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martes, 23 de septiembre de 2014

Último días por la maravillosa Córdoba, visitando la mística Capilla del Monte, La Falda y el bullicio de la capital

Cuando empecé a escribir acerca de nuestra llegada a la provincia de Córdoba pensé: "Estas dos semanas recorriendo la región las resumo en un post y listo..." Bueno, este es el 3º post sobre la provincia de Córdoba, la intención es que sea el último, pero nunca se sabe, uno se pone a escribir y para cuando acabas de redactar la información sobre un sólo día ya llevas líneas y líneas, los que hayáis escrito un blog de viaje seguro que me entederéis...

Pero vayamos al tema central del blog y del post en concreto, nuestro último días por la región de Córdoba. En el último artículo lo dejamos en que habíamos cambiado de asentamiento base, pasando del sur al norte de Córdoba, concretamente nos alojamos en el pueblito de La Falda en compañía de Sebastian, que aún nos acompañaría un par de días más antes de volverse a su Bahía Blanca natal.

La Falda es un pueblo situado en medio de otro de los focos turísticos de la zona, el Valle de Punilla, a lo largo del cual se encuentran pueblitos como Villa Carlos Paz, La Cumbre, Capilla del Monte...  La Falda es conocido a nivel turístico especialmente por el Hotel Eden, atractivo turístico que dio origen a la localidad, y que alojó en sus lujosas habitaciones a personalidad como varios presidentes argentinos, Rubén Darío, el Duque de Saboya... Y tuvo también el honor de recibir la visita de albert Einstein y Ernesto Che Guevara. Fue construido a finales del siglo XIX, contando ya con todas las comodidades "imprescindibles" para la alta sociedad de la época, como casi 40 baños, piscina, campo de golf, caballerizas, una entidad bancaria... El hotel desde sus inicios vivió el paso de mano en mano debido a las grandes deudas que implicaron su construcción, llegando incluso a permanecer cerrado y utilizado como cárcel durante la II Guerra Mundial, ya que uno de los dueños de aquel entonces era cercano al movimiento nazi y Argentina se mostró en contra del Eje, (alianza entre Alemania, Japón e Italia).

Actualmente, el hotel no es más que un museo por el día y "casa del terror" por la noche, que aunque no tuvimos la inquietud por asistir a ninguna de las dos opciones, es interesante conocer la historia del hotel, que incluye no sólo la historia del desarrollo de La Falda, sino parte de la historia europea y argentina del siglo XX.

El hotel Eden en la actualidad. Fuente Wikipedia.

Aparte de este emblemático hotel, en La Falda uno puede aprovechar para darse un paseito por la zona centro, y admirar algunas figuras de bailarines de tango, signo inequívoco de Argentina, en memoria al festival de tango que se celebra cada año en la localidad; o un precioso reloj de cuco gigante, que no sé si es que no funcionaba, o que en Argentina hacen salir a los cucos en horas que desconocemos...

Escultura de pareja de tango en La Falda 

 Reloj de cuco en La Falda

Aunque también aprovechamos para hacer alguna excursioncilla por los alrededores. Primero con el objetivo de hacer un circuito que nos habían recomendado, pero que nuestra limitada habilidad de orientación hizo que acabásemos en algún sitio remoto y tuviésemos que improvisar el itinerario. Eso sí, bien mereció la pena perderse un poquito, ya que nos dio la oportunidad de que 3 peludos amiguitos nos hiciesen compañía durante toda la ruta, en el mismo punto donde nos conocimos, se quedaron una vez que volvíamos hacia el alojamiento.

Ewe y Sebastian con dos de los nuevos amigos durante la excursión 

Nuestros 3 amigos exhaustos tras la excursión, ¡gracias por guiarnos! 

