Pues si queridos y queridas fans del blog, después de 4 fantásticos días en Haifa, tocaba ir cogiendo la mochila y seguir con el rumbo. Peeeero, como el couchsurfer del siguiente destino, Nazareth, me dijo que hasta las 20:30 no estaría en casa, aún me quedaba este último día para estar por Haifa.
Aproveché para por fin, ir a ver el palacio de los jardines Bahai. Ya os comenté que los jardines están divididos en 3 partes, el palacio está en la parte del medio, y como esa zona sólo abre hasta las 12, los otros días no me había dado tiempo a ir a verlo.
El palacio visto de cerca impresiona, por sus dimensiones y por su majestuosidad.Dentro el palacio está enterrado uno de los profetas de los Bahai, Herald, y por respeto al difunto, no permiten hacer fotos en su interior, de lo cual ya se aseguró un chico que no me quitó ojo en ningún momento...jeje
Como os comenté me gusta el principio que defiende la religión Bahai sobre la igualdad de todos los seres humanos, sin embargo, no creo que sea necesario un palacio así ni unos jardines tan paradisíacos y que cuestan mucho dinero y mucha agua para que el mensaje del Dios en el que creen les pueda llegar, ¡que para algo es omnipresente! :-D Aplíquese esto al resto de religiones según mi opinión...
En la entrada del palacio, pregunté a una de las trabajadoras a ver dónde estaban los Bahai, porque muy bonitos los jardines, el palacio de foto, pero me parecía que los Bahai era una especie de comunidad secreto que sólo se reunían en las noches de luna llena... Pues resulta que la chica era de Barcelona, y me comentó que ella misma era Bahai, por lo visto los trabajadores que estaban por ahí son Bahais que están haciendo más o menos un año de servicio. Quise preguntarle más cosillas pero empezaron a venir oleadas de turistas...una pena, era buena oportunidad para aprender un poco más.
Os dejo un par de fotillas más del palacio y los jardines de alrededor. ¡Prometo que ya doy por zanjado el tema Bahai!
Una vez satisfecha casi del todo mi curiosidad Bahai, fui a visitar el barrio Kababir, donde reside una comunidad musulmana llamada Ahmadira, con origen en la India, y que promulgan la no violencia entre las religiones. El barrio es curioso de ver, es como trasladarte a otra ciudad dentro de Haifa, ya que los carteles incorporan traducciones árabes, y hay una gran mezquita. Incluso la arquitectura de los edificios es diferentes, viéndose motivos más de estilo árabe.
Y ya con esto se acabaron las visitas en Haifa, una ciudad que me acogió durante 4 días, donde me encontré muy a gusto, y donde empecé a sentir mejor el viaje, en el sentido de disfrutar del lugar, tener momentos de turisteo, de relax, de tirarme en un parque a leer... Pero ya sabéis, la aventura continua y el caracol tiene que seguir avanzando, ¡hay muchos lugares y personas en otros sitios que me están esperando!
Así que cogí de nuevo la mochila, me despedí del colega Victor, y rumbo hacia Nazareth, donde Jesús pasó su infancia y adolescencia. Ahí me espera el couchsurfer Yotam, que vive en una comunidad kibbutz. ¿Que qué es eso? Mejor para el próximo post, aunque os recomiendo buscar info en Internet, a mi me está pareciendo muuuy interesante.
¡Hoy es el primer día del resto de tu vida, haz que cuente!
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domingo, 20 de octubre de 2013
sábado, 19 de octubre de 2013
Akko, la ciudad fortificada y un poco de relax en la playa
Cerca de Haifa, a unos 20 minutos en bus, está una de las ciudades más antiguas del mundo que han sido siempre habitadas, Akko. Y hacía allí nos dirigimos el caracol presente y un nuevo coleguilla ruso, Alexander, un chico que contactó con Victor por Couchsurfing para conocerse, y le conocí en casa de Victor. Alexander ganó unos billetes de avión desde Rusia a Israel en un concurso de Facebook, y también está recorriendo Israel, así que aprovechamos para hacernos compañía mutua.
Hablemos primero un poco de Akko, la parte antigua de la ciudad está rodeada por una muralla que se mantiene casi intacta desde sus orígenes. Al igual que muchas otras ciudad en israelí, a lo largo de su historia ha ido pasando por diferentes "manos, durante las eṕocas romana, bizantina, musulmán, los cruzados, otomanos, británicos y finalmente la indepencia de Israel. De todo estos períodos, la ciudad sufrió un mayor desarrollo durante las épocas de los cruzados y los otomanos, contruyendo estos últimos la muralla y el acueducto.
El hecho de que haya sido una ciudad muy codiciada a lo largo de la historia es por su situación estratégica, ya que está situada en una península y por tanto servía como punto comercial marítimo.
