfrutar de la despedida temporal del sol.
Después de la cena, una charlilla amena, bueno, más bien un monólogo de Nawwaf, que parece que el tema del alcohol para él no entiende de religiones y se le suelta la lengua cuando bebe un poco. Una vez llegada la noche, creo que pocas veces he visto un cielo como ese, miles de estrellas servían de fondo de un escenario mágico. La luna apenas asomaba, pero sólo las estrellas eran suficientes para iluminarnos de prestado.
Después de una noche fresquita, pero bien solucionada envueltos en mantas, dimos otra vueltecilla más por las dunas, más fotos... y de vuelta hacia Wadi Musa.
Benjamin y yo quedamos en que como nuestro plan era ir a Aqaba, yo para quedarme unos días haciendo submarinismo, y él para seguir rumbo a la frontera con Israel, que iríamos juntos desde Wadi Musa a Aqaba. Así que cogimos las mochilas, y Nawwaf nos llevó a la estación de bus de Wadi Musa. Antes de ir hacia el bus, le pregunté a Nawwaf cuánto le debía por la excursión, y me suelta que ¡80 dinares! Le dije que me parecía muchísimo teniendo en cuenta que me dijo que pagaría el compartir la gasolina y la comida. Me contestó que no recordaba eso, que él tenía su negocio de hacer tours por el desierto, y que hasta me estaba haciendo una rebaja del precio habitual. 80 dinares por llevarme al desierto, cenar una patatas y tomates cocidos, dormir sobre unas colchonetas, y traerme... Al final le dí 50 dinares, ninguno de los dos nos quedamos contentos con el resultado pero bueno... Lo importante es la experiencia vivida, pero parece que con este hombre hay que dejar las cosas bien claras desde el priincipio que sino luego te llevas sorpresas.
Al llegar a Aqaba, Benjamin y yo nos separamos, él hacia la frontera con Israel para ir a Jerusalem, y yo hacia el centro de buceo con el que había contactado. Pero ya hemos quedado que cuando Ewe y yo vayamos hacia Chiapas nos podremos quedar sin problemas en su casa.
Así que ya estaba en un nuevo destino, Aqaba, ciudad en la punta sur de Jordania, muy cerquita de la frontera con Israel, y famosa por ser lugar de vacaciones para jordanos y de buceo en el Mar Rojo para extranjeros, como era mi caso... jiji. A las afueras de Aqaba, hacia el sur bordeando el Mar Rojo, hay como una villa frente a la playa con varios centros de buceo, la mayoría con hostales incluidos. Yo había buscado el alojamiento con el centro de buceo Adventure Divers, me habían dado muy buenas referencias de ellos, y además conseguí una oferta para dormir al aire libre, en la terraza de la piscina, por 7 dinares al día con desayuno incluido. El tipo de alojamiento que más me gusta y encima es el más barato... ¡perfecto! jeje
Aquí tenéis una foto del hostal, lo que se ve al otro de la piscina a la izquierda, ese altillo, es mi "habitación".
Como Aqaba está al sur, tocando prácticamente con África, la temperatura en estas fechas es muy buena, calorcito por el día y por la noche, así que por la noche se está de coña durmiendo fuera, estoy seguro que tengo la habitación más grande y con mejores vistas del hostal...jeje
Como os he comentado, mi propósito en Aqaba era principalmente bucear en el Mar Rojo, famoso por sus corales y la gran variedad de especies marinas. Desde que empecé el viaje, siempre tenía en la mente este día... Me había sacado el título de submarinismo pocas semanas antes de empezar el viaje, y estaba deseando volver a sumergirme.
¡Y la verdad que la experiencia no ha podido ser mejor! Las únicas inmersiones que había hecho habian sido durante el curso, en Mataró, donde tampoco hay mucho para ver. Pero aquí en el Mar Rojo, ¡qué maravilla! Corales por todas partes, de todos los colores, de todas las formas, texturas... Peces nunca vistos hasta ahora, peces payaso (sí, el de la peli de Nemo), barracudas, morenas, ostras enormes, erizos, peces escorpión, anguilas, langostas... y un sinfin de especies que no sé identificar pero igualmente preciosas. Incluso hay un par de inmersiones en los que puedes ver un barco y un tanque hundidos, ¿un tanque? jeje. Ambos fueron sumergidos por el gobierno de Jordania, para crear corales artificiales y de paso servir de reclamos turístico. Sé que todo esto ya sería le leche si estuviese documentado con fotos, pero no tengo cámara acuática, y el alquiler de una es una pasta, así que prefiero reservar ese presupuesto para otras inmersiones aún más emocionantes. Aún así os dejo las fotos del barco y el tanque sacadas de Internet.
En total he hecho dos inmersiones, y otro día un poco de snorkel. La experiencia con el centro ha sido genial, sobre todo el guía en las inmersiones, un chico de 20 años muy simpático, que incluso mientras estaba haciendo snorkel, me llamó para que fuese hacia la orilla para unirme a él y unos amigos a fumar shisha, beber té...
