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sábado, 28 de diciembre de 2013

Resumen Egipto, la escuela del viajero y del autoconocimiento


Un nuevo capítulo llega a su fin, lleno una vez más de inolvidables lugares, experiencias, protagonistas... Un capítulo que además pone punto y seguido a esta aventura viajera comenzada hace poco más de 2 meses, ya que con él pasamos a otro continente, pasamos a un reencuentro, pasamos a un nuevo tipo de viaje.

La principal sensación que me queda después de unos días de finalizar el viaje por Egipto es que es un país que difícilmente puede provocar indiferencia. Estoy seguro que habrá personas que han visitado Egipto y habrán acabado hartas del calor, el paisaje desértico, el acoso y engaños de alguna gente local, las peculiaridades de su cultura... Pero también no dudo que habrá viajeros que irremediablemente se habrán enamorado de Egipto, de la magia del desierto, del espectáculo que vives cada día al salir a la calle y escuchar infinitas estrategias para sacarte un dinerillo, de la magia de vivir unos días dentro de una cultura tan diferente... Supongo que ya dependerá de la mentalidad y filosofía de cada uno la manera de ver las mismas cosas, ya sabéis, el vaso medio lleno y medio vacío. Personalmente, he vivido una evolución en este sentido.

Aquí os dejo el mapa con el trayecto que he seguido por tierras egipcias.


Ver Vuelta al mundo - Egipto en un mapa más grande

El viaje comenzó en Dahab, resort playero, paraíso de submarinistass, restaurantes a pie de mar. Podría decir, que el Egipto menos “auténtico” de lo que he visto, aunque ideal para relajarse, regalar a tus pupilas paisajes submarinos sobrecogedores, y todo a un precio muy asequible comparado con países occidentales, como es habitual en Egipto. De las maravillas de la península del Sinaí y el Mar Rojo, rumbo al más puro Egipto, comenzando por Luxor. Días protagonizados por figuras faraónicas, dioses egipcios, un torbellino de historia, y figuras de carne y hueso poniendo a prueba la paciencia, el amor incondicional, grandes maestros para viajeros, y regalos del universo para sentirte como en casa y acompañarte de la mano durante estas primeras experiencias auténticamente egipcias. Tras este curso intensivo sobre mí mismo y de puesta en práctica de diferentes teorías antropológiccas, tocó el turno de Aswan. Digamos que si Luxor fue el maestro duro y estricto que te suelta conocimientos sin parar, Aswan fue el maestro más compasivo y que te deja tiempo para ir asimilando conocimientos. Disfrutar de la atmósfera mágica de Abu Simbel, explorar las islas llenas de naturaleza y sentir la esencia del rio Nilo. Y por último, rumbo al Norte hacia El Cairo, para de nuevo, con las manos bien abiertas, recibir un regalo desértico rodeado de gente maravillosa que me permitieron vivir una de las experiencias más auténticas de mi vida alrededor del fuego con la vigilancia de las estrellas sobre el cielo del Desierto Blanco. Y no sólo esto, además un aprendizaje intensivo sobre grandes ciudades que nunca duermen, que nunca descansan, que te obligan a estar sensorialmente despierto en todo momento.

De este modo veo que lo que comenzó como un viaje relajado, pasó a ser muy intenso en cuanto a aprendizaje, aceptación y tolerancia. Lo que hizo que la última etapa del viaje por Egipto fue de disfrute total de cada lugar e incluso de cada persona que se acercaba.

Al igual que en los resúmenes de Israel y Jordania, a continuación os copio los enlaces hacia los posts que he ido publicando durante el viaje por Egipto, así tenéis en este único post toda la información de esta etapa.

En cuanto al tema económico, en algunos posts ya os he ido adelantando que una de las principales ventajas de viajar por Egipto es que resulta extremadamente barato, como siempre digo, comparando con los precios que tenemos por Europa. Como veréis, el presupuesto por día ha sido bastante bajo, incluso teniendo en cuenta el dinero gastado en el curso de submarinismo, que aunque sigue siendo muy barato comparado con otros países, es una afición que hace que el presupuesto siempre suba bastante.

DURACIÓN DEL VIAJE: 32 días
DÍAS EN ALOJAMIENTO PAGADO: 19 días

GASTO TOTAL EN COMIDA:  129,92 €
GASTO DIARIO EN COMIDA: 4,06 € 

GASTO TOTAL EN TRANSPORTE: 112,2 €
GASTO DIARIO EN TRANSPORTE: 3,5 € 

GASTO TOTAL EN ENTRADAS, TOURS... : 103,55 €
GASTO DIARIO EN ENTRADAS, TOURS... : 3,24 €
 
GASTO TOTAL EN ALOJAMIENTO (19 días): 110,1 € 
GASTO DIARIO EN ALOJAMIENTO (19 días): 5,8 €

GASTOS FRONTERIZOS: 18,82 € 

GASTOS SUBMARINISMO: 192 €

GASTO TOTAL EN EGIPTO (con submarinismo): 666,59 €
GASTO TOTAL EN EGIPTO (sin submarinismo): 474,59 €
 
GASTO DIARIO EN EGIPTO (comida+transporte+tickets+alojamiento+submarinismo): 26,6 € 

GASTO DIARIO EN EGIPTO (comida+transporte+alojamiento+tickets): 16,6 €

A pesar del clima desértico, de “dificultades” para desplazarte debido al orden que encuentran en el desorden, de sentirte codiciado por tu dinero en muchos casos, es un país que enamora. Recuerdas momentos tensos, difíciles, pero aún así sin saber muy bien por qué sientes que has disfrutado de una experiencia increíble, y que te queda una cuenta pendiente con Egipto, despidiéndote con un “hasta luego”.