La ciudad vieja se puede visitar de forma gratuita, mientras que para ver las zonas más emblemáticas, la ciudadela, el túnel de los templarios, el baño turco... hay que pagar. Hay diferentes opciones a la hora de comprar la entrada, desde entradas individuales para cada lugar, o entrada combinadas. Nosotros optamos por coger la entrada combinada que incluía la visita al Túnel de los Templarios, la Ciudadela, la Fortaleza Hospitalaria, el Museo Okashi y el Museo de los Tesoros de la Muralla. todo esto por 24 NIS, precio para estudiantes, ¡hay que aprovechar que uno está joven aún! jeje
La verdad que toda esta zona antigua está muy bien conservada teniendo en cuenta la cantidad de batallas que ha soportado. Es una pena que haya gran cantidad de cables, enormes focos, puertas de metal, que rompen la magia de la ciudad. Aún así, es fácil mientras vas leyendo la historia de cada sitio sumergirte en aquellas épocas.
La Fortaleza Hospitalaria, como el nombre indica, se podría decir que era un hospital en la época de loz cruzados. Los hospitalarios fueron una orden de monjes que se dedicaban a curar a peregrinos que acudía a Tierra Santa.
Antes de poner fotos, comentaro que ese día se me olvidó meter la tarjeta de memoria en la cámara, así que las fotos están hecho con el móvil, no esperéis un reportaje del National Geographic...jeje
Interesante también es el Túnel de los Templarios, que unía la antigua Fortaleza de los Templarios con el puerto, durante la conquista musulmana. Andar agachado a lo largo de los túneles es como un viaje en el tiempo.
Otra de las características que hace especial Akko, es el hecho de que debido a los diferentes "dueños" que ha tenido, se han ido construyendo en ella sinagogas, mezquitas, iglesias, en incluso actualmente es el centro mundial de la religión Bahai, ¿os suenan? jeje. Hoy en día la ciudad está habitada en su mayoría por judíos, aunque también hay como un 25% de musulmanes, habiendo partes bien diferenciadas dentro de la ciudad para cada religión. Me encanta ver como pueden convivir en la misma ciudad dos religiones que a lo largo de la historia, y actualmente, han chocado provocando grandes barbaries.
En este sentido, uno de los edificios que más me gustaron fue la mezquita Al-Jazzar, una mezquita enorme, decorada con vivos colores, y una enorme pila para la ablución obligatoria antes de la oración (ritual de lavado del cuerpo y el espíritu). El interior de la mezquita transmite un misticismo especial, una sensación de paz y de espiritualidad increíble. Por cierto, hay que pagar 10 NIS para verla.
En la siguiente foto se puede ver el lugar en el exterior de la mezquita, reservado para la oración de las mujeres, y que tienen prohibida la entrada al recinto... Ya sabéis, cada religión tiene sus normas.
Lo de las religiones es un tema complicado, yo respeto totalmente la fe que tiene cada persona, aunque no comparto el hecho de que las religiones aprovechan la sensación de seguridad que transmiten a la gente, su imposición de normas, así como la sensación de miedo que meten en sus seguidores, ya sea en forma de pecados, infiernos o reencarnaciones fatídicas... para así garantizarse gente abonada dicha religión para siempre. Si hay un Dios, puro y de amor incondicional, no creo que esté por la labor de imponer normas, y decir quién es más o menos válido. ¡Es sólo mi opinión eh! No juzgo a nadie por seguir una religión, igual que cada personas tengo mis pensamientos sobre ello.
Bueno...dejando temas escabroso aparte, seguimos con nuestra visita a Akko. Como os comentaba, en la ciudad conviven templos de diferentes religiones, ya sea la mezquita que hemos visto antes, como eta sinagoga.
El hombre que veis a la izquierda es el responsable de la mezquita, un hombre muy simpática que a medida que va entrando gente suelta una explicación de la historia del judaísmo y de la sinagoga en Akko.
Después nos fuimos hacia el bazar en el barrio a comer algo, un muy animado bazar donde admirar ropas, comida de todo tipo, sobre todo pescado, y donde comer un hummus increíble en el restaurante Sahid, llenito de gente local y por 15 NIS te pones hasta las patas de hummus.
Ya sé que hasta ahora, de comida sólo he puesto fotos de hummus y falafel, no penséis que sólo me alimento de esto ¡eh!, ¡ama! ¡No sufras! jeje. El resto de comidas suelen ser en plan arroz con verduras o cosas básicas que tampoco merecen mucho la pena poner aquí...
Después de comer bien a gusto, y disfrutar de la compañía de dos locales durante la comida que intentaban a duras penas decirnos algo en inglés, nos fuimos hacia el puerto de Akko, zona muy animada con restaurante de pescado y vistas muy chulas de los montes de Galilea.
Y esto fue todo sobre nuestra visita a Akko, ciudad que merece mucho la pena visitar y pasar el día. Para que le pongáis cara, os dejo una foto mía y de Alexander.
Al día siguiente me lo tomé de relax total, que también va de vez en cuando durante el viaje tomarse un descanso... Así que de nuevo junto a Alexander, nos dedicames a pasar el día en la playita de Haifa, playa del Carmel. La playa está muy chula, arena fina, limpia, agua muy clara, poca gente, buena temperatura... Estaba dentro del agua, y pensaba, "¡guau!, estoy bañándome en una playa de Israel, de verdad siento que estoy feliz viajando".