Así que en total he pasado 3 días en Aqaba, lo más parecido a unas "vacaciones tradicionales", con piscinita, relax, playa... Pero uno tiene el culo inquieto y tanto tiempo así no puede ser, así que ya toca ir caracoleando hacia otro lugar, o mejor... ¡hacia otro país! Más información en próximos capítulos.
Cuando el poder del amor prevalezca sobre el amor al poder, el mundo podrá vivir en paz.
sábado, 9 de noviembre de 2013
Visita a los alrededores de Amman: Jerash y Madaba
Tras volver de Petra a casa de Hsiang en Amman, la idea era quedarme algunos días más por ahí para visitar algunos lugares famosos en las cercanías de Amman, ya que como os comenté, lo poco que tiene para ver la capital ya estaba visto. Entre estos lugares cercanos a Amman están Jerash, el más famoso parque arqueológico de Jordania, y Madaba, ciudad famosa por mosaicos descubiertos de la época bizantina.
Para ir desde Amman a Jerash, cogí un bus público en la estación principal de Amman, la estación de Tabarbour. Llegas a la estación, esquivas hábilmente los taxistas que ofrecen llevarte, y tras preguntar, por fin das con el bus que va a Jerash, más que bus, furgonetilla de esas que hasta que no se llenan, no sale. El tema de los horarios no está muy de moda por aquí...jeje. Eso sí, a cambio el presupuesto agredece el viaje, ya que por un viaje de más de una hora te sale menos de 1 dinar.
Jerash es, en el mismo estilo que otros lugares visitados en Israel, una de las ciudades romanas mejor conservadas fuera de Roma. Durante la época del Imperio Romano, formó parte de la Decápolis, un conjunto de varias ciudades, entre ellas Beit Shean, que eran clave para el comercio y la cultura romanas. Igualmente, tras los romanos, pasó por manos bizantinas, persas, musulmanas... hasta que el terremoto del año 749, el mismó que sepultó Beit Shean, dejó Jerash prácticamente deshabitada. Como véis, Jerash y Beit Shean tienen bastantes cosas en común, e incluso mientras visitas la ciudad, inevitablemente te recuerda a la ciudad israelí, aunque con su propio estilo.
La entrada a Jerash cuesta 8 dinares, y nada más entrar te encuentras como portada de la visita el monumental arco de Adriano, levantado en el año 129 con motivo de la visita del susodicho emperador romano.
A través de esta puerta se accede a la zona sur de la ciudad antigua de Jerash. Esta zona sur, inicialmente se pensó que sería destinada para ampliar los dominios de la ciudad, aunque finalmente el proyecto se abandonó y se utilizó el terreno para construir un hipódromo.
Comentar que tanto estas dos edificaciones como el resto de la ciudad están muuuuy bien conservados, una delicia perderse por las calles dejando volar la imaginación en el tiempo.
Una vez pasas el hipódromo, llegas a uno de los sitios más emblemáticos de Jerash, tanto por su estado de conservación, como por su tamaño, el Forum ovalado, el cual en tiempos romanos sirvió como centro social y de diversión para la población, y en el cual comienza el Cardo, calle principal de la ciudad, en la que incluso se puede observar en sus piedras las marcas de los carruajes que pasaron por allí para el transporte de ganado, especias, vegetales, carne, ropas... Cada uno que deje volar su imaginación libremente.
Tranquilamente te puedes tirar caminando por Jerash unas 3-4 horas, ya que tiene muchos edificios por descubrir e historias por conocer. Por ello es, después de Petra, el principal destino turístico en Jordania, y no es para menos. Con edificios como la fuente de la ciudad, principal abastecedora de agua para la población o la plaza del mercado con forma octogonal
Y por supuesto, en una ciudad romana no podia faltar... ¡el teatro romano! jeje Pero más chulos que nadie en Jerash tienen dos, muy similares en forma, ligeramente diferentes en tamaño.
Algunos quizá penséis que cómo puedo disfrutar después de ver tantos parques arqueológicos, que al final son todo piedras, y parecidos unos a los otros. Para mí, cada uno tiene su encanto, algo que les hace diferente, algo que si juntásemos todos ellos podríamos crear una ciudad romana de película. Una ciudad con el Forum ovalado de Jerash, el teatro y los baños públicos de Beit Shean, los mosaicos de Sephoris adornando sus suelos, las calles de Jerash y Beit Shean, y el hipódromo y la localización de Cesárea... Como véis, de cada una me gusta ver su lado especial, aquello que la hace diferente y única.