 Merecido premio gastronómico tras la excursión

Pero la principal atracción que pudimos disfrutar en las cercanías fue la excursión al complejo de Las 7 Cascadas. Apenas a 40 minutos caminando del centro de La Falda, algún visionario descubrió un paraje increíble formado por 7 cascadas con el que vio claro que se podría hacer de oro, como suele pasar siempre que se descubre un lugar natural o arqueológico excepcional. Fue una delicia pasar la mañana en aquel lugar, para aquellos más inquietos y que les cueste permanecer más de 5 minutos sentado, seguro que lo verían poca diversión, para aquellos que el ruido del fluir del agua les sumerge en un estado de meditación y tranquilidad que hace que se pare el tiempo, seguro que como a nosotros os tendría atrapados durante varias horas. ¡Ojo! Ya sé que hace poco publicamos el post sobre Iguazú, así que por favor, eliminad de vuestra mente toda referencia de las cataratas más famosas de argentina, porque a espectaculridad y tamaño no hay nada que las gane por estas tierras. Se trata más bien de percibir el toque especial que posee cada lugar, lo que cada experiencia te puede aportar en ese momento.

Entrada al complejo de las 7 Cascadas 

Las tranquilizadoras 7 cascadas 

La naturaleza nos da todo lo que necesitamos 

 Vistas de La Falda al volver de las 7 cascadas

Aparte de lo visitado en La Falda, por su cercanía al gran destino turístico de la zona, la misteriosa Capilla del Monte, no podíamos perdernos el gastar un par de días en este místico pueblo, (sí, es un pueblo con ese nombre, no una capilla...jeje). ¿Y místico por qué? Principalmente por la montaña que vigila día y noche el pueblo, el Cerro Uritorco, a casi 2000 metros de altura, en la cual desde 1986 se han registrado avistamientos de OVNIs, dimensiones paralelas, visitas extraterrestres... Lo cual ha sido por un lado excusa suficiente para crear alrededor de la montaña cierto misticismo y fama de propiedades energéticas que juegan con la sugestión, y por otro excusa también perfecta para crear a partir de esa fama un negocio turístico en Capilla del Monte que gira alrededor del fenomeno "New Age", con tiendas de artesanías con símbolos misticos, duendes, librerías de medicina alternativa, religión...  Sean o no ciertos los orígenes de todas esta fama, lo cierto es que la gente que visita Capilla del Monte y el tipo de comercio generado han conseguido que se respire un ambiente especial en el pueblo. Según nos dijeron algunos, un ambiente de hippies, según percibimos nosotros, un ambiente de personas que buscan en su vida algo más que lo que podemos percibir a través de los sentidos físicos, que sin embargo, como pasa con todo, dependiendo la actitud de cada uno ante ello puede resultar en actitudes extremas y que siguen una moda, o en experiencias muy satisfactorias que te despiertan del humo que impregna el mundo y nos adormece si no estamos atentos.

Ewe y Sebastian con el Uritorco al fondo

Los 3 niños disfrutando de los lindo en el tobogán 

Sebi y el caracol contagiándonos de la magia del ambiente 

 Y Ewe ya contagiada del ambiente alienígena...

Y con todo este pusimos fin a la etapa alojados en La Falda, de aquí el siguiente destino sería la ciudad de Córdoba, donde más que el lugar, lo que nos enamoró fueron dos personajillos que nos abrieron la puerta de su casa y de sus vidas. Pero esto ya lo haríamos de nuevo los dos caracoles solitos, porque el 3º caracol temporal, el bueno de Sebastian, lamentablemente tenía que poner rumbo de nuevo a Bahía Blanca. Fueron con el 4 días escasos en tiempo, pero super intensos en cuanto a lo que aprendimos los unos de los otros, hablando del futuro, del pasado, de los sueños, de ser responsables por cumplirlos, de ser responsables por no cumplirlos... ¡Muchísimas gracias Sebi por tu luz!

¡Un abrazo!

"La vida es como un espejo: si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí. El que quiera ser amado, que ame." Mahatma Gandhi.


lunes, 21 de abril de 2014

¡No me canso de volver a Baños de Agua Santa!