Después del relax total en la playa, volvimos a casa de Victor y el mozo nos tenía una sorpresa... Había alojado a otras 3 couchsurfers, 3 chicas de Rumanía que estaban de voluntariado en Jordania, y pasaban unos días viajando por Israel. El tema es que la sorpresa no fue sólo para nosotros, sino que ellas cuando llegaron a su casa tampoco sabían que estaríamos 5 couchsurfers durmiendo ahí, ya que Alexander se quedaba a dormir también esa noche, y la casa de Victor sólo tiene una habitación que evidentemente sólo usa Victor. Las chicas
se les notaba en la cara que no les hacía mucha gracia el asunto, no me extraña... Al final, como yo era el couchsurfer más veterano en la casa...jeje, me pude quedar con mi querido sofá, y las 3 chicas y Alexander durmieron en un colchón en el suelo... Anda que no se le iluminó la cara a Alexander cuando se enteró de la organización... Que además el chico aunque tiene 25 años, parece que está en la pubertad más salido que nada... jeje
Esa fue mi última noche en Haifa, al día siguiente tocaba ir a Nazareth, ciudad de gran importancia religiosa, donde Jesús pasó su infancia. Pero ya sabéis, eso lo dejamos para el siguiente post...
¡No permitáis que los sueños siguen siempre siendo eso, hacedlos realidad, os aseguro que la sensación de estar haciendo lo que de verdad quieres es increíble!
Hablemos primero un poco de Akko, la parte antigua de la ciudad está rodeada por una muralla que se mantiene casi intacta desde sus orígenes. Al igual que muchas otras ciudad en israelí, a lo largo de su historia ha ido pasando por diferentes "manos, durante las eṕocas romana, bizantina, musulmán, los cruzados, otomanos, británicos y finalmente la indepencia de Israel. De todo estos períodos, la ciudad sufrió un mayor desarrollo durante las épocas de los cruzados y los otomanos, contruyendo estos últimos la muralla y el acueducto.
El hecho de que haya sido una ciudad muy codiciada a lo largo de la historia es por su situación estratégica, ya que está situada en una península y por tanto servía como punto comercial marítimo.
La ciudad vieja se puede visitar de forma gratuita, mientras que para ver las zonas más emblemáticas, la ciudadela, el túnel de los templarios, el baño turco... hay que pagar. Hay diferentes opciones a la hora de comprar la entrada, desde entradas individuales para cada lugar, o entrada combinadas. Nosotros optamos por coger la entrada combinada que incluía la visita al Túnel de los Templarios, la Ciudadela, la Fortaleza Hospitalaria, el Museo Okashi y el Museo de los Tesoros de la Muralla. todo esto por 24 NIS, precio para estudiantes, ¡hay que aprovechar que uno está joven aún! jeje
La verdad que toda esta zona antigua está muy bien conservada teniendo en cuenta la cantidad de batallas que ha soportado. Es una pena que haya gran cantidad de cables, enormes focos, puertas de metal, que rompen la magia de la ciudad. Aún así, es fácil mientras vas leyendo la historia de cada sitio sumergirte en aquellas épocas.
La Fortaleza Hospitalaria, como el nombre indica, se podría decir que era un hospital en la época de loz cruzados. Los hospitalarios fueron una orden de monjes que se dedicaban a curar a peregrinos que acudía a Tierra Santa.
Antes de poner fotos, comentaro que ese día se me olvidó meter la tarjeta de memoria en la cámara, así que las fotos están hecho con el móvil, no esperéis un reportaje del National Geographic...jeje
Interesante también es el Túnel de los Templarios, que unía la antigua Fortaleza de los Templarios con el puerto, durante la conquista musulmana. Andar agachado a lo largo de los túneles es como un viaje en el tiempo.
Otra de las características que hace especial Akko, es el hecho de que debido a los diferentes "dueños" que ha tenido, se han ido construyendo en ella sinagogas, mezquitas, iglesias, en incluso actualmente es el centro mundial de la religión Bahai, ¿os suenan? jeje. Hoy en día la ciudad está habitada en su mayoría por judíos, aunque también hay como un 25% de musulmanes, habiendo partes bien diferenciadas dentro de la ciudad para cada religión. Me encanta ver como pueden convivir en la misma ciudad dos religiones que a lo largo de la historia, y actualmente, han chocado provocando grandes barbaries.
En este sentido, uno de los edificios que más me gustaron fue la mezquita Al-Jazzar, una mezquita enorme, decorada con vivos colores, y una enorme pila para la ablución obligatoria antes de la oración (ritual de lavado del cuerpo y el espíritu). El interior de la mezquita transmite un misticismo especial, una sensación de paz y de espiritualidad increíble. Por cierto, hay que pagar 10 NIS para verla.
En la siguiente foto se puede ver el lugar en el exterior de la mezquita, reservado para la oración de las mujeres, y que tienen prohibida la entrada al recinto... Ya sabéis, cada religión tiene sus normas.
Lo de las religiones es un tema complicado, yo respeto totalmente la fe que tiene cada persona, aunque no comparto el hecho de que las religiones aprovechan la sensación de seguridad que transmiten a la gente, su imposición de normas, así como la sensación de miedo que meten en sus seguidores, ya sea en forma de pecados, infiernos o reencarnaciones fatídicas... para así garantizarse gente abonada dicha religión para siempre. Si hay un Dios, puro y de amor incondicional, no creo que esté por la labor de imponer normas, y decir quién es más o menos válido. ¡Es sólo mi opinión eh! No juzgo a nadie por seguir una religión, igual que cada personas tengo mis pensamientos sobre ello.
