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martes, 2 de diciembre de 2014

¡A deleitar las pupilas y poner los glúteos duros en Valparaíso!

Seguimos por tierras chilenas amig@s, y aunque en un principio la idea era pasarnos únicamente por Santiago de Chile y después volver hacia Argentina, como en los últimos días habíamos oído maravillas sobre una pequeña ciudad costera, colorida, cultural, histórica, y a apenas hora y media de Santiago, pues no pudimos ni quisimos resistir la tentación de visitar Valparaíso, Valpa para los amigos... Además, eso es lo mejor de los planes, ¡cambiarlos porque surge algun circunstancia que te da la oportunidad de mejorarlos! :-D

Así que tras despedirnos de Carlos, nuestro anfitrión en Santiago, pero esta vez con un "hasta dentro de un par de días", un nuevo viaje en bus para la colección, en esta ocasión de los cortitos, ¡y rumbo a Valparaíso!

Como suele pasar con ciudades portuarias en todo el mundo, la situación geográfica de Valparaíso la convirtió desde hace ya unos cuantos siglos en protagonista de la historia chilena y de todo América Latina. A pesar de que la zona ya estuvo habitada antes de la llegada de los colonos españoles, fue el capitán Pedro de Valdivia, a las órdenes de Pizarro, quien fundó en aquella época colonial la ciudad de Valparaíso, convirtiéndose en el principal puerto del país. Sin embargo, desastres naturales como el gran terremoto de 1.730, en el que el tsunami que se originó llegó hasta Japón, y los continuos saqueos piratas, convirtieron a la ciudad en un territorio apenas habitado, y una ciudad que ha necesitado continuas reconstrucciones, en la que evidentemente, ningún rastro arquitectónico queda de la época de la conquista.

Durante los siglos siguientes, el puerto de Valparaíso fue testigo de numerosas batallas, como la guerra anglo-estadounidense, la independencia de Chile o la independencia del Alto Perú. Pero ya a finales del siglos XIX, siendo ya Chile independiente y abriéndose al mercado internacional, el puerto de Valparaíso se convirtió en protagonista del crecimiento industrial y económico de todo el país, lo que provocó un aumento increíble de su población, obligando a extender la ciudad hacia los cerros e incluso ganando terreno al mar, formando así el anfiteatro natural que es hoy en día Valparaíso, en el que la mayor parte de la población se concentra en las faldas de los cerros, ayudados por un gran número de ascensores-funicular para no hacer el camino desde el centro hasta sus casas una tortura física diaria.

 Unos de los ascensores de Valparaíso

Y ya desde que fuimos entrando con el bus en Valparaíso, pudimos ser testigos de esa distribución de la ciudad en forma de anfiteatro, donde el centro de la ciudad está rodeado de superpoblados cerros, en los que se alternan impresionantes mansiones con precarias chabolas, aunque eso sí, con un colorido generalizado y muy atractivo para nuestros ojos curiosos.

 Vista de uno de los cerros de Valparaíso

A la hora de visitar Valparaíso, dejando aparte el esfuerzo de subir y bajar empinadísimas cuestas, es toda una maravilla pasear durante horas por cada una de los calles y recobecos de esta ciudad-museo al aire libre.  Cada pocos pasos, nos veíamos obligados a parar y alimentar nuestras tarjetas de memoria de las cámaras con instantáneas con nuevos colores, estilos arquitectónicos, incluso escaleras urbanas coloreadas, adornadas con mensajes, consiguiendo un ambiente muy bohemio y cultural, en el que no sabes qué te espera al doblar la siguiente esquina.

Colorida pendiente en Valparaíso

Parecidos, pero no iguales...

Festival de colores en el cerro Concepción

 Las casas de la clase alta

Pero es que ni siquiera los perros o los restaurantes se libraban de esa acertada tendencia colorista. Para los primeros, según la impresión que nos daba, parecían sentirse bastante a gusto en sus decoradas chabolillas. Y en el caso de las cafeterías y restaurantes, el gusto y la originalidad con que estaban adornadas sus entradas, te obligaban a al menos asomar la cabecita para comprobar qué magico mundo de dibujos y luces se escondía en su interior.

Hasta los perros participan en la fiesta del color

Con esos colores y ese nombre, ¿a quién no le apetecería entrar?

En definitiva, desde nuestro humilde punto de vista, no puede haber visita a la zona centro de Chile sin una escapadita a Valparaíso, sobre todo para aquellas pupilas que se dilatan antes paisajes coloridos y dibujos engimáticos. A cada paso, en cada esquina, puedes sentir ese espíritu cultural y alternativo que envuelve la ciudad, aunque eso sí, si no fuera por los ascensores a pie de cada uno de los cerros, quizá este hechizo que Valpa nos regaló se habría visto oscurecido por unas lindas agujetas en nuestros lindos traseros... :-D

¡Un abrazo y saludos de los caracoles!

 Los caracoles con el puerto de Valparaíso al fondo

"La imaginación es la fuente de todo logro humano." Ken Robinson, educador y escritor británico.

martes, 11 de noviembre de 2014

Gastronomía, cultura y curiosidades chilenas en Santiago

Seguro que los que sois más o menos asiduos al blog habréis notado un silencio por mi parte más largo de los habitual. Bueno, ya sabéis que hace unas semanas, a pesar de que el blog siga viajando, los caracoles volvieron ya de su sueño viajero, y aunque os prometo que os contaré hasta la última de las aventuras que vivimos... ¡cuesta tanto escribir unas vez has regresado! :-D

Pero bueno, dejémonos de lamentos y pongámonos al lío. En el último post pudísteis disfrutar de la entretenida historia de Chile, y ahora toca un post para los aficionados a la gastronomía, arquitectura y curiosidades del país a través de su capital.