Cuando estuve hace 5 años en Ecuador haciendo un voluntariado de 3 semanas, teníamos los fines de semana libres para visitar la tierra ecuatoriana. De los 3 fines de semana que estuve en el país, 2 de ellos fuí al mismo lugar, a Baños de Agua Santa, apenas a 1 hora en bus desde Ambato. Podréis pensar, ¿estás sólo 3 semanas en Ecuador, y para unos días que tienes para ver el país, repites el mismo sitio? Pues no sólo eso, sino que en esta nueva visita a Ecuador, ¡vuelvo a repetir! :-D

Pero... ¿qué tiene Baños de especial? Para un amante de la naturaleza, y sobre todo, de lugares en los que ésta se muestra en todo su esplendor, Baños es todo un paraíso. Levantas unos centímetros la vista, y mires donde mires, ves verde por todas partes; el volcán Tungurahua haciendo de las suyas con algún que otro temblor de tierra, algún pedete humeante y si tienes "suerte", algún que otro escupitajo de lava; la ruta de las cascadas haciendo las delicias no sólo de la vista y los oídos, sino de los espíritus más aventureros con ofertas de bungee jumping, tirolina, y la nueva atracción de la zona, el canopy (colgarte con un arnés de un cable para pasar de un lado al otro del valle y así tener vistas privilegiadas de las cascadas). Ni siquiera el intrigante nombre del hostal, "Pensylvania", podría evitar que disfrutásemos de todas estas maravillas.

El primer día en Baños lo aprovechamos para pegarnos una buena caminata, a priori y según las indicaciones del personal del hostal la podríamos hacer en 2:30 horas o 3, y finalmente fueron más de 4 horas... La primera parada de la excursioncilla fue el mirador de Bellavista, con el nombre y la foto sobran más explicaciones.

Vista de Baños desde el mirador Bellavista

Hasta ahí todo bien, caminillo empinado por el monte y disfrutando a cada paso de vistas cada vez más impresionantes del Baños y la naturaleza que le rodea. Desde el mirador de Bellavista, el siguiente objetivo era la Casa del Árbol, (en este caso tampoco hacen falta explicaciones de qué se trata...), una casita situada en el centro de control de la actividad del volcán Tungurahua. Fijo que alguno ya tenéis en mente un moderno edificio, con lo último en tecnología sísmica... Se trataba de una simple cabañita, administrada por el mismo hombre desde hace más de 30 años, el cual no recibe un centavo por la labor, lo cual compensa con un original columpio colgado de la casa del árbol, y por el que pide una propina para usarlo.



Jugando en el columpio de la Casa del Árbol

El lugar donde se encuentra esta casita, sirve también como mirador del volcán Tungurahua, pero teniendo en cuenta el clima de la zona, es toda una lotería el que la niebla te permita ver uno de los volcanos más activos de Sudamérica. Como podéis ver en las fotos, aquel no fue un día de suerte, pero aún así mereció mucho la pena la caminata, tanto por las vista de baños, el divertido camino que tuvimos que ir siguiendo a través de túneles naturales y amenas conversaciones con indígenas  curiosos por nuestra procedencia y por nuestra situación económica como europeos...jeje Y tras la dura pero gratificante excursión, nos dimos un homenaje en forma de locro de queso y aguacate, una crema de papas que tras la jornada física y fría entró como anillo al dedo.

Para el día siguiente, fuimos víctimas de las masas y cumplimos con la principal atracción de Baños, recorrer la ruta de las cascadas, también conocido como de las 9 novias. Para hacer este recorrido de apenas 6 km, las numerosas agencias turísticas de Baños te ofrecen múltiples opciones: bici, quads, moto, chiva con guía... Nosotros optamos por la más barata, ecológica y gratificante, a hacer ejercicio en bici. Cuando estuve en Baños hace 5 años, hice el mismo recorrido dos veces, una andando (demasiada paliza), y otra en chiva con guía (poca independencia), así que de momento la opción de las dos ruedas se lleva el premio.

Ya desde el primer kilómetro saliendo de Baños tuvimos los primeros regalos para nuestros sentidos, primero con la impresionante represa hidroeléctrica de Agoyán, que aparte del evidente aporte energético, la apertura de las compuerta ayuda a la oferta de rafting por el río Pastaza, a lo largo del cual van apareciendo como por sorpresa una por una cada cascada.

Represa de Agoyán 

Ewelina a la conquista de la vuelta a Baños

Como suele pasar, allí donde hay un atractivo natural, hay seres humanos tratando de sacar tajada económica, y aquí no podía ser menos. En cada punto donde encuentras unas cascada, automáticamente ahí está un largo cable que atraviesa el rio por las alturas, y una cestita o arneses esperando a los turistas más aventureros y gente local frotándose las manos.