Así que ya sabéis, si buscáis un país con buen clima cuando normalmente el clima es más duro en Europa, un país muy económico, con cientos de atracciones por ofrecer, cientos de lecciones de historia por aprender, cientos de lecciones de sociología por recibir... Egipto es vuestro lugar.

Como hasta ahora en el resto de países, todos estos recuerdos no formarían parte ya de mí como lo hacen si no hubiese sido por los regalos de personas que he recibido durante mis días en Egipto. Muchísimas gracias a Pedro, un mochilero de muchos kilómetros en las piernas con el que compartí deliciosas cenas, inmersiones y conversaciones viajeras; a María, por recordarme que todos llevamos una luz dentro que nos hace únicos y con derecho a recibir amor; a Mohamed Sadek, por sus consejos, su visión de la vida y su mentalidad abierta; a Mohamed Farouk, porque su pasión por ver feliz a otros permitió que el Desierto Blanco quede grabado en mi diario vital ; a Hasem, porque su vitalidad y su generosidad me demostró una vez más que todos llevamos un niño dentro que deberíamos dejar salir; a Nayif, por darme una lección increíble de generosidad, de amabilidad, de pureza y de altruismo; al grupo de Couchsurfing que hizo única la aventura por el desierto; y a muchos otros que ya formáis parte de la aventura de este viaje y de la aventura de esta vida.

Todo camino empieza por un primer paso, sea grande o pequeño. Incluso a veces es mejor dar unos pasos hacia atrás para tomar impulso y seguir avanzando.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Descubriendo El Cairo. ¡la primera etapa del viaje ya caracoleada!

Sonidos de claxon, contaminación, barrios hiperpoblados, empujones para abrirse un hueco al entrar al metro, ver la vida pasar ante tus ojos cada vez que cruzas la calle... Esto y mucho más es lo que te puedes encontrar el pasar unos días en El Cairo. Creo que la capital de Egipto es una ciudad que puede dar mucho de sí, tiene barrios más tranquilos para pasear, las famosas pirámides de Giza, el museo egipcio, el bazar... Pero quizá fue porque sabía que esta primera etapa del viaje, antes de viajar con Ewelina hacia América Latina, estaba a punto de acabar, y provocó que tampoco estuviese con mucho ánimo de descubrir rincones inóspitos, y estoy seguro que mis 5 días en El Cairo podrían haber sido mejor aprovechados en el sentido de visitar lugares. Y es que a ver, estos dos meses viajando he disfrutado muchísimo, ha sido una experiencia increíble, pero ya hay ganas de juntarme con mi compi de viaje y de vida, ¡y emprender juntitos la aventura por tierras americanas!

Pero bueno, centrémonos en lo que El Cairo me ha ofrecido durante esto últimos días por Egipto. Al día siguiente de volver de la maravillosa aventura por el desierto, planeé una de las visitas obligatorias en todo viaje a Egipto, las pirámides de Giza. Y precisamente por ser el lugar más turístico de Egipto, conviene ir preparado con cierta información, como saber dónde están las entradas al recinto, el precio del ticket, qué incluye el ticket y qué se paga aparte, los horarios, como llegar, experiencias de otros viajeros sobre si es viable visitar las pirámides caminando... Porque desde el momento que bajas del metro en la estación de Giza, la cual está a unos 10 km de las pirámides, ya comienzas a lidiar con personajes intentando timarte con excusas como que el bus hacia las pirámides sólo está permitido para egipcios, incluso te acompañan hasta cerca de las pirámides, y una vez allí te dicen que aparte de las dos entradas al recinto para turistas, hay otra entrada para estudiantes y egipcios, que es mucho más barata, incluyendo un guía y la visita en camello... Y por supuesto, una vez superados estos obstáculos y habiendo entrado al recinto de las pirámides, escuchas otras perlas como que es imposible hacer la visita a pie, que tienes que pagar por ver algo que sabes que está incluido en la entrada, y hasta algún policía que te dice que están a punto de cerrar, que te deja pasar pero si les das una propina... En fin, después de viajar unas cuantas semanas por Egipto uno se lo toma con humor estas cosas, y como he dicho, el hacer la visita conociendo toda esta información de antemano ayuda a lidiar con estos personajillos.

Las pirámides de Giza es otro de esos monumentos que por muchas fotos que hayas visto de ellas, hasta que no estás a sus pies no te haces a la idea de la magnífica obra de construcción que hace más de 3000 años lograron crear durante el Antiguo Imperio Egipcio. A diferencia de la época del Imperio Nuevo, en la que los faraones contruían sus tumbas mediante largos pasadizos bajo tierra, en la época del Imperio Antiguo las tumbas se construían en forma de pirámide, acompañada a su lado con un templo conmemorativo del faraón. En el caso del recinto de Giza, está formado por las pirámides, en orden descendiente de tamaño, de Keops, Kefrén y Mykerinos.