Nuestra estancia en Santiago se dividió en 2 etapas, ya que en medio hicimos una escapada a la ciudad costeña de Valparaíso. En la 1ª etapa estuvimos alojados en casa de Carlos, el hermano de una couchsurfer que nos alojó en la ciudad argentina de Córdoba, el cual no sólo nos abrió las puerta de su apartamento y su corazón, sino que nos descubrió secretos no tan turísticos de Santiago y alguna que otra tradición alcohólica que tuvo sus consecuencias...jiji

Santiago es una ciudad con más de 5 millones de habitantes, y la verdad que mientras paseas por ella, si no fuera por el acento chileno y algún que otro detallito, bien podríamos pensar que de tanto caminar estábamos en Madrid, con rascacielos tapando el sol por todas partes, largas y anchas avenidas atestadas de coches, pero eso sí, con una limpieza y orden que hacía tiempo no veíamos en una gran ciudad de Sudamérica. Y es que además está considerada la ciudad sudamericana con mayor desarrollo económico, y junto a Medellín, la ciudad con mejor calidad de vida de todo América Latina, ¿quién dijo prejuicios?

Vistas de Santiago desde el parque Santa Lucía

Durante los días que estuvimos en Santiago, tuvimos la oportunidad de visitar varios lugares emblemáticos, como el Museo de Historia Nacional, el parque de Santa Lucía, el mercado, o el Museo de los Derechos Humanos, este último muy recomendable para ser testigo de diferentes atentados contra los derechos humanos a nivel mundial, con especial hincapié en la dictadura de Pinochet, aunque para nuestro gusto ponía demasiado énfasis al mostrar materiales macabros sobre diferentes tipos de torturas, todos sabemos que existen, pero no veo qué aporta el entrar en detalle.

 Escultura indígena en el parque Santa Lucía

De juguitos con Carlos en el mercado  de La Vega

Bailes folclóricos en el mercado de La Vega

Pero con diferencia, lo que más quedó grabado en nuestras memoria en Santiago, fue algunas costumbres y curiosidades que fuimos descubriendo mientras paseábamos por las calles del centro, gracias al tour que hicimos, y pos supuesto gracias a nuestro anfitrión. Santiago es una ciudad que se está desarrollando mucho en todos los sentidos, pero a día de hoy aún se mantienen ciertos detallitos que dejan ver ese pasado con influencias británicas, con un sistema de clases, y unas costumbres algo prehistóricas. Por ejemplo, ¡los famosos "cafés con piernas"!

Estos negocios surgieron a finales de los años 70, siendo su precursor el café Haití. El dueño de este local, todo un visionario él, sustituyó a los tradicionales meseros de fuertes brazos con los que llevar cuantas más cervezas mejor, por camareras con uniformes ceñidos y minifalda. Este detallito en la vestimento convirtió al café Haití en un lugar muy popular, y como no, no se hizo esperar mucho el que otros locales de la zona copiasen la idea. Con esta rápida extensión de los novedosos "cafés con piernas", se fueron agregando complementos como espejos alrededor del local para poder ver desde diferentes ángulosa las chicas, expertas ellas en resaltar la "mascunilidad" de los clientes.

Con el fin de la dictadura, tal y como pasó tras el franquismo en España, comenzó una época de destape, y un escalón más dentro de los cafés con piernes, surgiendo locales con camareras llevando bikinis y tangas. Y por si no fuera poca atracción para los hombres más primitivos, en algunos locales se creó el minuto feliz, en el que durante un minuto, que nunca se sabía en qué momento del día comenzaría, las camareras mostrarían sus pechos. Hoy en día, existen los locales más clásicos con las puertas abiertas con camareras con minifaldas que continuamente tiene que ir bajándola por la inevitable subida al andar, en los que hasta mujeres acuden a tomarse el cafecito, ya que se dice que las camareras suelen tratar con especial respeto y atención a las clientas de mismo género. Existen también otros locales con vidrios polarizados y puerta cerrada, en los que las camareras llevan bikinis y sigue existiendo el minuto feliz. Incluso locales que dependiendo el día de la semana, el uniforme tiene una temática diferente, desde enfermeras hasta colegialas. Evidentemente, éste tipo de negocios han creado controversias, sobre todo entre los que son considerados los bandos más conservadores. Pero si ser conservador en este caso es defender la dignidad de las personas, y no seguir dando fuerza a esa corriente superficial, sensorial y materialista que impera hoy en día y que de sobra ha demostrado que cojea casi con las dos piernas, con minifalda o sin ella, ¡me declaro un gran conservador! :-D

Uno de los muchos cafés con piernas, en este caso, de los "privados"

Otra de las tradiciones clasistas que se mantienen en la ciudad de Santiago son los clubes sociales y clubes de apuestas de caballos. Lugares de ocio, donde por supuesto únicamente pueden entrar hombres, y dentro de éstos, los que posean cierto estatus económico y social. Vamos... que en cualquier momento me esperaba encontrarme con un bar tipo saloon, con hombre disparando revólveres, pidiendo zarzaparrilla, y mujeres en el escenario bailando can can.

Y en cuanto al tema de llenar el estómago, vamos, la comida, dentro de la cocina tradicional chilena, destacar un plato que resalta por su volumen, económico precio que lo convierte en el favorito de estudiantes, y méritos para entrar en el ránking de recetas calóricas, ¡la chorrillana! Una capa de patatas fritas+una capa de salchichas+una capa de filete de vaca+una capa de huevos fritos+una capa de cebolla frita. ¡Casi ná! Evidentemente, para dos personas como nosotros que no comemos animales, no esperéis que os ponga una foto metiéndonos un plato de chorrillana, pero sí que os puedo ofrecer la versión vegetariana con champiñones, que aunque no impresiona tanto, os puedo asegurar que nuestros estómagos si que se quedaron sin habla...

Chorrillana vegetariana

Y como una comida pesada siempre va bien acompañarla con un poco de líquido, nuestro anfitrión Carlos nos deleitó con una noche de bares al más puro estilo chileno, tomando una de las bebidas más famosas de estas tierras, y con un nombre muy simbólico, (en todos los sentidos), ¡terremoto! Por supuesto, con sus variantes en formato mayor, "cataclismo", y la versión chupito, "réplica". En definitiva, un cocktail hecho a base de helado de piña, o ananá por esta zona, vino blanco, y granadina o fernet, bebida alchólica amarga traída desde Italia a Argentina. ¿A que tiene buena pinta el cocktail? Con su heladito de piña fresquito, la granadina... Pues lo mismo que tiene de rico lo tiene de traidor, porque entra de lujo al estomágo, pero eso sí, prepárate para levantarte de la silla después de un par de estos...