Valle del rio Pastaza 

Dos de las cascadas de la ruta

Y como guinda al pastel de la jornada ciclista, la estrella de la ruta, la guinda del pastel, los 5 minutitos de más durmiendo antes de levantarte, ese gol en el último minuto... ¡el Pailón del Diablo! Es una cascada de más de 100 metros, a la que se accede a través de un sendero que baja por la ladera del valle, pudiendo llegar al ladito de la caída de agua, y presenciar la fuerza bestial de la naturaleza. Es un lugar con una energía increíble, una magia especial, en el que te quedas observando, escuchando, sintiendo en tu piel el agua pulverizada de la cascada durante largo rato como hipnotizado. Nada de psicólogos, pastillas anti-estrés ni cosas así... Una visita a un lugar es toda una limpieza interior, y por supuesto exterior, porque nadie se libra de acabar empapadito.



Diferentes vistas del Pailón del Diablo

Como nos suele pasar, es imposible, al menos con nuestras habilidades fotográficas, captar en una foto la fuerza, magnitud y energía que regala la cascada. Así que ya sabéis, visita obligada al Pailón del Diablo y acabar bien mojaditos.

Para el último día en Baños, antes de caracolear hacia el siguiente destino, aprovechamos para ampliar la colección de fotos recorriendo las calles de Baños. Aunque los principales atractivos del pueblo se encuentran en sus alrededores, merece la pena un paseito por la localidad, a la catedral, que nunca falta a su cita en cada pueblo de América Latina, y ponerte los dientes largos con las ofertas de las agencias turísticas para ir a visitar la selva amazónica, tribus indígenas... ¡Pero habrá que dejarlo para la siguiente visita a Baños! :-P

 Plaza principal de Baños y la catedral

Calle de Baños

En nuestra próxima quedada, nos vemos en un lugar lleno de experiencia gastronómicas, naturales, filosóficas, espirituales y físicas. ¡No faltéis a la cita!

"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras que el género humano no escucha". Victor Hugo.


martes, 21 de enero de 2014

Seguimos a los mayas por Palenque y a la naturaleza en las cascadas de Agua Azul

Llegaba el turno de una nueva ciudad maya, y para llegar a ella, nuestra primera experiencia nocturna viajando en bus, recurso habitual entre viajeros de grande recorrido con necesidad de ahorrarse unas pelillas en alojamiento y de paso ir haciendo kilómetros.

Llegamos a la ciudad de Palenque sobre las 7 de la mañana, y como en el hostal que habíamos reservado no podíamos entrar hasta las 12, teníamos todo el día por delante para ir a visitar las famosas ruina arqueológicas. La verdad que mejor que el plan se fuese formando de esa manera, si llegamos a entrar al hostal la idea de echarnos a dormir habría sido muuuuy tentadora tras las noche busera. Así que tras pegarnos un merecido desayuno, tomamos un colectivo que por 20 pesos cada uno (unos 1,2 €), nos llevó hasta la entrada a las ruinas.

La ciudad maya de Palenque está situada en las profundidades de la selva chiapanenca, incluso se cree que apenas se ha descubierto el 10% de las estructuras que formaron la ciudad, quedando el resto ocultas por la selva. Ya simplemente sabiendo esto, vas caminando por la selva de la ciudad y cada montículo que ves deja volar a tu imaginación.

Palenque, entrada a las ruinas

A modo de curiosidad comentar que el nombre de Palenque proviene del catalán, de la palabra palenc, que significa fortificación, nombre que escogió para el lugar fray Pedro Lorenzo de la Nada, primer europeo en llegar a la zona.