 Pirámide de Keops

Aparte de las pirámides, en el recinto se pueden visitar los templos correspondientes, aunque su estado de conservación es bastante malo, las pirámides de las reinas situadas junto a la pirámide de Mykerinos, y la Gran Esfinge construida en honor del faraón Kefrén.

 Pirámides de Giza

Pirámides de Giza y el viajero

La verdad es que el hecho de que nada más entrar al recinto la primera pirámide que te encuentras sea la de Keops, la más grandes, hace que después, sobre todo la pirámide de Mykerinos, no se aprecie tanto. Aunque por suerte, no sólo en tamaño se diferencian, sino que cada una tiene sus detallitos que la hacen única. Respecto a la Gran Esfinge, igualmente espectacular y otro gran ejemplo del ego que se podía llegar a tener. Cuando vas a la zona de la esfinge, anda por ahí varios niños expertos en fotografía en perspectiva, que por una propinilla te hacen unas fotos muy chulas para el recuerdo.
AVISO: las fotos que veréis a continuación son de alto contenido turista de toda la vida... :-D

El amor llegó...

Saciando el hambre

Esfinge y pirámide de Kefren

Al día siguiente de la visita a Giza, tocó otro de los “debe” en Egipto, el Museo Egipcio. Un lugar en el que te puedes tirar horas y horas sumergido en la historia egipcia o entre los secretos de los tesoros rescatados de tumbas como la de Tutankamon. A nivel personal, destacaría la zona dedicada a los sarcófagos, no por lo que significan, sino por el nivel de detalle con el que los construyeon, con vivos colores y dibujos que te dan pistas de cómo era la persona que ahí fue enterrada. Una vez más, dentro del museo está prohibido hacer fotos, así que es una èna que no pueda documentar estas palabras con material grafico... Si queréis prueba ya sabéis, ¡a visitar El Cairo! :-P

Y por último en lo que respecta a las visitas por El Cairo, quedó darse un paseillo por El Cairo Islámico y el bazar. Se agradece encontrar un lugar así en medio del bullicio del centro de la ciudad, con menos contaminación, menos gente, más tranquilidad... Aunque eso sí, mientras vas paseando por las calles de la zona islámica, hay que andarse con mil ojos para evitar chocarse con las continuas motos que van pasando a milímetros de tí, o con los comerciantes que empujan grandes carros con los productos para vender en el mercado. La primera parte del barrio islámico, empezando la visita entrando por la puerta norte de la muralla que rodea el barrio, es la más tranquila, con calles más anchas, y donde se encuentran las principales mezquitas, como la de Al-Hakim o Ibn Tulun, la más grande y antigua de El Cairo.

 Puerta de entrada al barrio islámico

Mezquita de Al-Hakim

A lo largo de esta primera parte del barrios islámico, aparte de encontrarte cada pocos pasos una nueva mezquita, existen bonotos edificios de clásica arquitectura arábica.

El Cairo, bazar del barrio islámico

El Cairo, barrio islámico

Y así, según vas andando, las calles se van estrechando, la densidad de gente comienza a aumentar, los gritos de los comerciantes empiezan a aparecer, como no... ¡vamos llegando al bazar!

El Cairo, bazar del barrio islámico

El Cairo, bazar del barrio islámico

Como suele ser habitual en los mercado al aire libre en Egipto, gran cantidad de puestos de frutas, carnes y pescados en un aparente no muy buen estado higiénico, comida rápida, ropa, alfrombras... El mejor sitio para sumergirte en la vida local y no atraer miradas típicas hacia el turista ya que la gente está suficientemente ocupada tratando de conseguir buenos productos mediante los más expertos regateos.

Y con todo esto finalizó mi estancia en El Cairo, donde pude disfrutar de la vida local a través del couchsurfer que me alojó, Mohamed, con el que tuve el placer de compartir varias charla sobre su cultura, sus inquietudes, su filosofía de vida... El siguiente paso, vuelo para hacer escala de un día en Barcelona, donde encontrarme con la otra protagonista de la nueva etapa del viaje, Ewelina, y juntitos poner rumbo hacia el continente latinoamericano. Será todo un contraste de clima, de paisajes, de idioma, de cultura, de personas, de comida... Para saber más sobre nuestro encuentro y llegada al primer destino americano, México, ¡estad atentos al siguiente post!

¿Te das cuenta que las pequeñas cosas que nos hacen disfrutar no las hacemos por vergüenza hacia los demás? ¡Corre, baila, grita, ríe a carcajadas! Si alguien te mira mal por ello, es porque en su interior también lo siente pero no es capaz de sacarlo como tú ¡Saquemos el niño que llevamos dentro!

domingo, 15 de diciembre de 2013

Experiencia inolvidable en el desierto egipcio gracias a una mariposa

¿Conocéis la teoría del "efecto mariposa"? Se basa en la teoría del caos, según la cual dado un sistema caótica, una mínima variación de sus condiciones iniciales para modificar por completo el sistema. El efecto mariposa lo explica indicando que el aleteo de una mariposa puede provocar un tsunami al otro lado del mundo. Para comprender mejor el tema, la película "El efecto mariposa", ¡altamente rcomendable!

Cartel película "El efecto mariposa"

A medida que voy viviendo experiencias en mi vida, me gusta pensar en ello. En este caso pasó con la aparición de una gran oportunidad para unirme a un tour por el Desierto Blanco y el Desierto Negro de Egipto con un grupo de couchsurfers.