Bueno...dejando temas escabroso aparte, seguimos con nuestra visita a Akko. Como os comentaba, en la ciudad conviven templos de diferentes religiones, ya sea la mezquita que hemos visto antes, como eta sinagoga.
El hombre que veis a la izquierda es el responsable de la mezquita, un hombre muy simpática que a medida que va entrando gente suelta una explicación de la historia del judaísmo y de la sinagoga en Akko.
Después nos fuimos hacia el bazar en el barrio a comer algo, un muy animado bazar donde admirar ropas, comida de todo tipo, sobre todo pescado, y donde comer un hummus increíble en el restaurante Sahid, llenito de gente local y por 15 NIS te pones hasta las patas de hummus.
Ya sé que hasta ahora, de comida sólo he puesto fotos de hummus y falafel, no penséis que sólo me alimento de esto ¡eh!, ¡ama! ¡No sufras! jeje. El resto de comidas suelen ser en plan arroz con verduras o cosas básicas que tampoco merecen mucho la pena poner aquí...
Después de comer bien a gusto, y disfrutar de la compañía de dos locales durante la comida que intentaban a duras penas decirnos algo en inglés, nos fuimos hacia el puerto de Akko, zona muy animada con restaurante de pescado y vistas muy chulas de los montes de Galilea.
Y esto fue todo sobre nuestra visita a Akko, ciudad que merece mucho la pena visitar y pasar el día. Para que le pongáis cara, os dejo una foto mía y de Alexander.
Al día siguiente me lo tomé de relax total, que también va de vez en cuando durante el viaje tomarse un descanso... Así que de nuevo junto a Alexander, nos dedicames a pasar el día en la playita de Haifa, playa del Carmel. La playa está muy chula, arena fina, limpia, agua muy clara, poca gente, buena temperatura... Estaba dentro del agua, y pensaba, "¡guau!, estoy bañándome en una playa de Israel, de verdad siento que estoy feliz viajando".
Después del relax total en la playa, volvimos a casa de Victor y el mozo nos tenía una sorpresa... Había alojado a otras 3 couchsurfers, 3 chicas de Rumanía que estaban de voluntariado en Jordania, y pasaban unos días viajando por Israel. El tema es que la sorpresa no fue sólo para nosotros, sino que ellas cuando llegaron a su casa tampoco sabían que estaríamos 5 couchsurfers durmiendo ahí, ya que Alexander se quedaba a dormir también esa noche, y la casa de Victor sólo tiene una habitación que evidentemente sólo usa Victor. Las chicas
se les notaba en la cara que no les hacía mucha gracia el asunto, no me extraña... Al final, como yo era el couchsurfer más veterano en la casa...jeje, me pude quedar con mi querido sofá, y las 3 chicas y Alexander durmieron en un colchón en el suelo... Anda que no se le iluminó la cara a Alexander cuando se enteró de la organización... Que además el chico aunque tiene 25 años, parece que está en la pubertad más salido que nada... jeje
Esa fue mi última noche en Haifa, al día siguiente tocaba ir a Nazareth, ciudad de gran importancia religiosa, donde Jesús pasó su infancia. Pero ya sabéis, eso lo dejamos para el siguiente post...
¡No permitáis que los sueños siguen siempre siendo eso, hacedlos realidad, os aseguro que la sensación de estar haciendo lo que de verdad quieres es increíble!
viernes, 18 de octubre de 2013
Haifa, o mejor decir... ¡el Basauri israelí!
Haifa es una ciudad al norte de Tel-Aviv, fácilmente accesible en tren que va por un agradable camino a lo largo del mar. En Israel, su principal importancia es el puerto, uno de los más importantes del país, alrededor del cual se concentran grandes edificios de compañías. Haifa se divide en la zona baja, la que acabo de comentar ahora, la zona de los jardines Bahai, principal atracción turística de la ciudad, la parte antigua, y el Monte Carmelo, uno de los montes más sagrados, ya que aparece en la Biblia como el lugar donde Elías demuestra que el Señor de Israel es el verdadero Dios.
Desde el puerto, Haifa va creciendo dirigiéndose hacia el Monte Carmelo, así que prácticamente toda la ciudad está en cuesta, ¡y vaya cuestas! Así que la gente de Basauri sabrá de lo que estoy hablando...jeje.
Mi plan para el día era visitar el Mercado de la Pulgas, según recomendación de Victor, el chico que me está dando alojamiento, que es un fanático de las antigüedades y objetos frikis diferentes, visitar los jardines Bahai, la colonia alemana y la zona del puerto. Intención total de tomármelo con calma, ya que por suerte la casa de Victor está cerca de todo.