Tras la visita a Jerash, antes de volver a Amman, me di un pequeño capricho culinario a través de una recomendación de la Lonely Planet. No soy para nadie partidario de este tipo de guías, pero me apetecía probar comida diferente, así que me fuí al restaurante Lebanon House, de comida libanesa, ¡y fue todo un acierto! Me pedí una ensalada, un plato con una mezcla de queso de cabra, con verduras y frutos secos, y una especie de hummus de berenjena, ¡todo delicioso! Algo caro para la economía jordana, 15 dinares, pero disfruté como un enano, ¡y por primera vez comiendo con mantel! :-P
Al día siguiente de la visita a Jerash, ya estaba planeado nuevo destino, la famosa Madaba, la ciudad de los mosaicos. La idea era visitar Madaba y después el Monte Nebo, donde cuenta la Biblia Dios le mostró a Moisés la Tierra Prometida que entregaba a los judíos, pero para llegar hasta allí el transporte público está complicado, y como uno tampoco es muy religioso, decidí dedicarme sólo a Madaba.
Al igual que para ir a Jerash, desde Amman la forma más barata es coger el bus público por menos de 1 dinar, y en una horilla ya estás allí. Eso sí, con este tipo de transporte, tienes que andar al loro de donde bajarte, porque no hay paradas ni nada parecido, cuando te quieres bajar le pegas un grito al conductor y listo.
Madaba es una ciudad centrada en el descubrimiento de una serie de mosaicos de la época bizantina, alrededor de lo cual se mueve casi toda la ciudad, encontrándote con tiendas de souvenirs, restaurantes, talleres de mosaicos... por todas partes.
El principal reclamo en Madaba es un mosaico que se encuentra en la iglesia ortodoxa griega de San Jorge, este mosaico representa el plano cartográfico más antiguo jamás encontrado de Tierra Santa, formado por más de 2.000.000 de piezas. El paso del tiempo ha hecho bastante mella en él, y menos mal a los carteles indicativos que hay sobre él mismo explicando qué es cada cosa, porque sino es imposible interpretarlo. Os pongo un par de fotos, una con el mosaico en sí y otra con el cartel interpretativo.
Como véis, el mosaico no es espectacular en cuanto a colorido, formas, en este caso, el valor de la visita es lo que representa en sí.
A parte de este mosaico, la iglesia de San Jorge es muy bonita y colorida. A partir del descubrimiento de este mosaico, la decoración con este tipo de figuras tomó el control de la ciudad, y eso se nota en la iglesia, adornada con numerosos mosaicos con vivos colores, detalles... representando diferentes escenas de la vida de Jesús.
Aparte de la iglesia de San Jorge, en Madaba se puede visitar el museo arqueológico, con algunos mosaicos también de gran tamaño y preciosos, escenificando diferentes dioses, situaciones de la naturaleza...
La visita a Madaba, tomándotelo con calma, se puede hacer en unas 2 horas, aunque si tienes tiempo, como el caso, siempre está bien conocer calles menos turísticas, charlar un ratillo con algún local... De esa forma siempre se descubren rincones ocultos.
Después de la visita y comerme una deliciosa y "típica" pizza jordana, puse rumbo de nuevo hacia Amman, disfrutando en el viaje en bus de la conversación de un universitario curioso por cuánto se gana en España, y al llegar a amman, disfrutando del intento una vez más de los taxistas en la estación de bus de hacer negocio conmigo... Le echan gracia los tios...jeje
Desde Amman este era el último sitio que visitaría por la zona norte de Jordania, después de pasar un día de relax en casa de Hsiang, el siguiente plan era moverme hacia el sur y... ¡excursión y experiencia nocturna en el desierto de Wadi Arabah! Peeeero, no seáis impacientes y esperad al próximo post para saber más...
No dejes en manos de otras personas, de la sociedad, de la suerte... tu paso por la vida, tú y sólo tú tienes el poder sobre todo lo que te pasa.
Para ir desde Amman a Jerash, cogí un bus público en la estación principal de Amman, la estación de Tabarbour. Llegas a la estación, esquivas hábilmente los taxistas que ofrecen llevarte, y tras preguntar, por fin das con el bus que va a Jerash, más que bus, furgonetilla de esas que hasta que no se llenan, no sale. El tema de los horarios no está muy de moda por aquí...jeje. Eso sí, a cambio el presupuesto agredece el viaje, ya que por un viaje de más de una hora te sale menos de 1 dinar.
Jerash es, en el mismo estilo que otros lugares visitados en Israel, una de las ciudades romanas mejor conservadas fuera de Roma. Durante la época del Imperio Romano, formó parte de la Decápolis, un conjunto de varias ciudades, entre ellas Beit Shean, que eran clave para el comercio y la cultura romanas. Igualmente, tras los romanos, pasó por manos bizantinas, persas, musulmanas... hasta que el terremoto del año 749, el mismó que sepultó Beit Shean, dejó Jerash prácticamente deshabitada. Como véis, Jerash y Beit Shean tienen bastantes cosas en común, e incluso mientras visitas la ciudad, inevitablemente te recuerda a la ciudad israelí, aunque con su propio estilo.