Al igual que nos pasó con Uxmal, una de las características que más nos gustó de Palenque fue el entorno natural en el que se encuentra la ciudad arqueológica, con la selva de Chiapas rodeándote a medida que recorres el lugar, e incluso pudiéndote adentrar en sus profundidades, observando cómo la naturaleza va ganando terreno a la historia, y disfrutando de la compañía de inmensos árboles y el sonido intimidante de monos aulladores, que para quien no los conozca, como nos pasó a nosotros, para defender su territorio emiten un grito muy parecido al rugido de un jaguar, por lo que al oírlos las primeras veces os podréis imaginar lo pequeñito que se hizo algún agujerito corporal... :-P

Palenque, ruinas en el interior de la selva

 Entre los principales edificios de la ciudad maya de Palenque, destacan el Templo de las Inscripciones, una pirámide escalonada conocida así porque en su interior se encontraron tres placas con inscripciones jerogíflicas, que relatan los detalles de la eṕoca de gobernanza de la ciudad por parte de Pacal el Grande. Además, en este mismo templo se descubrió una losa que ocultaba un pasadizo subterráneo que descendía la pirámide para llegar a la tumba de Pacal, cubierta por una sustancia venenosa al tacto para evitar saqueos y profanaciones.


 Palenque, Templo de las Inscripciones

Junto al Templo de las Inscripciones, el edificio más emblemático y más extenso de Palenque es El Palacio. No tanto porque impresione sobremanera al verlo, sino por la variedad de estructuras por las que está formado: escalinatas, una torre de observación, patios, pasillos, arcos... Una estupenda ocasión para recorrerlo e introducirte con la imaginación en la vida de los gobernantes que allí habitaron. Destaca a nivel personal dentro del Palacio el patio de los cautivos, un pequeño espacio rodeado de muros con placas grabadas en muy buen estado, representando a diferentes gobernantes de otras ciudades mayas, rindiendo culto a la ciudad de Palenque.

 Palenque, el Palacio con la torre de observación




 Palenque, inscripción del patio de los cautivos

Además del Templo de las Inscripciones, en Palenque hay un conjunto de 3 pirámides escalonadas, destacando el Templo de la Cruz. No os penséis que tiene algun motivo católico, los españoles aún estaban intentando recuperar el país de mano musulmanas por aquellos tiempos, la cruz representaba para los mayas el árbol de la vida, situado en el nivel central del mundo, acompañado en la parte superior por el "cielo" y en la parte inferior por el inframundo.

Palenque, Templo de la Cruz

Palenque, vistas desde el Templo de la Cruz 

La verdad que Palenque bien nos dio para pasar más de 3 horas divertidas y variadas, con posibilidad de subir a la mayoría de templos e incluso disfrutar de uno de los paisejaes naturales más bonitos que habíamos descubierto hasta ese momento durante todo el viaje.

Palenque y la bailarina maya

Espectáculo natural en Palenque


Después de la bien aprovecha visita disfrutando de las delicias que nos regalaron los mayas y la naturaleza, lo único que ocupaba nuestra mente era meternos entre pecho y espalda una buena comida y después premiarnos con una buena siesta, que tras la noche en el bus apenas habíamos descansado y comido. Además, durante la comida tuvimos una compañera inesperada, al parecer recién aficionada a la fotografía y profesional en llegar al corazón con su sonrisa.

No regalo como una sonrisa sincera, expresa felicidad y regala felicidad

Al día siguiente por la tarde teníamos previsto tomar un bus hacia Tuxtla Gutiérrez, capital de la región de Chiapas. Así que como teníamos toda la mañana y parte de la tarde disponibles, aprovechamos para dejar las mochilas en el hostal, e ir a visitar las conocidas cascadas de Agua Azul. 

Dicho y hecho, tomamos un colectivo en el que acompañados de gente local y algún que otro animal de granja, en algo menos de 2 horas nos dejó en un cruce para acceder a las cascadas, eso sí, después de caminar unos 40 minutos para desgracia de los taxistas que hacen el negocio por esa zona.

A medida que te vas acercando a las cascadas, el sonido del agua demostrando su fuerza empieza a envolverte, y a medida que empiezas a ver el espectáculo que te ofrece la naturaleza no te queda más que observar, disfrutar y aplaudir con el corazón.