Victor me comentó que el iría al mercado de las Pulgas a las... ¡6 de la mañana! ¡Estamos locos! jeje. Ya he comentado que a él le encantan ese tipo de mercados, y a primerísima hora es cuando se encuentran las mejores gangas. Yo le comenté que me despertase, y si me veía con ganas le acompañaba. Peeeero, esa noche se quedó durmiendo en el sofá de al lado un amigo de Victor, que roncaba como un poseso, y como uno tiene el oído sensible a ese tipo de sonidos guturales, pues la noche se hizo larga, así que cuando Victor me despertó no me lo tuve que pensar mucho para no ir... :-D
Así que después de un par de horitas más durmiendo, ya me preparé y fui por mi cuenta al mercado. Una especie de rastrillo de los de toda la vida, pero orientado a antigüedades y objetos varios de segunda mano. A mí que no soy un fanático de estas cosas no me aportó demasiado...
Aprovechando la foto, veréis que a la derecha hay un edifico que parace un cohete, es un edificio enorme de oficinas que está en el puerto. Por su peculiar forma y tamaño destaca bastante en la ciudad. Aquí tenéis otra perspectiva con vistas al puerto.
Después fuí hacia los jardines Bahai, la fe Bahai es una religión monoteísta, donde sus principios de forma muy resumida serían que Dios es el creador de todo, y muy especialmente la igualdad, tanto de religiones como de personas... La religión fue fundada por Bahá'u'lláh en Persia en el siglo XIX. Poco a poco se fue extendiendo por todo el mundo, existiendo actualmente más de 5 millones de seguidores en más de 200 países. Hasta que me planteé ir a Haifa nunca había oído hablar de esta religión, y la verdad que después de saber sobre ella me parece muy interesante y con ciertos mensajes con los que me identifico totalmente, sobre todo en lo que se refiere a la total igualdad de todos los seres humanos, y la potencialidad residente en cada uno de nosotros. Esto último lo refleja la siguiente cita extraída de la Web de los Bahai:
Bahá'u'lláh ensenó que cada ser humano es "una mina llena de piedras preciosas" que ni siquiera el dueno conoce, y menos todavía los demás, y que es de valor inagotable. El propósito de la vida es desarrollar estas capacidades en beneficio de la propia vida y también para el servicio de la humanidad.
En mi opinión, esta debería ser la base de toda educación y de toda personas, ser conscientes que todos tenemos un enorme potencial dentro, y nuestro objetivo es descubrirlo y sacarlo, así como ayudar a otros a hacerlo.
Este concepto de igualdad que defienden los Bahais, se demuestra de forma muy clara en los jardines que tienen en Haifa. Donde existe una gran simetría. Os pongo un par de fotos hechas desde abajo de los jardines, la primera se ve hasta el palacio Bahai, y la segunda desde el palacio Bahai hasta arriba de los jardines.
Al palacio no pude entrar porque sólo abren hasta las 12, y no me dio tiempo, lo haré otro día y ya os pondré fotitos.
Después de visitar los jardines, fui a comer un falafel a un restaurante bastante comentado en Internet, el Ha Ezkenim. Un sitio pequeñito, bastante frecuentado a esas horas tanto por gente local como por turistas. Me pedí un falafel completito por 20 NIS, y la verdad que se merece la fama. No soy ningún experto en falafel pero era realmente sabroso, y por el precio que tiene acabas bien llenito.
Una vez repuestas las fuerzas, fue a ver la famosa colonia alemana de Haifa. Se trata de un pequeó barrio, formado por una hilera de casas que van desde el puerto hasta la parte inferior de los jardines Bahai. Se trata de una colonia formada por cristianos alemanes, también conocidos como templarios, que construyeron una serie de casas unifamiliares, donde en algunas se mantienen sobre las puertas de entrada inscripciones religiosas. Hoy en día, la mayoría de edificios se usan como restaurantes y tiendas para turistas.
Merece la pena darse un paseo por el barrio, son edificios diferentes al resto de Haifa, y todo muy cuidado, con ambiente de clase alta.
En cuanto a cosas para ver esto fue todo, aproveché el resto del día para perderme por calles de Haifa, leer en un parque, sacar fotillos a cosas que me parecían curiosas. Desde pinturas en paredes hasta una especie de boda africana.
Para acabar el día, había visto también por Internet que justo enfrente del sitio donde había comida el falafel, hay otro restaurante de falafel que merece la pena, el Michelle, así que ya que había declarado ese día como el día oficial del falafel, fui para allí. El falafel también muy rico, no sabría decir si mejor o peor que el otro... Lo bueno de este sitio es que nada más entrar la simpatiquísima dueña te regala una bola de falafel para probar, luego te puedes echar en el pedido la salsa que quieras las veces que quieras y la dueña era muy amable, no sé si porque era por la noche y estábamos poca gente, pero era muy cercana. Aunque yo creo que el secreto de ese sitio es el cocinero, un profesional de la leche, con una habilidad que nunca había visto para el falafel...
Jeje... :-P Y para despedir el post, os dejo con una última imagen de los jardines Bahai, esta vez de noche, diferente pero también espectacular...
¡Sed felices!
Desde el puerto, Haifa va creciendo dirigiéndose hacia el Monte Carmelo, así que prácticamente toda la ciudad está en cuesta, ¡y vaya cuestas! Así que la gente de Basauri sabrá de lo que estoy hablando...jeje.