Carlos y los caracoles aún despiertos antes de empezar con el terremoto 

 Ya se iban notando los efectos del terremoto...

La verdad que nuestros días en Santiago fueron de lo más agradables, y gran responsibilidad de ello la tuvo nuestro querido anfritrión Carlos, con el que compartimos momentos de risas, de confesiones, de comidas, de bebidas, de expulsar ambas... Y hasta pudimos disfrutar de la visita de su hermana Bernie y Mauro, la pareja de couchsurfer que nos alojaron en Córdoba. Fue maravilloso poder vernos de nuevo y desearles nuestros mejores deseos para la aventura que iban a comenzar y ya están disfrutando viajando por Australia y Asia.

Reencuentro con Bernie y Mauro

El resto de día en Santiago los aprovechamos para seguir descubriendo rincones mágicos, como el bohemio barrio de París-Londres, o más y más anécdotas chilenas, como por ejemplo el hecho de que el día de la Independencia, todo el mundo debe poner la banderita de Chile en su ventana o terraza, y si no... ¡multa! Incluso si la colocas mal... ¡multa! Esto es Santiago amigos, un ejemplo de desarrollo económico y urbanístico, haciendo frente a ciertas tradiciones y leyes propias del siglo pasado...

 Calle París en Santiago

Los caracoles en la calle Londres en Santiago

"Una mujer con imaginación es una mujer que no solo sabe proyectar la vida de una familia y la de una sociedad, sino también el futuro de un milenio". Rigoberta Menchú, líder indígena guatemalteca.

jueves, 23 de octubre de 2014

Una aventura con héroes, traiciones, dictadores, procesos judiciales de chiste... ¡la historia de Chile!

Había una vez un país poblado por gente dedicada a la agricultura y la pesca. Hasta que unos guerreros montados en bestias nunca vistas hasta entonces y hambrientos de riqueza llegaron a ese país y conquistaron sus gentes, sus tierras, pero nunca su identidad.

Así podría empezar parte de la historia de todo los países de América Latina. Pero lo que hace de la historia de Chile algo excepcional son episodios como un indígena que hizo de caballo de Troya entre el ejército español, una casi-independencia sin tocar ni un arma o un dictador que simplemente levantándose de una silla se rió de prácticamente todo el mundo.

A nuestra llegada a Santiago de Chile, nos esperaba una de esas conexiones mágicas que el juguetón universo nos tenía preparadas. Si recordáis, en la ciudad argentina de Córdoba, nos alojaron Bernie y Mauro, una pareja de couchsurfers maravillosa y que no sólo nos ofreción una cama y una experiencia inolvidable, sino además alguien que nos alojaría en Santiago, el hermano de Bernie, Carlos, otra delicia de persona.

Los caracoles con nuestro querido Carlos

Pero en este post no os hablaré de la comida chilena, de qué lugares visitamos, de lo bien que nos trató Carlos... Sino de una gran y apasionante lección de historia que nos aportó una de las actividades más auténticas que hemos ido viviendo durante este y otros viaje, un Free Walking Tour, es decir, un tour por la ciudad donde en lugar de cobrarte un precio fijo, se basa en propinas. Si nunca habéis probado algo así, y tenéis pensado algún viaje en breve, no dejéis de buscar en Internet si en vuestro próximo destino realizan tours "gratuitos", TODOS los que hemos hechos han sido maravillosos, con gente joven y con gran pasión por su ciudad. Durante el tour por Santiago no sólo nos hablaron de la historia de Chile, aprovechando la visita de varios lugares emblemáticos, sino que también nos hablaron de la gastronomía, curiosidades culturales... Pero como os he comentado, esto lo dejaremos para el siguiente post, ya que por el gran impacto que nos causó la historia chilena hasta nuestro días, creo justo compartir ese impacto con todo vosotros y contaros a mi manera la historia de Chile. ¡Tranquilos! Trataré de ser lo más conciso y ameno posible, ¡palabra!

Como he escrito al inicio del post, la parte de la historia de Chile correspondiente a la conquista española sigue siendo un poco más de lo mismo que en otros países de América, llegan los españoles, los indígenas flipando con esos enormes caballos, espadas y armaduras, se inicia la conquista territorial y religiosa... bla, bla, bla. Pero os aseguro que a lo largo de lo que queda de post podréis descubrir una historia diferente y llena de curiosidad que a pesar de pasar cientos de años atrás, reflejan valores que siempre permanecerán atemporales.

Con la llegada de los españoles a Chile, liderados por Pedro de Valdivia, en la zona centro-sur del país se encontraron con una resistencia indígena como pocas hasta ese momento, la resistencia mapuche. Aunque este pueblo mapuche ya desde unos años antes a la llegada española tuvieron que hacer frente a otra civilización que por esos tiempos iba haciendo estragos a diestro y siniestro, los incas. Sin embargo, al igual que con los españoles, los mapuches aguantaron la embestida inca y consiguieron seguir establecidos en sus territorios.

En cuanto a su lucha con los españoles, duró más de 300 años, durante las cuales se sucedieron etapas bélicas con otras más pacíficas en las que incluso se dieron tratados comerciales entre los mapuches y los colonos españoles primero, y entre los mapuches y la República de Chile tras la independencia de los chilenos a principios del siglo XIX, pero de este último ya hablaremos más adelante. Es por ello que los mapuches son considerados el pueblo indígena que durante más tiempo resistió los intentos de conquista española.

Esta fuerte defensa mapuche, hizo que durante los siglos XVI, XVII, XVIII y parte del XIX, la conquista española en Chile estuviese limitada geográficamente hasta la zona de Concepción, la primera capital del Reino de Chile. Capital que, evidentemente, al estar situada en la "frontera" mapuche-española, duró pocos años, pasando a Santiago el título de capital que a día de hoy aún conserva.