La entrada a Jerash cuesta 8 dinares, y nada más entrar te encuentras como portada de la visita el monumental arco de Adriano, levantado en el año 129 con motivo de la visita del susodicho emperador romano.
A través de esta puerta se accede a la zona sur de la ciudad antigua de Jerash. Esta zona sur, inicialmente se pensó que sería destinada para ampliar los dominios de la ciudad, aunque finalmente el proyecto se abandonó y se utilizó el terreno para construir un hipódromo.
Comentar que tanto estas dos edificaciones como el resto de la ciudad están muuuuy bien conservados, una delicia perderse por las calles dejando volar la imaginación en el tiempo.
Una vez pasas el hipódromo, llegas a uno de los sitios más emblemáticos de Jerash, tanto por su estado de conservación, como por su tamaño, el Forum ovalado, el cual en tiempos romanos sirvió como centro social y de diversión para la población, y en el cual comienza el Cardo, calle principal de la ciudad, en la que incluso se puede observar en sus piedras las marcas de los carruajes que pasaron por allí para el transporte de ganado, especias, vegetales, carne, ropas... Cada uno que deje volar su imaginación libremente.
Tranquilamente te puedes tirar caminando por Jerash unas 3-4 horas, ya que tiene muchos edificios por descubrir e historias por conocer. Por ello es, después de Petra, el principal destino turístico en Jordania, y no es para menos. Con edificios como la fuente de la ciudad, principal abastecedora de agua para la población o la plaza del mercado con forma octogonal
Y por supuesto, en una ciudad romana no podia faltar... ¡el teatro romano! jeje Pero más chulos que nadie en Jerash tienen dos, muy similares en forma, ligeramente diferentes en tamaño.
Algunos quizá penséis que cómo puedo disfrutar después de ver tantos parques arqueológicos, que al final son todo piedras, y parecidos unos a los otros. Para mí, cada uno tiene su encanto, algo que les hace diferente, algo que si juntásemos todos ellos podríamos crear una ciudad romana de película. Una ciudad con el Forum ovalado de Jerash, el teatro y los baños públicos de Beit Shean, los mosaicos de Sephoris adornando sus suelos, las calles de Jerash y Beit Shean, y el hipódromo y la localización de Cesárea... Como véis, de cada una me gusta ver su lado especial, aquello que la hace diferente y única.
Tras la visita a Jerash, antes de volver a Amman, me di un pequeño capricho culinario a través de una recomendación de la Lonely Planet. No soy para nadie partidario de este tipo de guías, pero me apetecía probar comida diferente, así que me fuí al restaurante Lebanon House, de comida libanesa, ¡y fue todo un acierto! Me pedí una ensalada, un plato con una mezcla de queso de cabra, con verduras y frutos secos, y una especie de hummus de berenjena, ¡todo delicioso! Algo caro para la economía jordana, 15 dinares, pero disfruté como un enano, ¡y por primera vez comiendo con mantel! :-P
Al día siguiente de la visita a Jerash, ya estaba planeado nuevo destino, la famosa Madaba, la ciudad de los mosaicos. La idea era visitar Madaba y después el Monte Nebo, donde cuenta la Biblia Dios le mostró a Moisés la Tierra Prometida que entregaba a los judíos, pero para llegar hasta allí el transporte público está complicado, y como uno tampoco es muy religioso, decidí dedicarme sólo a Madaba.
Al igual que para ir a Jerash, desde Amman la forma más barata es coger el bus público por menos de 1 dinar, y en una horilla ya estás allí. Eso sí, con este tipo de transporte, tienes que andar al loro de donde bajarte, porque no hay paradas ni nada parecido, cuando te quieres bajar le pegas un grito al conductor y listo.
Madaba es una ciudad centrada en el descubrimiento de una serie de mosaicos de la época bizantina, alrededor de lo cual se mueve casi toda la ciudad, encontrándote con tiendas de souvenirs, restaurantes, talleres de mosaicos... por todas partes.
El principal reclamo en Madaba es un mosaico que se encuentra en la iglesia ortodoxa griega de San Jorge, este mosaico representa el plano cartográfico más antiguo jamás encontrado de Tierra Santa, formado por más de 2.000.000 de piezas. El paso del tiempo ha hecho bastante mella en él, y menos mal a los carteles indicativos que hay sobre él mismo explicando qué es cada cosa, porque sino es imposible interpretarlo. Os pongo un par de fotos, una con el mosaico en sí y otra con el cartel interpretativo.
Como véis, el mosaico no es espectacular en cuanto a colorido, formas, en este caso, el valor de la visita es lo que representa en sí.
A parte de este mosaico, la iglesia de San Jorge es muy bonita y colorida. A partir del descubrimiento de este mosaico, la decoración con este tipo de figuras tomó el control de la ciudad, y eso se nota en la iglesia, adornada con numerosos mosaicos con vivos colores, detalles... representando diferentes escenas de la vida de Jesús.