Mi plan para el día era visitar el Mercado de la Pulgas, según recomendación de Victor, el chico que me está dando alojamiento, que es un fanático de las antigüedades y objetos frikis diferentes, visitar los jardines Bahai, la colonia alemana y la zona del puerto. Intención total de tomármelo con calma, ya que por suerte la casa de Victor está cerca de todo.
Victor me comentó que el iría al mercado de las Pulgas a las... ¡6 de la mañana! ¡Estamos locos! jeje. Ya he comentado que a él le encantan ese tipo de mercados, y a primerísima hora es cuando se encuentran las mejores gangas. Yo le comenté que me despertase, y si me veía con ganas le acompañaba. Peeeero, esa noche se quedó durmiendo en el sofá de al lado un amigo de Victor, que roncaba como un poseso, y como uno tiene el oído sensible a ese tipo de sonidos guturales, pues la noche se hizo larga, así que cuando Victor me despertó no me lo tuve que pensar mucho para no ir... :-D
Así que después de un par de horitas más durmiendo, ya me preparé y fui por mi cuenta al mercado. Una especie de rastrillo de los de toda la vida, pero orientado a antigüedades y objetos varios de segunda mano. A mí que no soy un fanático de estas cosas no me aportó demasiado...
Aprovechando la foto, veréis que a la derecha hay un edifico que parace un cohete, es un edificio enorme de oficinas que está en el puerto. Por su peculiar forma y tamaño destaca bastante en la ciudad. Aquí tenéis otra perspectiva con vistas al puerto.
Después fuí hacia los jardines Bahai, la fe Bahai es una religión monoteísta, donde sus principios de forma muy resumida serían que Dios es el creador de todo, y muy especialmente la igualdad, tanto de religiones como de personas... La religión fue fundada por Bahá'u'lláh en Persia en el siglo XIX. Poco a poco se fue extendiendo por todo el mundo, existiendo actualmente más de 5 millones de seguidores en más de 200 países. Hasta que me planteé ir a Haifa nunca había oído hablar de esta religión, y la verdad que después de saber sobre ella me parece muy interesante y con ciertos mensajes con los que me identifico totalmente, sobre todo en lo que se refiere a la total igualdad de todos los seres humanos, y la potencialidad residente en cada uno de nosotros. Esto último lo refleja la siguiente cita extraída de la Web de los Bahai:
Bahá'u'lláh ensenó que cada ser humano es "una mina llena de piedras preciosas" que ni siquiera el dueno conoce, y menos todavía los demás, y que es de valor inagotable. El propósito de la vida es desarrollar estas capacidades en beneficio de la propia vida y también para el servicio de la humanidad.
En mi opinión, esta debería ser la base de toda educación y de toda personas, ser conscientes que todos tenemos un enorme potencial dentro, y nuestro objetivo es descubrirlo y sacarlo, así como ayudar a otros a hacerlo.
Este concepto de igualdad que defienden los Bahais, se demuestra de forma muy clara en los jardines que tienen en Haifa. Donde existe una gran simetría. Os pongo un par de fotos hechas desde abajo de los jardines, la primera se ve hasta el palacio Bahai, y la segunda desde el palacio Bahai hasta arriba de los jardines.
Os daréis cuenta que prácticamente el jardín es simétrico, y cuidado hasta el mínimo detalle, teniendo en cuenta que trabajan en él 6 días a la semana más de 100 jardineros... Desde la parte superior de los jardines, van fluyendo flujos de agua, tanto al lado de las escaleras, como en pequeñas cascadas, fuentes... que crean una atmósfera incréible, estando rodeado de tanta belleza y con el sonido del flujo del agua. Cada día se organizan tours gratuitos en inglés desde la parte superior, no es que pongan mucho entusiasmo en la explicación, pero algo se aprende... Los tours salen de la calle Yefe Nof, 45. Por cierto, si alguien va por estas tierras y quiere hacer el tour, tened en cuenta que llegar hasta arriba del todo no es moco de pavo, ya que no se puede subir directamente desde los jardines. Están divididos en tres partes, la inferior, la del palacio, y la superior, y son independientes entre sí, por lo que para llegar arriba hay que dar un rodeo que revienta bastante... Por cierto, el acceso a todas las partes es gratuito.
Os pongo un par de fotos más desde diferentes perspectivas, creo que el lugar las merece.
Después de visitar los jardines, fui a comer un falafel a un restaurante bastante comentado en Internet, el Ha Ezkenim. Un sitio pequeñito, bastante frecuentado a esas horas tanto por gente local como por turistas. Me pedí un falafel completito por 20 NIS, y la verdad que se merece la fama. No soy ningún experto en falafel pero era realmente sabroso, y por el precio que tiene acabas bien llenito.
Una vez repuestas las fuerzas, fue a ver la famosa colonia alemana de Haifa. Se trata de un pequeó barrio, formado por una hilera de casas que van desde el puerto hasta la parte inferior de los jardines Bahai. Se trata de una colonia formada por cristianos alemanes, también conocidos como templarios, que construyeron una serie de casas unifamiliares, donde en algunas se mantienen sobre las puertas de entrada inscripciones religiosas. Hoy en día, la mayoría de edificios se usan como restaurantes y tiendas para turistas.
Merece la pena darse un paseo por el barrio, son edificios diferentes al resto de Haifa, y todo muy cuidado, con ambiente de clase alta.