Adornos mapuches en el Museo de Historia de Santiago

Esta ardua resistencia mapuche fue responsabilidad en gran parte de figuras individuales como Colocolo, Caupolicán, o Lautaro. Pero... parémonos un instante en este último personaje, Lautaro, todo un ejemplo de una caballo de Troya introducido por los propios españoles entre sus filas. Lautaro fue un indio mapuche capturado por los españoles con apenas 11 años, y desde ese momento convertido en yanacona, o indio de servicio para las filas de Pedro de Valdivia. Lo que nunca sospecharon los colonos fue que entre ellos contaban con un indio mapuche servicial como pocos, realizando una labor impecable, pero de mientras, aprovechando para aprender de las técnicas españolas de batallas, con sus potencias y debilidades. Finalmente, tras unos 5 años de servicio y sobre todo de master en estrategias españolas en batalla, Lautaro abandonó a los españoles para volver a su comunidad origen y liderar el primer levantamiento indígena exitoso. Y es que hasta ese momento, los mapuches se habían tomado sus enfrentamientos con los españoles como durante toda su historia se habían tomado los enfrentamientos, de forma mucho más religiosa y ritual comparada con la actitud conquistadora, sangrienta y devastadora de los españoles. Pero la llegada de Lautaro al frente de batalla mapuche supuso un giro radical de la estrategias de combate. Así, los renovados guerreros mapuches aprovecharon tanto las debilidades del ejército español, inutilidad de la pólvora en días de lluvia o la pesadez de sus armaduras, como sus fortalezas, adquiriendo armas de metal y caballos para luchas contra los hispanos. De este modo, en ese primer gran levantamiento mapuche, conocido como la Batalla de Tucapel, Lautaro y compañía lograron capturar a Pedro de Valdivia y lo ejecutaron. Sin embargo, para el año 1557, por un lado las enfermedades traídas por los españoles, y por otro el mal trato que los mapuches ejercían sobre los pueblos indígenas minoritarios de los terrenos que iban conquistando, supusieron demasiados enemigos para Lautaro, produciendo su captura y ejecución por el ejército español. Pero al igual que Tupac Amaru entre los incas, Lautaro permaneció y permanece siempre vivo entre la memoria y el ejemplo de resistencia indígena no sólo entre el pueblo mapuche, sino en todo Chile.

Cuadro de Lautaro

Tras la independencia de Chile, una etapa de convivencia más o menos pacífica entre chilenos y mapuches fue seguida por un ataque de fuerza y diplomacia por parte del gobierno chileno sobre el territorio de Arauco, zona mapuche que aún se mantenía independiente de Chile. Lo que provocó que la mayoría de mandatarios mapuches fuesen obligados a firmar tratados que establecían la absorción de los territorios mapuches en Chile. Esto supuso un punto de inflexión en la historia del pueblo y cultura mapuches, ya que esa adhesión forzosa provocó la aparición de enfermedades y saqueos que debilitaron enormemente a los indígenas, ocasionando no sólo una reducción drástica de la población, sino de sus costumbres, economía agrícola, idioma...

Actualmente, se calcula que en Chile existe aún un 4,6% de población mapuche, que no es poco. Pero aún así, su protagonismo en la vida política y social de Chile sigue siendo por decirlo de forma suave, anecdótica. Por ello a día de hoy aún se producen numerosas manifestaciones e intentos por parte de los mapuches y organizaciones nacionales e internacionales por preservar la cultura mapuche y lograr el respeto hacia su pueblo.

Toda esta historia de los mapuches, aparte de servirnos como un gran relato lleno de héroes, estrategias de guerra y valores culturales, nos echará una mano para seguir con la apasionante historia chilena. Volvamos al punto a principios del siglo XIX, en el que los españoles se asentaron en lo que hoy es Chile, y a pesar de no poder alimentar del todo su ego conquistador con los territorios mapuches, estaban muy felices y contentos por todo el territorio conquistado. Pero en ese momento llegó el primer intento de independencia por parte de los chilenos, curiosamente provocado por algo que estaba sucediendo a miles de kilómetros de distancia. Bueno, más que algo, por alguien, un pequeñito militar francés que estaba causando estragos con su ejército por toda Europa, el famoso Napoleón. Y es que hasta tierras chilenas llegaron noticias de que el ejército de Napoleón se había hecho con el Reino de España, y claro, no tenía mucho sentido que Chile estuviese conquistado por una corona que ni siquiera existía.

 

De este modo, sin ni siquiera tener que tomarse la molestia de coger las armas, se iniciaron procesos gubernamentales y constitucionales para ir estableciendo una independencia chilena que nunca llegó a ser del todo oficial, ya que tropas realistas comenzaron a llegar desde el Alto Perú para tratar de quitar de la cabeza de los chilenos cualquier idea de independencia. Pero ya sabéis, no es tarea tan fácil eliminar una idea de la cabeza de toda una nación. Así que junto con el Ejército de los Andes, liderado por el general San Martín, los chilenos volvieron a la carga contra los conquistadores españoles, y finalmente el 12 de Febrero de 1818 se declaró oficialmente la independencia de la República de Chile, día festivo que actualmente se celebra con miles de banderas chilenas colocadas en las ventanas, porque si no, y esto es verídico, ¡te multan! :-O

Desde este momento se sucedió una época de bastante "entretenimiento" político, con gobiernos liberales, conservadores, revolucionarios, guerras civiles...  Y así llegamos hasta el siglo XX, marcado en sus inicios por el crack de la bolsa de Nueva York, época conocida como la Gran Depresión, y que provocó una crisis mundial, con un impacto enorme en Chile. Gobiernos sucesivos lograron paliar en cierta medida la gran caída económica que había sufrido Chile, hasta llegar a una de las etapas más conocidas de la historia contemporánea chilena, el gobierno del socialista Salvador Allende.