¿Qué habría sucedido si no hubiese escrito al grupo de Couchsurfing de Luxor pidiendo alojamiento, y me hubiese contestado un chico recomendando el hostal Bob Marley? ¿Qué hubiese pasado si no hubiese ido a alojarme al hostal Bob Marley y ahí hubiese conocido a Dan, viajero americano? ¿Qué hubiese pasado si no hubiese conocido a Dan, que justo una semana antes había estado en El Cairo, y había hecho ese mismo tour y me lo recomendó? ¿Qué hubiese pasado si cuando Dan estaba en El Cairo, no hubiese empezado a hablar en el hotel con una chica que justamente se había apuntado al tor del desierto? Pues que si cualquiera de estas variables no hubiese sido tal y como fue, quizá no hubiese ido al desierto, habría disfrutado de una experiencia inolvidable y con gente estupenda.

Pero antes de eso, nos habíamos quedado en el último post en que había comprado billete de bus para ir desde Aswan a El Cairo, el viaje según me comentaron sería de unas 24 horas, así que quedé al día siguiente de salir el bus con el couchsurfer que me daría alojamiento en El Cairo. Así que a las 17:00, con actitud positiva, comenzó el largo viaje el bus. Por suerte sobre las 18:00 ya se hizo de noche, y hasta las 4:00 más o menos pude ir durmiendo, lo que hace que estos viaje pasen más rápido. Al despertarme, miré en el móvil el GPS para ver por dónde estábamos, y... ¡sorpresa! ¡Estábamos a punto de llegar a El Cairo! No sé si yo lo entendí mal, o que por aquí la gente que no sabe mucho inglés tiene la manía que decir sí a todo, parece que el viaje no era de 24 horas, sino de 12... Así que rápidamente le escribí un SMS al couchsurfer, a ver si por suerte podríamos quedar por la mañana. Mientras esperaba su respuesta, cogí el metro para dirigirme hacia donde había quedado con él, en un barrio a las afueras de El Cairo. Al llegar me senté en un bar a esperar, y sobre las 10:00 me llegó el ansiado mensaje, había estado trabajando por la noche en el hospital y le tocaba trabajar también durante todo el día, así que hasta las 20:00 aproximadamente no saldría... ¡Ufff! Iba a ser una espera muy larga. Al final me tiré sentado en el mismo bar desde las 7:00 hasta las 20:00, ya que con todo el equipaje no apetece mucho andar dando vueltas... No sé si habrá un record para algo así, ¡pero seguro que habré estado cerca de batirlo!jeje.

En fin... finalmente tras la larga espera, Mohamed, el couchsurfer llegó y pude instalarme felizmente en su casa.

Para los dos días siguiente, tenía planificado el famoso tour al desierto. La visita el Desierto Blanco y Desierto Negro de Egipto era algo que tenía en mente al planear el viaje, pero había mirado por Internet ofertas para ir y se salían bastante del presupuesto. Pero mira por donde, gracias al aleteo de la simpática mariposa, encontré este tour con couchsurfers a un precio muy barato, 400 LE (unos 44€ todo incluido).

El viaje por el desierto fue algo maravilloso, rodeado de gente estupenda, con mentes muy abiertas, personas de esas que disfrutan cada minuto de la vida, cantando, riendo, bailando... Es verdad que yo era el único extranjero, y como entre ellos hablaban siempre en árabe, se me hacía algo difícil integrarme en las conversaciones, pillar las bromas... Pero aún así, cuando te introduces en una atmósfera en la que todos sus elementos bailan al mismo compás, en la que una sonrisa basta para comunicarse, el idioma es lo de menos.

Tour desierto, expresión de la experiencia vivida

Para el tour contamos primero con un minibus, que en 3 horas nos dejó a la entrada del desierto, y después con varios 4x4 conducidos por beduinos de la zona, que en grupos nos llevaron a los diferentes lugares a visitar.

Tour desierto, jeeps

Comenzó la aventura por el Desierto Negro, en el que la arena está cubierta en gran parte por rocas basálticas produciendo un efecto muy bonito, y con montañas con forma volcánica, que al estar cubiertas por estas rocas basálticas, crean el efecto de estar rodeadas de lava.

Desierto negro

Tras el Desierto Negro, tocaba el turno de dirigirnos hacia el Desierto Blanco. ¡Madre mía! ¡Qué espectáculo! Es un desierto cubierto por gran extensión de roca calcárea, lo que le da un efecto increíble, como si el desierto estuviese tapado por una fina capa de nieve. Al entrar en el desierto en los 4x4, disfrutando como niños del baile de las ruedas sobre la arena, se iba comenzando a ver este efecto mágico...

Desierto blanco

Para que a medida que ibamos comiendo kilómetros hacia el interior del desierto, esta capa blanca junto con esculturas creadas por la imaginación del viento arrastrando la arena, se creaba la sensación de estar recorriendo las galerías de un museo de arte.

Desierto blanco

Desierto blanco 
Tras el intenso día, tocó montar campamento en medio de este espectáculo de figuras blancas, y dar comienzo al espectáculo humano. Sentados alrededor de la hoguera, como en los viejos tiempos de campamentos, disfrutar de canciones árabes, bailes, historias beduinas, que aunque no las entendía, sólo el clima del momento y la vibración de la voz de los beduinos hablando eran suficiente para vivir el momento.