Aparte de la iglesia de San Jorge, en Madaba se puede visitar el museo arqueológico, con algunos mosaicos también de gran tamaño y preciosos, escenificando diferentes dioses, situaciones de la naturaleza...
La visita a Madaba, tomándotelo con calma, se puede hacer en unas 2 horas, aunque si tienes tiempo, como el caso, siempre está bien conocer calles menos turísticas, charlar un ratillo con algún local... De esa forma siempre se descubren rincones ocultos.
Después de la visita y comerme una deliciosa y "típica" pizza jordana, puse rumbo de nuevo hacia Amman, disfrutando en el viaje en bus de la conversación de un universitario curioso por cuánto se gana en España, y al llegar a amman, disfrutando del intento una vez más de los taxistas en la estación de bus de hacer negocio conmigo... Le echan gracia los tios...jeje
Desde Amman este era el último sitio que visitaría por la zona norte de Jordania, después de pasar un día de relax en casa de Hsiang, el siguiente plan era moverme hacia el sur y... ¡excursión y experiencia nocturna en el desierto de Wadi Arabah! Peeeero, no seáis impacientes y esperad al próximo post para saber más...
No dejes en manos de otras personas, de la sociedad, de la suerte... tu paso por la vida, tú y sólo tú tienes el poder sobre todo lo que te pasa.
viernes, 8 de noviembre de 2013
De las postales a la realidad, la Petra más beduina
¿Conocéis la sensación de haber visto un lugar en decenas de fotos durante la vida, conocer personas que hablan de sus maravillas, imaginar muchas veces con algún día poder ver ese lugar con vuestros propios ojos? Esto mismo me había pasado a mí con Petra, entre otros lugares, y ese momento tantas veces imaginado había llegado.
Como llegaba el primer fin de semana en tierras jordanas, que al igual que Israel es el Viernes y Sábado, Hsiang, la chica que me estaba dando alojamiento, estaba libre de sus clases de árabe en Amman, así que decidimos ir esos días a visitar Petra. Sabiendo el plan, intentamos conseguir alojamiento en Wadi Musa, pueblo al lado del parque de Petra, con algún couchsurfer, y la perspectiva no podía pintar mejor, nos había contestado un beduino diciendo que podíamos alojarnos en su casa, que nos podía enseñar accesos alternativos a Petra entre las montañas, las cuevas donde vivían hace años... ¿Alguien se puede imaginar una combinación mejor? Petra+vida con beduinos, ¡me encanta viajar! :-D
Así que el Viernes a las 6:30 de la mañana, no había más opción, cogimos el bus desde Amman hacia Petra, por 9,5 dinares. El couchsurfer beduino, Kalid, nos comentó que mejor visitásemos Petra al llegar, y sobre las 17:00 nos recogería en la entrada. Así que nada más llegar a Petra, pagamos la entrada de dos días por 55 dinares, un pastón teniendo en cuenta que estamos en Jordania, ¡y para adentro!
Petra es un parque arqueológico descubierto por un explorador suizo en 1812, anda que no le habrán puesto velas a este tío los habitantes de los alrededores de Petra...jeje. Fue la antigua capital de los nabateos, un pueblo nómada árabe allá por el siglo VI adC. Los nabateos siempre estuvieron abiertos a nuevas culturas, por lo que en la construcción de los edificios de Petra se distinguen influencias griegas, sirias, aborígenes... Aunque con su inconfundible toque personal de construcción sobre la propia roca. Aunque son los nabateos los principales constructores de lo que se puede ver hoy en Petra, también hay edificios romanos, bizantinos... producto de posteriores conquistas.
Desde que entras en el parque, vas esquivando todo tipo de ofertas de guías, rutas a caballo, en burro, taxis tirados por caballos, camellos... Lo que es frecuente durante la visita de todo Petra, pero al final te haces... Al poco de haber empezado a andar, ya van llegando anticipos de lo que nos espera, columnas y formas que en su día dieron forma las manos humanas, y que poco a poco han seguido dando forma la lluvia y la arena, provocando formas increíbles, colores nunca antes vistos.
Después de andar unos 10 minutos, ya nos adentramos en una de las zonas más conocidas, y de la que más disfruté, la garganta conocida como As-siq.
Cada 2 metros que avanzas te dan ganas de sacar una nueva foto, la gargante se hace más ancha, más estrecha, las montañas más altas, de repente más bajas, los colores van cambiando, pasamos por un rojo fuego, ahora líneas con diferentes tonos rojizos... Creo que es de esos sitios que por mucho que expliques... Lo mejor es vivirlo en persona, aunque hasta entonces os dejo algunas fotillos.
Vas andando por el As-Siq, sabes lo que te espera al final de la garganta ya que has visto decenas de fotos, cada pocos metros crees que ya está ahí, pero no... hasta que... ¿qué es eso que se asoma al fondo? ¿Es lo que creo?