Como pasa con cualquier gobierno de cualquier país hoy en día, el gobierno de Allende tuvo sus fieles seguidores y opositores, sus medidades más y menos adecuadas. Pero lo que mundialmente inició el reconocimiento de Allende fue precisamente su final, el golpe de estado militar liderado por Augusto Pinochet. El 11 de Septiembre de 1973, el ejército chileno tomó vía marítima la ciudad costera de Valparaíso, noticia que llegó a oídos de Allende, y este decidió acudir a la Casa de la Moneda en Santiago, que servía de palacio de gobierno, donde permanecer fiel a su gobierno constitucional. Desde ese momento comenzaron en Santiago enfrentamientos entre partidarios de Allende y golpistas, toma de posesión de radios, de cadenas televisivas... El ejército avisó a Allende que en caso de no entregar el gobierno y evacuar la Casa de la Moneda, ésta sería bombardeada. El todavía presidente permaneció firme, hasta que se produjo el bombardeo, y poco después de pronunciar su último y famoso discurso, Allende decidió poner fin a su vida con sus propias manos antes que en manos de sus opositores, una muestra de que él quería ser el dueño hasta de su muerte.

Casa de la Moneda en Santiago, protagonista en el golpe militar 

Estatua de Salvador Allende en Santiago

A partir de ese momento comenzó una etapa de de gobierno militar protagonizada por la persecución, tortura, detención, secuestro, desaparición, ejecución y en definitiva, violación de derechos humanos de cientos de miles de chilenos que se habían mostrado o se mostrarían contrarios al régimen militar. Se crearon cientos de centros de detención y de tortura, como el Estadio Nacional de Chile, testigo de la ejecución del cantante Victor Jara. Durante el régimen liderado por Pinochet se produjeron elecciones para el gobierno con muy dudosos procedimientos, en los que Pinochet salía siempre reelegido, y por supuesto, modificó la Constitución para asegurarse impunidad total el día que dejase de gobernar el país por los delitos que estaba cometiendo. Así hasta que en 1990, tras la celebración de nuevas elecciones, tuvo que entregar su cargo e iniciar así el camino hacia la democracia.

¿Y qué creéis que pasó con Pinochet tras tantos años de crímenes y violaciones de los derechos humanos? Hasta hoy en día, aparte de su fallecimiento, prácticamente nada. Tras ejercer de presidente, hizo útil su derecho como senador, y así no poder procesado judicialmente. Sin embargo, las leyes de Chile no son las de otros países, y el juez Baltasar Garzón, ordenó el arresto de Pinochet por crímenes cometidos contra opositores españoles, aprovechando un viaje de Pinochet a Londres. Aquí comenzó una serie de acontecimientos que yo catalogaría de chiste. Se celebraron numerosos juicios para analizar la salud del militar y decidir si humanitariamente era capaz de soportar un juicio. Curiosamente aquellos derechos que había violado en Chile durante más de 20 años eran los mismos que ahora le salvaban de la cárcel. En resumen, tras literalmente Pinochet burlar a la justicia a través de fingidas enfermedades, destacando la imagen de la llegada de Pinochet a Chile, y levantarse tan a gusto de su silla de ruedas tras ser declarado incompetente para ser juzgado por su salud, en 2007 falleció.

Por supuesto, aquí no acaba la historia más reciente de Chile, pero en mi opinión, sí la más interesante y extraordinaria que la hace merecedora de un pequeño hueco en el blog de los caracoles viajeros. Espero que los que hayáis llegado hasta aquí, hayáis disfrutado tanto como yo lo hice con la historia de Chile, bueno, tampoco seré tan exigente, que no es lo mismo oir todo esto en boca de un apasionado joven guía chileno mientras recorres las calles de Santiago, que leerle sentadito en el sofá en tu casa...jeje

Para el próximo post, lo prometido es deuda, nos metemos de llenos en las curiosidades culturales, arquitectónicas y gastronómicas de Chile a través de su capital, Santiago. Platos que estarían en el top 10 de nutricionistas opositores, cafeterías propias de ambientes trogloditas, cockteles chilenos no aptos para estómagos europeos... ¡No faltéis a la cita!

"La historia es nuestra, y la hacen los pueblos." Salvador Allende, presidente de la República de Chile.

martes, 7 de octubre de 2014

De la ciudad de Córdoba a la pura y tranquila Merlo, un isla de calma rodeada de naturaleza

En este post presenciaréis una novedad bastante importante. No lo notaréis en el diseño, ni las fotos, ni los lugares de los que hablaré, aunque quizá sí en la manera en que lo cuente. El motivo... lo estoy escribiendo desde mi tierra natal, Euskadi, porque señores y señoras... ¡los caracoles ya han vuelto de ña aventura! Pero no os preocupéis, porque soy aficionado a acabar lo que empiezo, y por supuesto que seguiré publicando los posts correspondientes a las últimas semanas del viaje. Y tranquilos, que no me olvidaré también de informaros sobre los detalles de la vuelta, las sensaciones en este cambio de vida, etc.

Como ya hace tiempo desde el último post que escribí, hagamos un poco de memoria. Nos habíamos tirado más de dos semanas recorriendo la provincia de Córdoba, y ya sólo nos quedaba un paso de un par de días por su capital antes de poner rumbo hacia Merlo en la provincia de San Luis.

La verdad que después habernos rodeado de tanta y tan variada naturaleza a lo largo y ancho de la región de Córdoba durante las últimas semanas, no es que estuviésemos muy muy entusiasmados por movernos a Córdoba ciudad, la segunda más grande de Argentina. Pero bueno, ya que habíamos encontrado una pareja de Couchsurfing dispuesta a alojarnos, y la ciudad nos pillaba de paso hacia los siguientes destinos, pues allá que fuimos. Y como nos ha pasado en la mayoría de ocasiones durante el viaje, bien mereció la pena la parada, sobre todo por esa parejita de couchsurfers, Mauro y Bernie.