En cuanto a cosas para ver esto fue todo, aproveché el resto del día para perderme por calles de Haifa, leer en un parque, sacar fotillos a cosas que me parecían curiosas. Desde pinturas en paredes hasta una especie de boda africana.
Para acabar el día, había visto también por Internet que justo enfrente del sitio donde había comida el falafel, hay otro restaurante de falafel que merece la pena, el Michelle, así que ya que había declarado ese día como el día oficial del falafel, fui para allí. El falafel también muy rico, no sabría decir si mejor o peor que el otro... Lo bueno de este sitio es que nada más entrar la simpatiquísima dueña te regala una bola de falafel para probar, luego te puedes echar en el pedido la salsa que quieras las veces que quieras y la dueña era muy amable, no sé si porque era por la noche y estábamos poca gente, pero era muy cercana. Aunque yo creo que el secreto de ese sitio es el cocinero, un profesional de la leche, con una habilidad que nunca había visto para el falafel...
Jeje... :-P Y para despedir el post, os dejo con una última imagen de los jardines Bahai, esta vez de noche, diferente pero también espectacular...
¡Sed felices!
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Ubicación:
Haifa, Israel
miércoles, 16 de octubre de 2013
De Tel-Aviv a Haifa pasando por Cesárea
¿Dónde estábamos?... ¡Ah! A puntito de abandonar Tel-Aviv...jeje. Como ya sabéis, mi idea después de Tel-Aviv era ir a Cesárea, ver el centro arqueológico romano que hay ahí, y el mismo día ir hacia Haifa donde me estaba esperando otro couchsurfer. El problema era que todo esto caía para hacerlo en Viernes, que como ya dije en Israel es como si fuese Sábado en España, y por lo tanto hay menos servicios de transporte, y el último tren que tenía para ir de Cesárea a Haifa era a las 16:15, así que para hacer todo eso no me quedaba otra que levantarme prontito en casa de Amir. Peeeero, la noche anterior se alargó un poco y digamos que el próposito de madrugar se vio un poco modificado... :-D
Con la tonteria, no llegué a Cesárea hasta las 12:15, y el centro arqueológico está a unos 7 km de la estación de tren. Tenía varias opciones para ir hasta allí: a patita, con la mochila a cuesta y 33ºC como que no... en taxi, ya sabéis que intento gastar lo mínimo posible para que el viaje dure así que tampoco... hacer autostop, por el tema económico la solución ideal, pero por las circunstancias no tenía mucho tiempo. Al final decidí hacer autostop, y si en 20 minutos ningún alma caritativa paraba cogería un taxi. Para hacer autostop, Amir me había preparado un cartel en hebreo con las indicaciones de hacia dónde quería ir, según él con ese cartel la gente se fiaría más, ¡qué majo él! Pues ahí que me puse con el cartelito, pulgar para arriba, y ¡a empezar mi primera experiencia de autostopita! Resulta que después de 10 minutos sin éxito, ya habían pasado un par de coches haciéndome señas con la mano como de girar algo... y yo sin enterarme qué me querían decir. Hasta que me iluminé y pensé: "A ver si este cartel que me ha dado Amir, con unos caracteres que no conozco...":
¡Lo estoy poniendo al revés! Pues va a ser que sí...jeje. ¡No os descojonéis que seguro que más de uno le hubiese pasado! :-P Bueno, el hecho de ponerlo bien no hizo que alguien me parase, así que viendo que el tiempo se me echaba encima al final cogí un taxi que me costó 40 NIS hasta el centro arqueológico, además, el taxista-comercial me dio su tarjeta para que si a la vuelta le llamase y me pasase a buscar.
Ya en el centro arqueológico, compré la entrada por 40 NIS, y para adentro. La visitá me encantó, se trata de la antigua ciudad de Cesárea, cuyo origen viene de un terreno que César Augusto regaló a Herodes para que construyese una ciudad, y la verdad que el hombre se esmeró en ello, construyendo un teatro, un hipódromo, su palacio y el resto de la ciudad con todo tipo de servicios. Para hacer honor al hombre que le regaló los terrenos, le puso el nombre de Cesárea. Teniendo en cuenta que los restos arqueológicos tienes más de 2000 años, se conservan en muy buen estado, lo que más me impresionó fue el teatro, el cual aunque con ciertas reformas está muy bien conservado, pudiendo ver desde el exterior hasta los "camerinos":
Con la tonteria, no llegué a Cesárea hasta las 12:15, y el centro arqueológico está a unos 7 km de la estación de tren. Tenía varias opciones para ir hasta allí: a patita, con la mochila a cuesta y 33ºC como que no... en taxi, ya sabéis que intento gastar lo mínimo posible para que el viaje dure así que tampoco... hacer autostop, por el tema económico la solución ideal, pero por las circunstancias no tenía mucho tiempo. Al final decidí hacer autostop, y si en 20 minutos ningún alma caritativa paraba cogería un taxi. Para hacer autostop, Amir me había preparado un cartel en hebreo con las indicaciones de hacia dónde quería ir, según él con ese cartel la gente se fiaría más, ¡qué majo él! Pues ahí que me puse con el cartelito, pulgar para arriba, y ¡a empezar mi primera experiencia de autostopita! Resulta que después de 10 minutos sin éxito, ya habían pasado un par de coches haciéndome señas con la mano como de girar algo... y yo sin enterarme qué me querían decir. Hasta que me iluminé y pensé: "A ver si este cartel que me ha dado Amir, con unos caracteres que no conozco...":
¡Lo estoy poniendo al revés! Pues va a ser que sí...jeje. ¡No os descojonéis que seguro que más de uno le hubiese pasado! :-P Bueno, el hecho de ponerlo bien no hizo que alguien me parase, así que viendo que el tiempo se me echaba encima al final cogí un taxi que me costó 40 NIS hasta el centro arqueológico, además, el taxista-comercial me dio su tarjeta para que si a la vuelta le llamase y me pasase a buscar.