Desierto blanco, danza nocturna

Al día siguiente, seguimos disfrutando de las maravillas que te regala este desierto, en forma de rocas con las que dejar volar tu imaginación adivinando qué figura están representando, como al tumbarte a observar las nubes. en este caso, no sé si sería por el hambre del momento, en mi mente sólo veía un gigantesco champiñón...jeje. ¿Alguna percepción diferente?

Desierto blanco

Y como plato final de la aventura desértica, ¡a practicar un poco de sanboarding sobre gigantescas dunas! Que como su nombre indica, es como el snowboarding, pero en la arena... :-D ¡Muuuyyy divertido! Además, el hecho de que si te caes la suave alfombra de la arena te está esperando hace que las continuas caídas sean más llevaderas... jeje

Fueron dos días inolvidables, de esos que te hacen recordarlo y cada detalle te saca una sonrisa de tu boca, la magia que había entre toda la gente, la autenticidad de los guías beduinos que hicieron que la experiencia fuese aún mejor, el natural espectáculo del desierto. Muchísimas gracias a la comunidad de Couchsurfing de El Cairo, y especialmente al organizado Farouk, que no sólo se encargó de la organización, sino de intentar en todo momento hacer de mi experiencia un momento único.

Desierto blanco, foto grupo Couchsurfing


Sólo haz una pregunta cuando estés dispuesto a escuchar todas las posibles respuestas.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Agradables sorpresas en Aswan y una visita solitaria a Abu Simbel

Había pasado 8 fantásticos días por Luxor, conociendo gente maravillosa y visitando lugares increíbles. Sin embargo, el bullicio de la ciudad, el acoso de los vendedores... notaba que me hacía falta algo diferente, algo que en cierta manera "limpiase" todo ese ruido, y Aswan me entregó el regalo perfecto en forma de isla, la Isla Elefantina.


Isla Elefantina

La Isla Elefantina está pegadita a Aswan, a menos de 2 minutos en ferry. Es conocida por que en ella hay restos arqueológicos del Antiguo Egipto, y un par de poblados nubios, antigua cultura procedente del norte de Sudán y sur de Egipto, que ha perdurado con los años. Y personalmente, isla famosa por la tranquilidad de pasear entre palmeras, disfrutar de la amabilidad de sus habitantes, y asistir al espectáculo de color de las casas nubias.

Isla Elefantina, casa nubia

Isla Elefantina

Isla Elefantina

Y es que el pueblo nubio, se caracteriza no sólo por una lengua y costumbres propias, sino sobre todo por la simpatía de su gente, con los brazos abiertos ante nuevos visitantes curiosos, y el colorido de sus casas. Un claro ejemplo de que a pesar de vivir con lo básico, de no tener electricidad, alimentarse con el autocultivo, en condiciones no del todo higiénicas... siempre puede haber hueco para la alegría y la imaginación necesarias para transmitirlas a través de colores y dibujos en las fachadas de sus casas.

 Isla Elefantina, casa nubia

Isla Elefantina, casa nubia

Al día siguiente de la visita a la Isla Elefantina, tenía planeado visitar el famoso Abu Simbel, a 3 horas de Aswan, con los templos construidos por Ramses II. Para organizar la visita, pude comprobar una vez más que Egipto no es un país muy "cómodo" para viajar en plan libre, a lo que evidentemente el idioma y la escritura totalmente diferente no ayuda... En Internet había leído que lo habitual es visitar Abu Simbel contratando un tour, y salir a las 3:00 AM con un convoy de turistas protegido por la policía. Pero con el bajo turismo que sufre en estos momentos Egipto, no había convoy ni nada parecido. Aunque por un lado me alegré de ello, ya que así no me quedaba otra forma que intentar llegar a Abu Simbel en transporte público, ya que la alternativa de contratar un taxi para mi solito, como que no... demasiado fácil... :-D Pregunté  en el hotel sobre opciones para ir en transporte público, y me dijeron que había un minibus que sale a las 8:00, pero que hay días que sale y otros que no, algo habitual en Egipto... Como no quedaba otra opción, a las 7:00 me presenté en la estación de minibuses de Aswan, y empecé a preguntar por alguno que fuese hacia Abu Simbel, y ¡bingo!, justo había uno que estaba esperando a llenarse para ponerse en marcha. Así que sobre las 8:15, minibus llenos, asiento super incómodo, 25 LE por el ticket (unos 3€), y rumbo a Abu Simbel. Para volver de Abu Simbel hacia Aswan ya tendría tiempo de preocuparme... jeje

Al llegar a la entrada del lugar arqueológico de Abu Simbel, el panorama era algo desolador. Decenes de tiendas cerradas, y apenas con la presencia del vendedor de tickets y un par de locales más... Y yo el único turista, en el lugar más famoso de Egipto después de las pirámides de Egipto... No deja de ser increíble la sensación de estar visitando sólo Abu Simbel, con los templos para ti solito, pero es triste ver como un país como Egipto, que depende en gran medida del turismo, está viviendo esta situación por los motivos que ya sabemos...