Nada más llegar a la terminal de bus de Córdoba, nos pusimos en contacto con ellos y nos dijeron que estabana trabajando, que o les esperábamos durante 4 horas con las mochilas hasta que llegasen o ccasa, o nos acercábamos donde Bernie trabaja para ver cómo organizarnos, no hubo que pensar mucho qué opción elegir...jeje. Y si hasta ahora nuestras experiencias con Couchsurfing nos habían dado una tras otra lecciones de generosidad y confianza, aquel día recibimos el máster. Porque al llegar al trabajo de Bernie, dos besos, "hola, soy Iván de Couchsurfing", "hola, soy Bernie, toma las llaves de la casa, nos esperáis ahí si os apetece hasta que lleguemos." :-OOO Después de una presentación de 5 segundos, tenía las llaves de la casa de una pareja que no me conocía de nada en mis mano. ¡¡Este mundo aún tiene esperanza!! Qué diferente sería todo si la actitud humana fuese confiar desde el principio hasta que se demuestre lo contrario, y no al revés...

Ya instalados en nuestro nuevo hogar temporal, con mucha calma y algo de pereza los dos días siguiente hicimos un poco de turisteo por la ciudad, pero desde nuestro puento de vista, quizá influenciado por tanta emoción visual durante el úlltimo año, no nos entusiasmó demasiado. Se la conoce como la ciudad cultural de Argentina, ya que Córdoba acoge a miles de estudiantes universitarios cada año, lo que hace que la vida cultural esté en continua ebullición. Supongo que para experimentar esa fama se necesita un tiempecito en la ciudad, así que no podemos dar fe de ello. En cuanto a los lugares que visitamos, el más destacable y conocido sería la Manzana Jesuítica. Y es que allá por finales del siglos XVI, la Compañía de Jesús, en su proceso de conquista ideológica del continente americano, estableció su base central en Córdoba por su situación geográfica, y concretamente lo que hoy se conoce como la Manzana Jesuítica supuso la zona de la ciudad en que tenía su centro de acciones.

Iglesia de la Compañía de Jesús en Córdoba 

 Calle de la Manzana Jesuítica de Córdoba

La manzana, declarada Patrimonio de la Humanidad y ubicada a escasos metros de la plaza San Martín, cuenta a su alrededor de la manzana, se encuentran edificios emblemáticos como la Iglesia de la Compañía de Jesús, la sede del antiguo rectorado de la Universidad de Córdoba, o el Colegio Nacional de Montserrat que aún sigue en activo.

Plaza San Martín en Córdoba

Y otro lugar de la ciudad que a mi gusto merece una pequeña excursión para relajarte y ver a los cordobeses practicando una de las actividades que más gusta a los argentinos general, tomar yerba mate, es el parque Sarmiento, que ya que lo teníamos cerca de la casita no nos lo podíamos perder. Un lugar tranquilo, en un lado con lagos que dan un ambiente romántico al lugar y que era bien aprovechado por un montón de parejitas, y por otro, una zona con un sector de la ciudad más "alternativo", con cientos de jóvenes tomando yerba mate, practicando malabares, ensayando con algún instrumento, pintura... Toda una experiencia pasear por el parque, a cada paso asistes a una obra teeatral completamente diferente.

 Pareja mateando en el parque Sarmiento, Córdoba

Parque Sarmiento en Córdoba 

 Pequeños grandes artistas en plena inspiración

Pero por encima de todo durante nuestra estancia en la ciudad de Córdoba, y no era el primer lugar en el que nos pasaba, lo que nos marcó de manera especial fue el pasar esos días en compañía de los dos nuevos actores protagonistas de nuestra obra viajera, Bernie y Mauro, (quién sabe si aparecerán en futuras escenas... :-D). La estancia en su casa fue todo un intercambio de emociones, nuestras por llevar ya un tiempo de viaje con lo que ello conlleva, y suyas porque en pocas semanas se embarcarían en un viaje a lo largo y ancho de Asia. Compartimos conversaciones sobre música, sobre la vida, sobre comida... Y no pudimos menos que tratar de agradecerles el dejarnos entrar durante unos días en sus vidas, que ofreciéndoles una cenita a base de recetas árabes que aunque uno es modesto, ¡estaban para chuparse los dedos!

Cenita con nuestro estupendos anfitriones Bernie y Mauro

Y ahora ya sí, poníamos punto y final a la mini-etapa por la zona de Córdoba. Aunque la idea inicial era de aquí irnos hacia Mendoza, ya sabéis, durante el viaje se conocen viajeros, esos viajeros conocen lugares que comparten con otros viajeros... Vamos, que habíamos oído hablar maravillas del pueblito de Merlo, en la provincia de San Luis, no muy lejos de Córdoba, y más o menos de camino hacia Mendoza, ¡así que viva la improvisación y hacia Merlo!

Merlo es una localidad de apenas 17.000 habitantes, donde las características que la han hecho famosa entre los círculos turísticos son que contiene uno de los microclimas del mundo y la mejor calidad ambiental de Argentina, factores que han provocado un gran crecimiento demográfico en los últimos años. Pero bueno, no os penséis que porque nos digan que un lugar tiene un microclima y se respira bien ya nos vamos como locos, aunque tampoco son malas excusas... Porque Merlo es toda una maravilla para hacer pequeñas excursiones por la naturaleza y aunque no es nuestro caso, para los amantes del parapente, siendo en este sentido un destino habitual entre aquellos que quieren sacarse la licencia.

Plaza de Merlo 

 Calle principal de Merlo

Merlo no es un lugar en el que ir a visitar un lugar concreto o un museo en especial, sino simplemente enfundarte las botas de monte, ir en dirección a la montaña, y seguir cualquiera de los muchos caminos señalados que son toda una delicia tanto por el recorrido como por el lugar al que te dirigen, como el Paso de los Malos, con pequeños saltos de agua y relajación total al final del recorrido, o una Reserva Natural de animales en la que se pueden divisar aves de muchas especies y para los más aventureros que se adentran durante horas por la vegetación mamíferos y reptiles de todo tipo.