Cascadas de Agua Azul

Cascadas de Agua Azul

Disfrutando como niños bajo la cascada


Aunque las cascadas se llaman Agua Azul, porque la mayor parte del año los descansos de agua que forman las cascadas tienen ese color, creando un efecto muy bonito, las lluvias de los últimos días nos privaron de disfrutar del espectáculo. Aún así, es mágico el simple hecho de observar el curso del agua, el tener cascadas de diferentes estilos, para todos los gustos, desde cascadas caudalosas que a nada que te acercas te empapan enterito, como las de las fotos anteriores, de lo cual podemos dar fe. Y cascadas en forma de pequeños hilos de agua, que todos juntos acompañados del entorno que los rodea forman un cuadro propio del más talentoso artista.

Cascadas de Agua Azul

 Cascadas de Agua Azul


Después de la excursioncilla y de sentir esa sensación increíble y característica que surge cuando estás rodeado de naturaleza, nos pusimos en camino de vuelta, no sin antes meter para el cuerpo un poco de alimento en forma de quesadillas riquísimas con un par de micheladas para digerirlas mejor. (Las micheladas son muy populares en México, es cerveza mezclada con una salsa que lleva limón, sal, salsa inglesa y tabasco, ¡una delicia!)

Mimando el paladar

Y es que aunque en México, país extremadamente carnívoro, no es fácil probar la comida local para dos vegetarianos como nosotros, algún capricho de vez en cuando nos podemos dar en forma de quesadillas,  huarache, nachos, guacamole...

Ya de vuelta en el pueblo de Palenque, a coger las mochilas en el hostal, y de nuevo en movimiento hacia un nuevo destino. En este caso Tuxtla Gutiérrez, donde nos esperaba Benjamin, otro viajero que conocí durante la etapa por Jordania, cuando fuí al desierto con los beduinos. ¿Os acordáis? jeje. Me encantan estas cosas, un día conoces a un mexicano yendo al desierto con unos beduinos en Jordania, y dos meses después estás yendo a la ciudad donde vive ese mexicano para alojarte en su casa. ¡I love this game! Pero los detalles del encuentro con Benjamin, su increíble familia y las delicias que descubrimos por Chiapas tendrán que esperar a los próximos post, ¡sed pacientes!

 "En la cárcel del miedo, el prisionero tiene la llave y no lo sabe". Anthony de Mello

domingo, 3 de noviembre de 2013

Intermedio en Jerusalem para ir al paraíso y a la historia, Ein Gedi y Masada

Durante mi estancia en Jerusalem, me pilló en medio el fin de semana israelí, Viernes y Sábado. Durante esos días, muchos sitios que quería visitar están cerrados, el transporte no funciona muy frecuentemente, así que siguiendo el consejo de mi couchsurfer en Jerusalem, Hagai, decidí irme durante el fin de semana fuera. El plan pintaba muy apetecible, un poco de excursionismo por Ein Gedi, que es un parque natural en montañas desérticas, y Masada, una ciudad construida por Herodes en lo alto de una gran montaña.

Así que el Viernes me levanté prontito, y a coger el bus rumbo a Ein Gedi, trayecto durante el cual pude disfrutar de la compañía de una pareja argentina que estaban viajando por Israel y de las vistas del Mar Muerto. Al llegar a Ein Gedi, la idea era ir al hostal que hay cerca de la entrada del parque natural y reservar habitación para esa noche. Peeeero, estaba todo a tope, me mandaron a preguntar a otro hostal que estaba un poco más lejos y más de lo mismo.Y la verdad que por esa zona no hay más donde elegir, así que parecía que había llegado el gran momento, ¡primera noche del viaje durmiendo a la intemperie! Que seguro que no será la última. Para ser sincero, en un primer momento no me lo tomé muy bien, hacia bastante calor, iba con la mochila grande llenita, había andado bastante para preguntar en los dos hostales... Pero después de un ratillo, uno que es aficionado a ver el lado positivo de las cosas, pensé: "¡qué leches! Tendré la oportunidad de dormir al lado del Mar Muerto, tengo esterilla y saco de dormir, es una nueva aventura y para eso estoy haciendo este viaje, ¡para vivir nuevas aventuras!". Así que con la mente ya saneada, a empezar la ruta por el parque natural de Ein Gedi.

La entrada cuestas 23 NIS, cada uno de ellos merecen totalmente la pena. Hay diferentes rutas para hacer, desde 30 minutos hasta día entero, en mi caso hice una ruta de unas 3 horas, no demasiado dura.