En fin, en cuanto a la visita, qué decir de Abu Simbel... ¡espectacular! Está formado por dos templos, uno dedicado a la esposa de Ramses II, Nefertari, y el otro más grande dedicado a Ramses II. Ambos templos fueron construidos directamente sobre dos montañas cerca del lago Nasser, pero la continua crecida del lago hizo necesario que en 1960 se desmontasen los templos piedra a piedra, se contruyeran 2 montañas artificiales en su ubicación actual, y se volviesen a montar los templos, una gran obra de ingeniería.

Abu Simbel, templo de Nefertari y Ramses II

Sobre todo impresionante el templo de Ramses II, con los 4 grandes colosos con su figura intimidando al visitante al entrar al templo. Y es que ese era el objetivo de Ramses II al construir semejantes esculturas, amedrentar a cualquier enemigo que se acercase a tierras egipcias por la zona sur al encontrarse con la entrada del templo.


Abu Simbel, templo de Ramses II

Tras un par de horas de visita, tocaba volver a Aswan, aunque no sabía cómo. Lo mejor en estos casos, volver al punto donde a la ida me había dejado el minibus y preguntar. Y mira por donde, ahí estaba el mismo minibus esperándome para poner rumbo hacia Aswan. Fue llegar, montar, y en 15 minutos salió, ¡así da gusto! El universo, como siempre, actuando de espejo reflejando la energía positiva. :-D

Para el último día en Aswan, antes de viajar hacia El cairo, me reservé una visita a la isla Kitchener, muy cerquita de Aswan. En la isla Kitchener se encuentra el jardín botánico de Aswan, y no podía dejar escapar la oportunidad de pasar una mañana paseando por una isla habitada por especies vegetales de decenas de rincones del planeta.

Isla Kitchener

Isla Kitchener 

Isla Kitchener




Fue muy agradable la visita, paseando, leyendo, un par de quiebros para evitar a los vendedores, regateos para conseguir una barca que me llevase a la isla y me esperase para volver... Y es que Egipto es un lugar ideal para disfrutar no solo de visitas concretas a un lugar, sino de todo lo que implica llegar a ese lugar.


Con esto se acabó la estancia en Aswan, que significó una agradable sorpresa en el viaje. Antes de llegar, me esperaba otra ciudad al estilo Luxor, calles abarrotadas, muchos vendedores... Y me encontré con una agradable ciudad en la que descubrir paradisíacas islas y en la que disfrutar cada tarde de increíbles atardeceres sobre el rio Nilo. Sí... ya sé que ya he puesto fotos de unos cuantos atardeceres, ¡pero es que me encantan! Cada uno es un momento mágico en el viaje...

Aswan, atardecer

Después de Aswan, tocaba coger la mochila y encaminarnos hacia El Cairo, ¡último destino en Egipto! Qué rápido pasa el tiempo cuando se está haciendo lo que de verdad te hace feliz... Mi intención era ir en tren, ya que el viaje me habían dicho que era de unas 20 horas, y si tenía que ir en bus podía hacerse muuuuy largo. Pero el tema del tren en Egipto funciona de alguna manera que si no tienes sangre egipcia creo que es imposible de enterarse, porque al ir a comprar los billetes me dijeron que hasta dentro de 7 días no quedaban... Así que no quedaba otra opción que el bus, y según me dijeron al comprar el billete, 24 horas de viaje, ¡buen entrenamiento para los largos desplazamientos en bus que nos esperan por Sudamérica! En El Cairo había conseguido alojamiento en casa de un couchsurfer, con el que quedé en encontrarme al llegar a El Cairo, peeeero... eso mejor lo dejamos para el siguiente post, ¡que si os cuento todo ahora os acostumbráis demasiado bien! :-P

"Cuando sientes rabia hacia alguien te castigas a ti mismo por las faltas del otro." Gautama Buda

martes, 10 de diciembre de 2013

Alrededores de Luxor y cambio de destino, ¡Aswan!

¿Alguna habéis vivido un momento mágico, de esos que parecen insignificantes a ojos externos pero que queda grabado en tu interior? ¿Alguna vez habéis ido en contra de lo que os decían para finalmente descubrir que tomásteis la mejor decisión? Ejemplos como estos me han pasado en los últimos días por Luxor y con la llegada a Aswan. Para conocer los detalles, ¡a seguir leyendo!  :-D


Los últimos días en la acogedora Luxor los dediqué a visitar un par de templos cercanos. El primero el templo de Denderah, a unos 60 km al norte de Luxor. Aunque quizás penséis que visitar tanto templo, tanta tumba... puede llegar a aburrir, la verdad que el hecho de que cada lugar tenga sus características propias, aunque sean detallitos, hace que merezca la pena cada visita. En el caso del templo de Denderah, dedicado a la diosa de la feminidad, el amor, la diversión y la música, Hathor. ¡Ya sólo por lo que representa la diosa a la que está dedicada el templo hace que sea una delicia la visita!


 En el templo, destaca su sala hipostólica formada por magníficas columnas con muy detallados dibujos y jeroglíficos, coronadas con el rostro de Hathor, aunque como suele ser habitual, todas las caras han sido destruidas por posteriores ocupantes pertenecientes a otras religiones.

Templo de Denderah, diosa Hathor.