Sierra de Comechingones camino a Pasos Malos 

No podía faltar el amigo perruno camino a Pasos Malos

Relax en la zona de Pasos Malos 

 Águila en la reserva natural de Merlo

Al final pasamos casi 5 días fantásticos días en Merlo, durante los cuales pudimos dar fe de ese microclima famoso, en el que cada 5 metros pasabas de un sol justiciero a un frio que en unos segundos te tenía con el moquillo colgando... Con todo esto poníamos rumbo a una nueva región argentina, de la cual todo el mundo nos había hablado maravillas, Mendoza. Con tanta fama era algo que no nos podíamos perder, así que el protocolo que ya tenemos de sobre aprendido: despedida en el hostal de Merlo, mochila al hombro, rumbo a la terminal de bus, y a esperar el siguiente transporte que nos conduciría hacia un nuevo lugar llenos de personas y experiencias por descubrir. Pero el detalle lo dejamos para el siguiente post.

¡Un abrazo

“Tu mismo debes ser el cambio que quieres ver en el mundo”, Mahatma Gandhi.

domingo, 8 de junio de 2014

Llegamos a Lima, ¡donde nos esperaba un reencuentro israelí!

Tras la aventura por la selva en Iquitos, tocó volver a la "civilización", despedirnos de los bichitos, de los machetes, y saludar a los grandes rascacielos, las cadenas de comida y las grandes avenidas de la ciudad de Lima.

Durante las últimas semanas del viaje, nos habíamos cruzado con varios trotamundos entre los que el discurso general era: "¿Lima? No merece la pena quedarse ni un día, no tiene nada para ver".  No somos amigos de crear opiniones en base a comentarios de otros, ya que cada persona es un mundo, y para gustos los colores. Pero aún así fuimos a Lima sin demasiadas expectativas, lo que en muchos casos es la mejor postura para evitar desilusiones o crear sorpresas.

Llegamos a Lima por vía aérea, ya tuvimos suficiente con el camino de llegada a Iquitos entre buses y barco, y esta vez, viendo que el vuelo Iquitos-Lima salía más barato que de nuevo el barco de Iquitos a Yurimaguas, y después un bus de 13 horas hasta Lima, no hubo mucho que pensar en cuanto a cómo llegar hasta la capital peruana.

En nuestra primera etapa en Lima, nos esperaba un nuevo couchsurfer, Henry, un simpático peruano con una forma de vida muy humilde, pero siempre dispuesto a compartir y con un gran proyecto en mente, hacer un viaje alrededor del mundo en unos meses, me suena de algo... jiji.  A través de Henry comenzamos a conocer el barrio de Miraflores, el más conocido entre los turistas, ya que es una zona muy segura, con muchos hostales, y con un nivel de vida alto en general. Es una parte de Lima en la que no encontrarás un monumento majestuoso o un lugar concreto que concentre al turismo, sino que su encanto está en simplemente pasear tranquilamento por sus diferentes zonas, como el parque del Amor, con una escultura muy aclaratoria y con influencias de Gaudí en unos bancos con preciosas frses de amor inscritas; el paseo a lo largo de la costa, adornado con grandes edificios de apartamentos de lujo; o el parque Kennedy, donde se concentra la vida social del barrio y la principal oferta gastronómica. Respecto a este último parque, nos dimos cuenta que en Lima hay parques como este, el Kennedy, el parque John Lehnnon... ¿No existen personajes ilustres peruanos que hayan aportado un gran valor al mundo para dar nombre a los parques? Esta sensación la hemos tenido de forma general durante todo el viaje, donde no vemos que se aprecie en gran medida la cultura local, dando un valor en sobremanera a las influencias extranjeras. Bueno, la verdad, que tampoco se me ocurre un país exceptuando EEUU en el que no pase esto...

Parque del Amor en Miraflores, Lima

Paseo Marítimo, Lima

Otra de las zonas de Lima por las que es toda una delicia pasear y casi dislocarte el dedo índice haciendo fotos es el barrio de Barranco, considerado el barrio bohemio de la ciudad, y es que... ¿qué gran ciudad no tiene un barrio al que se le denomine como "el bohemio"? Al igual que Miraflores, se trata de una zona de alto nivel, con la calles en general muy limpias, grandes bloques de apartamentos con unas vistas increíbles, y un ambiente más relajado y cultural que en el centro.

Barrio de Barranco, Lima 

 Barrio de Barranco, Lima

 Barrio de Barranco, Lima

Barrio de Barranco, Lima

Por su colorido, por sus rinconcitos adornados con flores, por su mezcla de modernidad y ambiente bohemio, definitivamente Barranco se convirtió en nuestro pequeño paraíso dentro de Lima, y sobre todo, la Bajada de los Baños, una calle que une el famoso puente de los Suspiros con el paseo marítima, poco más de 200 metros durante los cuales los colores de las pequeñas casa, las flores a los lados y los exclusivos y bien situados restaurantes te sumergen en el mismo barrio de Montmartre de París.

Bajada de los Baños

Bajada de los Baños

Bajada de los Baños

Puente de los suspiros

A todo esto añadir la deliciosa gastronomía que ha hecho famosa en todo el mundo a Perú, la cual se concentra sobre todo en su capital. Que aunque dos vegetarianos como nosotros, como nos pasa en cada país, no pudimos profundizar en este patrimonio peruano, ya que la carne como en todos sitios es el ingrediente estrella, al menos en lo que respecta a productos básicos (verduras, frutas, ¡¡PAN DE TRIGO!!), pudimos saciar nuestros nostálgicos paladares. Y por otro lado, el detalle de que en varios puntos de Miraflores y Barranco hay instalados pianos para el disfrute público crean un ambiente muy bonito. Aunque es un poco sospechoso que en todos los pianos que fuimos viendo, siempre hubiese un "espontáneo" tocando cual Mozart en sus mejores tiempos...


Piano en el barrio de Barranco

El típico lomo salteado peruano en versión vegetariana

La maravillosa variedad de pan típica en Perú

Pero hay otra parte de toda esta historia, y es que toda esta parte del barrio de Miraflores, Barranco, el barrio de San Isidro, componen una pequeña burbuja en la que generalmente personas extranjeras, o locales con buenas nóminas se concentran aparte de la Lima en la que te aconsejan no salir por la noche, no pasear con la cámara en la mano o tomar un taxi para cualquier desplazamiento. Las zonas que estuvimos visitando eran muy bonitas, incluso nos recordaban al paseo marítimo de Barcelona, con modernos edificios y un ambiente multicultural. Pero hay que ser realistas y saber que esto es sólo una pequeña parte de Lima, una pequeña isla rodeada por un mundo no tan agradable al menos para occidentales como nosotros...