El parque es precioso, con una vistas preciosas del Mar Muerto, con Jordania al fondo y las montañas de alrededor.



Aunque la principal atracción son una serie de cascadas que caen sobre unas lagunas en las que te puedes bañar, una delicia hacer una excursión por la montaña y luego tener la oportunidad de estar rodeado de naturaleza, cascadas, y darte un bañito. todo un espectáculo de la naturaleza. Simplemente pasear, ir descubriendo lagunas por rincones escondidos, volver a la infancia al más puro estilo explorador. Disfrutad del paisaje.





Tras esta maravillosa experiencia, tocaba buscar un lugar para pasar la noche. Y teniendo el Mar Muerto a unos metrillos, ¡qué mejor que pasar la noche cerca de este emblemático sitio! Pregunté al guía del parque de Ein Gedi sobre algún sitio recomendable donde pasar la noche, y me comentó que justo a 5 minutos andando, había una especie de playa pública, entiénda aquí por playa una cuantas rocas en la orilla, donde la gente solía ir a pasar la noche en tiendas de campaña, ¡así que el lugar ideal para pasar la noche!

La verdad que al chico no le faltaba razón cuando me dijo lo de que la gente suele ir ahí a acampar...


Justo coincidí con un campamento de un colegio que tenían conquistado el lugar...jeje Y como no, estando en el Mar Muerto, tocó el bañito de rigor. ¡Vaya sensación! No sé lo que es sentirse sin gravedad, pero creo que esta es la experiencia más cercana que he sentido. Nada más entrar notas como una nube te sujetase, ya te puedes poner tumbado boca arriba, boca abajo, en vertical, que ahí no hay nada que te hunda. Y es que el Mar Muerto es el mar que se encuentra a menor altitud del mundo, por lo que en esta zona el calor es intenso, haciendo que la evaporación del agua se alta y la concentración de sal sea cerca de un 30% mayor de lo normal. Ahí va la foto que no podía faltar en el viaje.


No pudo ser mejor la primera noche durmiendo al aire libre, con gente alrededor, unas vistas privilegiadas que ni el mejor hotel de la zona te ofrece, un atardecer de película.


Y como no, despertarte con los rayos del Sol que se van asomando al fondo de las montañas jordanas no tiene precio.


Después de disfrutar del espectáculo y recoger mi extenso campamento, el siguiente destino era Masada, una de las más famosas atracciones de Israel. Pero como era Sábado, dia festivo en Israel, no había transporte público, así que tocaba hacer autostop. Pero como viene siendo habitual, el universo y yo nos llevamos bien y en menos de diez minutos un par de chicos israelíes me recogieron y me llevaron hasta la puertita de la entrada al parque de Masada.

Masada es una fortaleza construida en tiempos del ya famoso Herodes. Consideró que por las características geográficas del lugar, una montaña rodeada de acantilados, sería un lugar perfecto en el que alojar a sus familiares cercanos y así protegerlos de posibles ataques.


  Además, se trataba de una situación con unas vistas privilegiadas del Mar Muerto y el desierto de Judea, y como en aquellos tiempos, bueno, y en estos también... las apariencias eran muy importantes, el hecho de construir allí una fortaleza con el palacio de Herodes, baños, viviendas... quedaba muy bien de cara a la galería.


Y es a partir de la Gran Revuelta Judía en época del Imperio Romano cuando empieza la verdadera y famosa historia de Masada. Con Herodes ya fallecido, en el año 66 dC se inició la Primera Guerra Judeo-Romana, en un intento de los judíos por liberar Judea de los romanos. Un grupo de judíos sublevados, consiguió asaltar Masada por sorpresa. Encontrándose con una fortaleza en una gran localización, llena de víveres para sobrevivir muchos meses, y un sofisticado sistema de almacenamiento de agua.