Una auténtica obra de arte, impresionante por su tamaño, y enigmática por la forma que han ido tomando sus esculturas a causa de la erosión causada por la arena, como un castillo de arena que se llevan las olas en la playa.
Pero evidentemente Petra no es sólo esto, tienes kilómetros y kilómetros de rutas para hacer, en todas ellas descubriendo cada pocos cientos de metros nuevas cuevas, palacios, tumbas... Tranquilamente te puedes tirar 5-6 días caminando por las montañas de Petra y siempre descubriendo nuevos tesoros. En este primer día, estuvimos caminando unas 5 horas, visitando la zona conocida como la "calle de las fachadas".
Y subiendo montañas desde las que se disfrutaban de unas vistas privilegiadas, y sobre las que se iban descubriendo nuevos asentamientos de los antiguos nabateos.
Otra de las zonas estrella del parque de Petra es la fila de las tumbas, donde se juntan 4 tumbas, que no se sabe exactamente a quién fueron destinadas, pero por su tamaño y riqueza arquitectónica parece que en ella yacieron reyes nabateos o gente de alta clase junto con sus familias.
El couchsurfer Kalid nos recomendó que dejásemos para el día siguiente la visita al monasterio, tras el Tesoro la segunda mayor atracción de Petra. Nos comentó que al día siguiente iríamos con él a través de las montañas para llegar al monasterio, ¡así que si un beduino te da un consejo así ni lo dudas! Tras las satisfactoria aunque cansada pateada por Petra, volvimos a la entrada y allí nos esperaba el tío de Kalid, y uno de los líderes de su comunidad beduina.
Los beduinos son conocidos como los "nómadas del desierto", históricamente iban migrando hacia diferentes asentamientos en función de la estación del año y el clima. Hasta hace pocos años, un gran número de beduinos se estableció en Petra, antes de que se conviertiese en Patrimonio Histórico, viviendo cada familia en cuevas o incluso dentro de los palacios. Esto fue así hasta que en 1985 la UNESCO vio que había buen negocio en Petra, y les invitó a trasladarse a un poblado cerca de Petra, y que así los beduinos tuviesen un acceso más sencillo a la educación, servicios...
Así que el tío de Kalid, Nawaf, nos llevó hasta su casa en ese poblado, no penséis una casa de barro, de paja o algo así eh... Una casita pequeña, de cemento, con lo básico. Allí nos esperaban algunos beduinos más, todos hermanos-primos.tíos entre ellos, y otros tres viajeros, una pareja americana que estaban viajando por todo el mundo, y una chica alemana que estaba haciendo un voluntariado en el sur del Mar Muerto, todos ellos, al igual que nosotros, alojados en casa de Nawaf. La velada fue muy amena, disfrutando de una abundante y muy sabrosa cena beduina, escuchando poemas escritos por Nawaf, facultad entre otras por las que son conocidos los beduinos, y durmiendo al más puro estilo campamento de niños, todos en el salón en fila...jeje. Y sobre todo, disfrutando de una gran hospitalidad y de una sensación maravillosa de compañerismo, las cuales al día siguiente se pusieron en duda...
A la mañana habíamos quedado con Kalid para que nos guíase a través de las montañas hasta el monasterio, fue un paseo bonito, con muy bonitas vistas de las montañas que rodean Petra, y sobre todo sintiéndote la única persona por esos caminos, ya que no es la típica ruta turista.
Tras una horita intensa de caminata, por fin llegamos a la otra joya de Petra, el monasterio, impresionante, diferente, enorme, sobrecogedor... Más si piensas en cómo fue construido, y en la época en que fue construido, unos auténticos genios estos nabateos.
Por la cara del beduino, se ve que no le hacía mucha gracia que estuviésemos ahí sin hacer gasto...jeje. Por si esto no fuera poco, al llegar a la zona de la fila de las tumbas, Karid ya nos dice que nos deja ahí para que el resto del día visitemos Petra a nuestro aire, pero antes de irse, nos dice que si queremos le podemos dar algo de dinero por los servicios prestados, como el alojamiento, la cena, la excursión guiada... A ver, entiendo que esta familia beduina no anda sobrada de dinero como para andar dando alojamiento y comida a la gente, pero entonces que no se apunte a Couchsurfing, ya que esta no es la filosofía de la comunidad de Couchsurfing, o al menos, que en su perfil de la web digan que el alojamiento es a cambio de un dinerillo. En definitiva, le dimos algo de dinero, pero nos quedamos con la sensación de que a pesar de tanta hospitalidad y buen rollo, habíamos sido tratados como dos turistas más... En fin, ¡una experiencia más a apuntar en el cuaderno de bitácora! Al menos el conocer a los viajeros que estaban en la casa, que eran super simpáticos, las maravillas de Petra y la pocas horas de vida beduina no nos las iban a quitar nadie. :-D
Después de dejar a Kalid, fuímos ya hacia la salida de Petra, pasando mientras por el teatro romano del parque, ya que como os dije, Petra sufrió la influencia, como es habitual por estas tierras, de varias civilizaciones.