Templo de Denderah, sala hipostólica

Templo de Denderah, columna de la sala hipostólica

Otra de las características que más llama la atención de Denderah, es el techo de la sala hipostólica, increíblemente conservado, lleno de color, de detalles de la cultura egipcia, creo que por ello acabé que un ligero dolor de cuello... :-D

Templo de Denderah, techo de la sala hipostólica

Aparte, por una pequeñita propina, como suele ser habitual, el guarda del templo se ofrece muy amablemente a abrirte el acceso cerrado a la cripta y al tejado del templo, por 5 LE (unos 0,55 €), merece la pena sumergirte en las profundidades de la cripta (no apto para claustrofóbicos), y cautivarte con el ambiente de misterio que envuelve las escaleras para subir hacia el tejado.

Templo de Denderah, escaleras

Templo de Denderah, cripta

Ya como último templo, y no por ello menos bonito, el templo de Edfu. Suele ser destino habitual durante los viajes en barco que son muy populares entre Luxor y Aswan, pero el presupuesto no da para esos lujos... Así que a la manera local, cogí el tren y en menos de 2 horitas hacia el sur de Luxor ya estaba en Edfu. Y es que viajando de esta manera, intentando coger trenes locales, buses... personalmente no sólo disfruto de la experiencia de visitar un templo, sino la experiencia de arreglármelas para conseguir un billete, saber qué tren coger, saber orientarme una vez llegado al destino... Ya sé que por unos 10€ que me podría costar un taxi, que incluso me esperaría mientras hago la visita al templo, me ahorraría todas esas "molestias", ¡pero la verdad es que me encantan! De esta manera cada día tienes nuevas incertidumbres: "¿Será este el tren correcto? ¿A qué hora será el tren de vuelta? ¿Habrá tren de vuelta? ¿Seguro que esta calle por la que sólo hay basura y un par de perros vagabundos es la correcta para llegar al templo?"...jiji

Bueno, dediquémonos al templo en sí...En este caso está dedicado al dios halcón Horus,  dios de la guerra.


Templo Edfu, patio principal

Como en la mayoría de sitios que estoy visitando, estoy teniendo el privilegio por una parte de ser prácticamente el único turista, lo que te permite disfrutar con total tranquilidad del lugar, que en las fotos no salga otra gente y tener esa sensación de autenticidad al ser la única persona. Aunque por otro lado, es triste ver como la mayoría de tiendas que rodean los templos están cerradas, con la consiguiente falta de trabajo para muchísimas gente...

Sobre el templo de Edfu, más que comentar los detalles del edificio, me gustaría centrarme en un hecho que me pasó mientras lo visitaba. Como ya os he comentado, en la mayoría de sitios turísticos de Egipto, necesitas grandes dosis de paciencia para llevar de buena manera las continuas ofertas de los locales, intentando venderte cosas o explicarte cualquier cosa del lugar que estás visitando para ganarse una propina. Además, si eres el único turista en el lugar, todas las miradas y acosos se centran en tí. En Edfu, aparte de un par de señores intentando explicarme cosillas del templo en árabe para ganarse la propina, había una niña que continuamente me ofrecía unas pulsera para vender. Durante el viaje intento no comprar este tipo de cosas, porque sino poco a poco el peso de la mochila hará que la incliniación de mi espalda sea antinatural... Después de varias negativas a esta niña sobre comprar una pulsera, mientras me senté a comer algo, le regalé un paquete de galletas, el cual aceptó con una gran cara de alegría y asombro a la vez. A los 5 minutos, se me acercó de nuevo la niña, me ofreció una pulsera, y me dijo: "Para ti, te la regalo por haberme regalado las galletas que están muy buenas.". No fue sólo un gesto de intercambio de objetos, para mí fue algo mucho mayor, un intercambio de sinceridad, de unión, de amor. En un país en el que ves que hasta muchos niños están corrompidos por intentar aprovecharse de los turistas, un gesto así te hace ver que dentro de cada persona nunca se apaga esa luz que nos une a todos de forma incondicional, esa luz que nos hace a todos únicos, pero a la vez parte de un todo en el que todos jugamos un gran papel.

Tras este inciso que quería compartir con vosotros, se acabó la gran etapa por Luxor. Podría haberme quedado varios días más, simplemente estando, rodeado de buena gente y un gran ambiente, pero nuevos lugares y nuevas personas esperaban por el camino. Así que después de 8 inolvidables días por Luxor, me despedí de María y Sayid, los dueños del hostal, y puse rumbo a Aswan, al sur de Egipto.

María me había comentado que Aswan no merecía mucho la pena, que es sucia, no tratan muy bien al turista... Pero soy de la opinión que la mejor manera de formarse una opinión es viendo la cosas con tus propios ojos, de lo contrario ni habría venido a Egipto y me estaría perdiendo todas las grandes experiencias que me está regalando el país. Así que al llegar a Aswan, la sensación fue todo lo contrario, aunque evidentemente también hay gente intentando sacarte el dinero como turista, el agobio en ese sentido es mucho menor que en Luxor. El paseo a lo largo del rio Nilo es una delicia, los atardeceres son cada día un espectáculo de colores, el bazar es una aventura de olores, sabores, sonrisas... Y si además desde la habitación del hostal tienes unas vistas así, ¡está claro que la estancia en Aswan promete!

Atardecer en Aswan desde el hotel Memnon

Pero dedicaremos otro post para centrarnos en Aswan, ya que la ciudad da mucho de sí como para compartirlo con Denderah y Edfu...jeje. Como final de post, os dejo una foto que saqué en Edfu mientras esperaba al tren, toda una expresión de dulzura, ternura, paz...