Durante la revuelta judía, los romanos en represalia fueron conquistando diferentes asentamientos hasta entonces judíos, obligando a éstos al exilio, y siendo Masada uno de los lugares a los que escapar. Llegando a tal punto en el que el único punto de resistencia judía que seguía en pie era Masada. Y claro, los romanos no podían dejar así la cosa, o conquistan todo o sino no se quedan contentos. Pero no era tarea sencilla hacerse con Masada, la fortaleza sólo tenía dos accesos, uno conocido como el "Camino de la Serpiente", muy inclinada y difícil de hacer, ¡puedo dar fe! En la primera foto que he puesto de Masada se puede apreciar el camino desde abajo, y en la siguiente foto desde arriba.


En total se ascienden 450 metros desde el nivel del Mar Muerto en unos 45 minutos bastante intensos y a pleno sol. Sí... eso que se ve es un teleférico, pero así es demasiado fácil, y no se vive igual la historia de Masada. Buenos, sigamos contando lo que pasó...

El otro acceso era por el otro lado, también bastante difícil pero no tanto como el de la serpiente. Así que los romanos intentaron atacar Masada por este último lado. Poco a poco fueron rodeando la montaña con un campamento de miles de soldados, y para realizar el ataque de la fortaleza, construyeon un torre sobre una ladera que estaba a unos 150 metros más abajo de la cima de Masada. Y yo pensé... ¿por qué los judíos que estaban en Masada no tiraron piedras, flechas o lo que fuese para evitar que fuesen construyendo la torre? Parece que la población judía de Masada no andaba muy sobrada de armas, y no se podían permitir este lujo... Finalmente los romanos consiguieron construir la torre desde la que poder acceder a Masada. Aquí tenéis una imagen con la reproducción de la torre.



 Los judíos, viendo la que se les venía encima, prefirieron morir por sus propios medios antes que permitir a los romanos esclavizarlos. Peeeero, para los judíos es un gran pecado el suicidio, así que decidieron que los cabezas de familia matasen a sus hijos y mujeres, después eligieron al azar a 10 hombre para matar al resto, después un hombre para matar a los otros 9, y finalmente al último sí que no le quedó otra que suicidarse... En total 960 judíos muertos. ¿Y cómo se sabe todo esto? No murieron todos los judíos, una anciana y una mujer se habían escondido en un depósito subterráneo de agua, y cuando los romanos accedieron a Masada oyeron de su boca toda la historia. Ante tal acto de valentía por parte de los judíos, los romanos sintieron un gran respeto hacia ellos y decidieron perdonar la vida a las dos mujeres.

En mi opinión una historia increíble, subes por el camino hacia Masada y te imaginas lo que tuvo que ser subir víveres o los materiales de construcción hasta allí. Una vez arriba las auténticas obras maestras de ingeniería realizadas por los romanos para abastecer la ciudad de agua, y estando frente al lugar onde se construyó la torre por la que los romanos accedieron, te imaginas lo que tuvo que ser el estar ahí sabiendo que en cuestión de horas ibas a morir... Estar ahí fue una auténtica experiencia.

Simplemente paseas por el lugar, te sumerges en su historia, disfrutas de las vistas de los restos del palacio que mandó construir Herodes sobre el acantilado.


Disfrutas perdiéndote por las casas en las que habitaron los judíos, en las que probablemente esperaban al momento fatídico...




Y como no, disfrutas de unas vistas maravillosas de las montañas del desierto de Judea y del Mar Muerto.



En definitiva, bien se merece la fama la visita a Masada. Tanto por la conservación de los restos arqueológicos, como la ubicación, y sobre todo, por conocer la historia y vivirla viajando en el tiempo.

Después de tirarme unas buenas 4 horillas disfrutando del lugar, tocaba volver a Jerusalem, a casa de Hagai, el couchsurfer, y pasar un par de días más por allí visitando la ciudad. Mientras esperaba al bus de vuelta, conocí a una pareja de Nepal y a un chico israelí que habían pasado el fin de semana de excursionismo por el desierto. Una muestras más de lo que abre la mente el viajar, me acababn de conocer, y sin siquiera preguntarme si quería, compartieron su cena conmigo y compartieron s compañía haciendo el viaje de vuelta a Jerusalem una experiencia más del viaje.

El fin de semana tocaba a su fin, dos estupendos días que añadir a las aventuras que estoy viviendo en este viaje, conociendo gente, historias, lugares, sensaciones, a mí mismo... ¿Qué más se puede pedir?