E incluso una iglesia del periodo bizantino, con sus clásicos mosaicos, que personalmente no dejan de maravillarme disfrutando de su nivel de detalle, y la paciencia para crear algo así.
Y con esto acabó la esperada y más que satisfactoria visita a Petra. Todos los calificativos que se le suelen dar, su fama... son más que merecidos. Han sido dos días llenos de experiencias, imposibles de enturbiar por algunos detalles que han pasado. Petra ya forma parte de este viaje, de mi experiencia, y ahora de todos vosotros.
No es pobre el que tiene pocas cosas, sino el que necesita muchas para ser feliz.
Como llegaba el primer fin de semana en tierras jordanas, que al igual que Israel es el Viernes y Sábado, Hsiang, la chica que me estaba dando alojamiento, estaba libre de sus clases de árabe en Amman, así que decidimos ir esos días a visitar Petra. Sabiendo el plan, intentamos conseguir alojamiento en Wadi Musa, pueblo al lado del parque de Petra, con algún couchsurfer, y la perspectiva no podía pintar mejor, nos había contestado un beduino diciendo que podíamos alojarnos en su casa, que nos podía enseñar accesos alternativos a Petra entre las montañas, las cuevas donde vivían hace años... ¿Alguien se puede imaginar una combinación mejor? Petra+vida con beduinos, ¡me encanta viajar! :-D
Así que el Viernes a las 6:30 de la mañana, no había más opción, cogimos el bus desde Amman hacia Petra, por 9,5 dinares. El couchsurfer beduino, Kalid, nos comentó que mejor visitásemos Petra al llegar, y sobre las 17:00 nos recogería en la entrada. Así que nada más llegar a Petra, pagamos la entrada de dos días por 55 dinares, un pastón teniendo en cuenta que estamos en Jordania, ¡y para adentro!
Petra es un parque arqueológico descubierto por un explorador suizo en 1812, anda que no le habrán puesto velas a este tío los habitantes de los alrededores de Petra...jeje. Fue la antigua capital de los nabateos, un pueblo nómada árabe allá por el siglo VI adC. Los nabateos siempre estuvieron abiertos a nuevas culturas, por lo que en la construcción de los edificios de Petra se distinguen influencias griegas, sirias, aborígenes... Aunque con su inconfundible toque personal de construcción sobre la propia roca. Aunque son los nabateos los principales constructores de lo que se puede ver hoy en Petra, también hay edificios romanos, bizantinos... producto de posteriores conquistas.
Desde que entras en el parque, vas esquivando todo tipo de ofertas de guías, rutas a caballo, en burro, taxis tirados por caballos, camellos... Lo que es frecuente durante la visita de todo Petra, pero al final te haces... Al poco de haber empezado a andar, ya van llegando anticipos de lo que nos espera, columnas y formas que en su día dieron forma las manos humanas, y que poco a poco han seguido dando forma la lluvia y la arena, provocando formas increíbles, colores nunca antes vistos.
Después de andar unos 10 minutos, ya nos adentramos en una de las zonas más conocidas, y de la que más disfruté, la garganta conocida como As-siq.
Cada 2 metros que avanzas te dan ganas de sacar una nueva foto, la gargante se hace más ancha, más estrecha, las montañas más altas, de repente más bajas, los colores van cambiando, pasamos por un rojo fuego, ahora líneas con diferentes tonos rojizos... Creo que es de esos sitios que por mucho que expliques... Lo mejor es vivirlo en persona, aunque hasta entonces os dejo algunas fotillos.
Vas andando por el As-Siq, sabes lo que te espera al final de la garganta ya que has visto decenas de fotos, cada pocos metros crees que ya está ahí, pero no... hasta que... ¿qué es eso que se asoma al fondo? ¿Es lo que creo?
Sí, habíamos llegado al más que conocido Tesoro de Petra, antigua tumba
de un rey nabateo, y hoy en día una maravilla para los sentidos. Es impresionante estar delante y disfrutar de esta obra escarvada directamente sobre la roca. De nuevo, hasta que no estás ahí y lo ves con tus propios ojos no te puedes hacer la idea.Una auténtica obra de arte, impresionante por su tamaño, y enigmática por la forma que han ido tomando sus esculturas a causa de la erosión causada por la arena, como un castillo de arena que se llevan las olas en la playa.
Pero evidentemente Petra no es sólo esto, tienes kilómetros y kilómetros de rutas para hacer, en todas ellas descubriendo cada pocos cientos de metros nuevas cuevas, palacios, tumbas... Tranquilamente te puedes tirar 5-6 días caminando por las montañas de Petra y siempre descubriendo nuevos tesoros. En este primer día, estuvimos caminando unas 5 horas, visitando la zona conocida como la "calle de las fachadas".