Dentro de nuestra estancia en Lima, hicimos un paréntesis de 6 días durante los cuales volvimos a realizar una de las experiencias que ya se estaban convirtiendo en un habitual desde que pasamos por Colombia, visitar una comunidad Hare Krishna, en este caso, el Eco Truly Park, a 1 hora al norte de Lima. En Colombia estuvimos visitando algunos días el templo Hare Krishna de Manizales, en Ecuador visitamos a los devotos de Quito y pasamos unos días de voluntariado en la finca de Río Negro, parecía que poco a poco iba subiendo la dimensión de los templos que íbamos visitando, y el Eco Truly Park confirmó sobremanera este crecimiento.

Templo del Eco Truly Park

La finca del Eco Truly es inmensa y preciosa, parece que sacada de una película de ciencia-ficción, ya que la mayoría de edificaciones están construidas en adobe en forma ovalada, dando un aspecto muy original a la finca. Durante los 6 días que pasamos con ellos, les ayudamos en la manera que pudimos a mantener limpias las instalaciones, tareas de mantenimiento, o colaborando en adornar el templo ante la celebración del aniversario de la finca que sería en pocos días. Además de trabajar un poquito, al igual que en la finca de Ecuador, nuestros estomágos disfrutaron cada día con abundantes y deliciosos platos vegetarianos, participamos en las meditaciones y ofrendas a las deidas en varias ocasiones, practicamos yoga cada mañana, y por supuesto disfrutamos de un ambiente de buena energía, espiritualidad y compañerismo que difícilmente encontramos en otros lugares.

Zona de habitaciones del Eco Truly Park

Ya comenté en el post de la experiencia con los Hare Krishna en Ecuador, que se trata de una comunidad religiosa, con orígenes hindús, que basan su filosofía en principios como el vegetarianismo, la no violencia, evitando el sexo ilícito o los juegos de azar. En gran medida nos sentimos tan a gusto en compañía de los devotos por estos principios, sobre todo el vegetarianismo, la no violencia, tanto hacia otros como hacia uno mismo, y la visión del sexo como una unión amorosa entre dos personas. Aunque como ya comenté, sentimos que no forma parte de nosotros un seguimiento devocional total, especialmente en lo que se refiere a la adoración de figuras y seguimiento de un gurú. Más bien sentimos que nuestro crecimiento interior debe formado por pequeños granitos de arena procedentes de nuestros padres, amigos, diferentes gurús, maestros espirituales, nuestra propia experiencia y criterio... Tal y como dice Krishnamurti en su libro "El arte de vivir", el seguimiento de un gurú genera en la persona un ideal o ejemplo a seguir, lo cual provoca miedo, comparación. Comparación entre lo que uno es y lo que le gustaría llegar a ser, en este caso, esto último queriendo llegar a ser la reproducción de los valores de otra persona. Vamos, que tranquilos, que hasta ahora estamos muy a gusto no formando parte de ninguna comunidad, preferimos ir cogiendo aquello que nos parece provechoso de diferentes fuentes.

Y tras estos 6 días de limpieza interior y exterior, pusimos de nuevo rumbo a Lima, esta vez pasando primero un par de días con Julian, un couchsurfer irlandés con raíces de Hong Kong, que muy amablemente nos abrió las enormes puertas de la mansión que su empresa la presta para su estancia en Lima. Tras esos dos días con Julian, pasamos otros dos días en un hostal por la zona de Miraflores, donde coincidimos con una de las grandes sorpresas de nuestra estancia en Lima. Para los que seguís el blog desde sus inicios, quizá recordéis que cuando estuve en Israel, antes de ir a Jerusalem, pasé un día en la casa de un couchsurfer llamado Amitai, que vive a las afueras de Jerusalem. Pues resulta que Amitai comenzó también un viaje por Sudamérica prácticamente al mismo tiempo que nosotros, pero en sentido contrario, y durante este tiempo hemos estado en contacto informándonos de dónde estábamos para ver si podíamos encontrarnos. ¡Y por fin el tan esperado reencuentro llegó en Lima!

Los caracoles con Amitai y su inseparable barra de pan

Estas son las experiencias mágicas que sólo un viaje así te pueda regalar. Un día llegas a casa de un desconocido israelí a las afueras de Jerusalem, pasas el día con él haciendo una excursión, hay buena conexión entre los dos. Con el tiempo aún mantienes el contacto, y unos meses después, nos vemos las caras de nuevo a miles de kilómetros de Jerusalem. Es una sensación indescriptible, reencontrarte con alguien que aunque apenas conoces, al verle de nuevo le das un abrazo como el de un amigo de toda la vida que hace tiempo que no ves...

Así que durante esos último días en Lima, disfrutamos de la compañía del gran Amitai, con el que aparte de enseñarle Miraflores y Barranco, aprovechamos para ir a visitar el centro histórico de Lima, declarado Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad. La verdad que el título podría merecérselo, se pueden ver edificios muy biien conservado con toques coloniales, y la Plaza de Armas es toda una preciosidad. Pero la mona aunque la vistan de seda... Inevitablemente este bello centro histórico sufre las consecuencias de la mala cultura contaminante y de respeto hacia su tierra por parte de la gente que predomina en la mayor parte de Lima.

Centro histórico de Lima

Plaza de Armas de Lima

Centro histórico de Lima

Y hasta aquí llego la estancia en Lima, protagonizada por paseos por un escenario no del todo real, unos días compartiendo un mundo de valores y energías que estoy seguro que su extensión harían todo más fácil, y un reencuentro de esos que te hacen sentir que esta experiencia del viaje nunca dejará de sorprenderme.

¡Un abrazo!

"No somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual. Somos seres espirituales teniendo una experiencia humana." Pierre Teilhard de Chardin