Ya en el centro arqueológico, compré la entrada por 40 NIS, y para adentro. La visitá me encantó, se trata de la antigua ciudad de Cesárea, cuyo origen viene de un terreno que César Augusto regaló a Herodes para que construyese una ciudad, y la verdad que el hombre se esmeró en ello, construyendo un teatro, un hipódromo, su palacio y el resto de la ciudad con todo tipo de servicios. Para hacer honor al hombre que le regaló los terrenos, le puso el nombre de Cesárea. Teniendo en cuenta que los restos arqueológicos tienes más de 2000 años, se conservan en muy buen estado, lo que más me impresionó fue el teatro, el cual aunque con ciertas reformas está muy bien conservado, pudiendo ver desde el exterior hasta los "camerinos":
Y también muy impresionante por su estado de conservación era el hipódromo, al ser una estructura tan grande, es más fácil conservar su forma, hasta poder imaginarte las carreras que se celebraban. Si alguna vez váis a Cesárea, cuando estéis en el hipódromo, probad a cerrar los ojos, si le echáis imaginación podréis llegar a sentir el ruido de la gente que acudía a las carreras hace más de 2000 años, algo mágico.
Además, como veis en las fotos, la ubicación era inmejorable, justo al ladito del mar. Aparte del hipóodromo y el teatro, están los que es la ciudad en sí, el palacio de Herodes, y el puerto. El puerto ahora mismo lo han transformado en zona de restaurantes y tiendas, que hace que para mí pierda bastante encanto... La zona de la ciudad sí que está prácticamente tal y como ha ido cambiando con el tiempo, y al igual que en el hipódromo, mientras vas andando por las calles, pasas al lado de los baños romanos, de las tabernas, de los almacenas, te puedes sentir como si estuviéses en la época del Imperio Romano siendo un ciudadano más de la ciudad. Como os comento, hay que echarle imaginación al tema, no es que las edificaciones conserven su estructura para poder ver todo esto claramente.
La última foto son los baños romanos, así visto en foto es difícil imaginárselo. Allí hay un cartel al lado con un dibujo que ayuda a hacerse la imagen en la mente.
Entre unas cosas y otras, me tiré para visitar los restos unas 2,5 horas, que teniendo en cuenta que iba con toda la mochila a cuestas se hicieron durillos, ¡pues no me queda nada durante el resto del viaje! jeje. Eran ya las 15:30, tenía unos 40 minutos para llegar a la estación y coger el último tren a Haifa, así que llamé al taxista que me había llevado hace unas horas, pero el simpático de él me dice simplemente que no quiere ir a buscarme, y me cuelga... Además, la exposición está en medio de la nada, sin posibilidad de otros tais, autostop, bus... Le pedí al hombre de la entrada que me llamase un taxi, pero a quien llamó se quiso aprovechar de que no tenía otra opción y me quiso cobrar el doble que el taxi anterior, así que me negué. No tanto por la cantidad en sí, sino por saber que se estaba aprovechando. En ese punto pensé que la única alternativa que me quedaba era ponerme a andar hacia la estación, llegar antes de las 16:15 a coger el tren no me daba tiempo seguro, así que mientras andaba fui haciendo autostop, y si veía un taxi lo paraba, y si ninguna de las dos cosas funcionaba, pues a dormir a la intemperie esa noche,¡que para eso llevo saco y esterilla! Pero en momento que pueden parece más desesperados, una actitud positiva siempre ayuda y después de andar 10 minutos un matrimonio paró a recogerme, ¡me encanta ver cómo pasan estas cosas en momentos así! Y no sólo me llevaron a la estación, sino que me llevaron a otra más cercana a Haifa porque desde esa salían más trenes, ¡unos soles de personas!
Entre pitos y flautas, conseguí llegar a Haifa sobre las 17:30, había anotado las indicaciones para llegar a casa de Victor, mi nuevo couchsurfer, así que fuí hacia allí y me instalé. Poco más de este día intenso, fue el primer día llevando todo el equipaje a cuestas y la verdad que fue duro, hacia mucho calor y llevaba bastante peso, quizá como la cosa siga igual me tendré que plantear soltar lastre...
En fin, así acabó el día, viendo una película en casa de Victor, cenando un poquillo y a dormir que al día siguiente toca patearse Haifa, pero como os estaréis imaginando, eso ya será en el siguiente post.
¡Nos vemos!
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Ubicación:
Caesarea, Israel
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