Y subiendo montañas desde las que se disfrutaban de unas vistas privilegiadas, y sobre las que se iban descubriendo nuevos asentamientos de los antiguos nabateos.
Otra de las zonas estrella del parque de Petra es la fila de las tumbas, donde se juntan 4 tumbas, que no se sabe exactamente a quién fueron destinadas, pero por su tamaño y riqueza arquitectónica parece que en ella yacieron reyes nabateos o gente de alta clase junto con sus familias.
El couchsurfer Kalid nos recomendó que dejásemos para el día siguiente la visita al monasterio, tras el Tesoro la segunda mayor atracción de Petra. Nos comentó que al día siguiente iríamos con él a través de las montañas para llegar al monasterio, ¡así que si un beduino te da un consejo así ni lo dudas! Tras las satisfactoria aunque cansada pateada por Petra, volvimos a la entrada y allí nos esperaba el tío de Kalid, y uno de los líderes de su comunidad beduina.
Los beduinos son conocidos como los "nómadas del desierto", históricamente iban migrando hacia diferentes asentamientos en función de la estación del año y el clima. Hasta hace pocos años, un gran número de beduinos se estableció en Petra, antes de que se conviertiese en Patrimonio Histórico, viviendo cada familia en cuevas o incluso dentro de los palacios. Esto fue así hasta que en 1985 la UNESCO vio que había buen negocio en Petra, y les invitó a trasladarse a un poblado cerca de Petra, y que así los beduinos tuviesen un acceso más sencillo a la educación, servicios...
Así que el tío de Kalid, Nawaf, nos llevó hasta su casa en ese poblado, no penséis una casa de barro, de paja o algo así eh... Una casita pequeña, de cemento, con lo básico. Allí nos esperaban algunos beduinos más, todos hermanos-primos.tíos entre ellos, y otros tres viajeros, una pareja americana que estaban viajando por todo el mundo, y una chica alemana que estaba haciendo un voluntariado en el sur del Mar Muerto, todos ellos, al igual que nosotros, alojados en casa de Nawaf. La velada fue muy amena, disfrutando de una abundante y muy sabrosa cena beduina, escuchando poemas escritos por Nawaf, facultad entre otras por las que son conocidos los beduinos, y durmiendo al más puro estilo campamento de niños, todos en el salón en fila...jeje. Y sobre todo, disfrutando de una gran hospitalidad y de una sensación maravillosa de compañerismo, las cuales al día siguiente se pusieron en duda...
A la mañana habíamos quedado con Kalid para que nos guíase a través de las montañas hasta el monasterio, fue un paseo bonito, con muy bonitas vistas de las montañas que rodean Petra, y sobre todo sintiéndote la única persona por esos caminos, ya que no es la típica ruta turista.
Tras una horita intensa de caminata, por fin llegamos a la otra joya de Petra, el monasterio, impresionante, diferente, enorme, sobrecogedor... Más si piensas en cómo fue construido, y en la época en que fue construido, unos auténticos genios estos nabateos.
En este última foto os podéis hacer un poco la idea de lo enano que te siente cuando estás frente al monasterio.
Tras esta visita, empezó lo que para mí fue la peor parte de estos días, y que hicieron que la imagen que me había creado sobre la familia beduina la noche anterior cambiase ligeramente. Al baja desde el monasterio por la ruta típica turística, Kaled nos comentó que pararíamos en la tienda de un amigo, que si queríamos tomar algo allí estaría bien porque es mucho más barato que otros sitios de Petra. Nos tomamos unos zumos, cada unos por 3 dinares, lo que os aseguro es una pasta incluso para ser Petra. Después del zumito, nos dijo que iríamos a la cueva de un beduino amigo suyo, que allí tenía comida y si queríamos podríamos comer ahí muy barato. Viendo claramente por dónde iban los tiros, le dijimos que no hacía falta, que ya teníamos comida en la mochila para ir tirando, aunque aún así nos llevó a la cueva, aunque viendo que no consumíamos nada al de pocos minutos nos fuimos.
Después de dejar a Kalid, fuímos ya hacia la salida de Petra, pasando mientras por el teatro romano del parque, ya que como os dije, Petra sufrió la influencia, como es habitual por estas tierras, de varias civilizaciones.
E incluso una iglesia del periodo bizantino, con sus clásicos mosaicos, que personalmente no dejan de maravillarme disfrutando de su nivel de detalle, y la paciencia para crear algo así.
Y con esto acabó la esperada y más que satisfactoria visita a Petra. Todos los calificativos que se le suelen dar, su fama... son más que merecidos. Han sido dos días llenos de experiencias, imposibles de enturbiar por algunos detalles que han pasado. Petra ya forma parte de este viaje, de mi experiencia, y ahora de todos vosotros.
No es pobre el que tiene pocas cosas, sino el que necesita muchas para ser feliz.
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