Niña dormida en Edfu

No hagas a nadie responsable de tu felicidad,  simplemente sé feliz dando amor.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Luxor IV, toca ocuparse de la parte Este del Nilo

Aunque no lo creáis, sí... ¡aún hay más cosas para visitar por Luxor y alrededores! La parte de West Bank de Luxor ya la habíamos exprimido bastante, así que ahora tocaba la parte de East Bank, ya que lo único que había hecho por aquí era dar un paseillo de reconocimiento el primer día.

En la zona de East Bank de Luxor, lo más conocido son los templos de Karnak y Luxor. Ambos fueron comunicados a través de la avenida de las Esfinges, de la que actualmente quedará un 50%, aunque paseando por ello te sientes como en el propio Egipto de hace más de 3000 años.

Avenida de las Esfinges

Para la visita a estos templos, conté con la compañía de Tini, una simpática chica vietnamita que como tiene un trabajo que le permite trabajar a distancia, está continuamente de viaje en viaje.

Los templos de Karnak es el complejo religioso antiguo más grande del mundo, y probablemente tras las pirámides de Giza el lugar turístico más visitado de Egipto. De ello puedo dr fe, porque teniendo en cuenta lo demacrado que está el ambiente turístico en Egipto, al menos en Karnak vimos como a unos 50-60 turistas. El complejo consta de 4 partes, aunque sólo una de ellas está abierta al público, el precinto de Amun-Re. Una de sus principales características que diferencia a Karnak de otros templos, es que su construcción se produjo durante diferentes Imperios egipcios, por lo que contiene imágenes honorando a dioses propios de las diferentes etapas.

Templo de Karnak, entrada a la sala hipostólica

Pero la principal atracción de la visita es la sala hipostólica del precinto de Amun-Re, un enorme espacio formado por 134 columnas de más de 3 metros de diámetro, estando entre ellos te sientes insignificante en tamaño. Simplemente pasear, quedarse sentado un rato, o... incluso ganas de jugar al escondite... :-D

Sala hipóstolica templos de Karnak

Aparte de esta sala, el complejo de Karnak bien da para estarse un par de horas paseando por sus diferentes salas, bajo la mirada de cautivadoras esfinges, la compañía de los dioses egipcios o la grandeza de los faraones.




Con Karnak ya tachado de la lista de lugares pendientes de visitar antes de los 31... :-P Tocaba hacer acto de presencia en el templo de Luxor. El templo fue construido durante los imperios de Amenhotep III y el archiconocido Ramses II, y su principal utilidad fue la celebración de una festival anual que duraba varios días, con el que conmemorar la estrecha relación entre el Dios terrenal, el faraón, y el Dios divino. Para tal celebración, se realizaban procesiones de los diferentes dioses desde los templos de Karnak, en barcos por el río Nilo, llegaban artistas, oficiales, soldados de todas partes...
Gran recomendación: llegar al templo poco antes del atardecer, así tendréis la oportunidad de hacer dos visitas. Es totalmente diferente un mismo lugar con la luz del día y con la luz del atardecer, si además se acompaña de una buena iluminación del templo... ¡ya tienes fotitos chulas!

Entrada del templo de Luxor

Como véis, en la entrada del templo, aparte de las dos figuras de Ramses II dando la bienvenida, hay levantado un obelisco. Originalmente había dos obeliscos, el otro quizá a algunos que hayáis visitado París os suene dónde puede estar... :-D En mi opinión, se podrían ahorrar esto de trasladar monumentos históricos de un lugar a otros... No te dejan hacer fotos en algunos lugares por si acaso usas flash, pero trasladar un obelisco o una momia miles de kilómetros no importa...

Aunque no es comparable el templo de Luxor al de Karnak en cuanto a tamaño, destacan el realismo de las esculturas de Ramses II, dejando claro que fue un faraón (como la mayoría), que le interesaba dejar clara su grandeza ante posibles enemigos.

  
Es curioso además observar la influencia de posteriores imperios que utilizaron el templo como fortaleza o lugar de culto. Como os comenté, en muchos de los templos o tumbas esto se percibe viendo las caras de dioses y faraones borradas por posteriores ocupantes fieles a otra religiones. En el caso del templo de Luxor, incluso permanecen pinturas de la ocupación cristiana sobre los originales grabados egipcios, como podéis observar en la siguiente foto, en la parte izquierda.


Con todo esto poníamos fin a las visitas culturales por Luxor, ¡pero eso no quiere decir que aún no quedasen más días alojado por aquí! Es una de las cosas que más me gustan de este tipo de viajes, llegas a un sitio, con la idea en la cabeza de quedarte 3-4 días...peeeeeero, van pasando los días y cada vez te siente más y más a gusto en ese lugar, entonces... ¿por qué irse? Tengo tiempo, hay cosillas para ver en los alrededores, disfruto de la compañía única de la gente del hostal, cada vez me lo paso mejor con las ocurrencias de los locales para intentar venderte algo... Así que finalmente me quedé unos días más por Luxor aprovechando para visitar lugares a las afueras de la ciudad, como el templo de Edfu o el templo de Denderah. Pero como los fans asiduos ya os podréis imaginar, ¡eso quedará para el siguiente post!

No compitas con los demás, compite contigo mismo.