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miércoles, 7 de mayo de 2014

Despedimos Ecuador en Vilcabamba y saludamos a Perú con alguna dificultad

Después de pasar unos fantásticoos días con David en Cuenca, tocó de nuevo hacer mochilas, cargarlas en la espalda, y... ¡lesionarme el dedo gordo del pie con una lata! Si amigos... Después de pasar unos días en la selva en México, perdernos por el bosque en Colombia, cruzarse ante nuestros pies arañas peludas como las de las películas, resulta que el primer incidente significativo del viaje llegó por culpa de una lata que se me calló sobre el pie al salir de casa de David. Tranquilos, varios días después del incdiente, mientras escribo estas líneas, el dedo sigue en su sitio, aunque la uña con un dibujo negro al más puro estilo cubista.

Bueno, relatada ya la trepidante aventura del dedo, comentaros que el siguiente destino, y como despedida de la etapa por Ecuador, fue Vilcabamba, también conocido como el Valle de la Longevidad. El nombre es debido a que Vilcabamba es conocido básicamente por la longevidad de sus habitantes. Al respecto hay varias teorías, desde las propiedades del agua de la zona, el clima o los beneficios que aporta la extensa vegetación que la rodea, aunque seguramente será por la combinación de todo ello, unida a la tranquilidad que se respira en el pueblo.

Entrada a Vilcabamba 

Iglesia de Vilcabamba 

Vilcabamba

Y como suele pasar en este mundo, dale una característica especial a un lugar y ya tienes el negocio montado. En este caso, es más que tentador aprovechar la fama de larga vida del pueblo para atraer a jubilados estadounidenses y gente de tercera edad en general en busca de tratamientos regenerativos, terapias alternativas, retiros espirituales, botellas de agua milagrosas... ¡Ainsss! Con lo fácil y económico que sería aceptar el paso de la edad como algo inevitable, e intentar ver la belleza que cada época en la vida tiene, (que no me oigan las empresas de estética ni los cirujanos...)

Aunque también hay que decir, que la oferta hostelera del pueblo va en consonancia con este tipo de turismo, y aunque un poquito más caros que en el resto de Ecuador, se pueden encontrar hospedajes preciosos, con unos jardines que son una delicia para pasar el rato leyendo y tomando algo.


El hostal "Jardín Escondido", en el que nos alojamos

En cuanto a cómo pasamos los días en Vilcabamba, poco que decir... Aunque no lo creáis, el peligroso percance de la lata sobre mi dedito tuvo secuelas, y estuve 3-4 días cojeando, lo cual en un lugar como Vilcabamba, rodeado de naturaleza y preciosas excursiones para hacer, no es la mejor situación. Aunque eso sí, insensato de mí, el primer día que vi que pude caminar un poco decente, me aventuré a hacer una caminata de unas cuantas horillas, lo cual se tradujo en unos paisajes muy lindos, y en un dedo de nuevo hinchado...jeje


Valle de Vilcabamba durante la excursión

Después de 3 días en el pueblo de los abuelitos en absoluto relax, tocaba poner fin a la aventura ecuatoriana para saludar al nuevo país protagonista de este sueño, ¡Perú! Pero si normalmente en toda ocasión en que pasamos de un país a otro aparecen esos pequeños nervios por los trámites aduaneros, el uso de una nueva moneda, llegar a una hora decente al primer destino en el nuevo país... Esta vez la aventura de pasar de Ecuador a Perú sobrepasaría todos estos límites. Y es que según nos habíamos informado, para llegar desde Vilcabamba hasta Chachapoyas (a ver esas risitas al fondo de la clase...), nuestro primer destino temporal en Perú, la procesión era:

1) A las 6 AM bus desde Vilcabamba a Zumba, último pueblo en Ecuador. 6 horas.
2) En Zumba tomar un colectivo, que salen sólo 4 al día, hasta La Balsa (frontera entre Ecuador y Perú). 1,5 hora.
3) Pasar los trámites aduaneros, cambiar dólares a soles...
4) Ya en lado peruano, tomar un colectivo hasta San Ignacio, primera lugar más o menos civilizados en Perú. 1,5 horas.
5) Pasar la noche en San Ignacio, ya que llegaríamos de noche.
6) Al día siguienete, combi  (furgoneta para unas 17 personas), desde San Ignacio hasta Jaén, ¡aún estamos en Perú eh!, no Andalucía...
7) Otra combi desde Jaén a Bagua Grande.
8) Y por fin, la última combi desde Bagua Grande hasta Chachapoyas.
como aperitivo debíamos tomar un bus en Vilcabamba a las 6 de la mañana hacia Zumba, el último pueblo antes de la frontera, de ahí taxi a la frontera, passar los trámites, taxi al primer pueblo en Perú, San Ignacio, pasar la noche ahí, al día siguiente 3 buses diferentes hasta llegar al primer lugar interesante en Perú, Chachapoyas (a ver esas risitas al fondo de la clase...)

Suena interesante, ¿verdad? Pues a la hora de la verdad, toda esta teoría se tradujo en las 3 primeras horas más o menos tranquilas en el bus destino a Zumba, aunque eso sí, a partir de cierto momento, la carretera de asfalto desapareción y se convirtió en un camino de tierra que bordeaba un desfiladero de más de 50 metros. La aventura de ruedas a centímetros del precipicio y baches acabó cuando empezó a llover como si se acabase el mundo, y nos encontramos con que un desprendimiento de tierra cortaba el camino, por la tranquilidad del conductor del bus algo habitual...

Atravesando una riachuelo en el trayecto hacia Zumba 

Al fondo tenéis la "divertida" carretera que fuimos recorriendo

¿Soluciones que nos proporcionaban? Volverse para atrás hasta el pueblo más cercano, a una hora, o dejarnos ahí a que nos buscásemos la vida. Como entre nuestros principios no está desandar lo ya andado, junto con otra pareja de viajeros polacos decidimos quedarnos ahí, en medio de las montañas, lloviendo a mares en un auténtico barrizal a ver si encontrábamos algún transporte que nos llevase hasta Zumba. Tras andar unos 10 minutos, llegamos a una serie de casitas, donde nos dijeron  que había una persona que tenía un taxi-colectivo, que por 5$ cada uno nos llevaría hasta Zumba, peeero, había que esperar a que volviese de hacer otro servicio. Así que ya teníamos la excusa perfecta para descargarno de las mochilas, e improvisar una timba de cartas.

Ewe, la pareja polaca, y alguna local curioseando

Finalmente, el famoso taxi llegó, y sobre las 14:00 nos dejó en la terminal de Zumba, donde por supuesto ya no salían más colectivos hacia la frontera. Así que nos tocó tomar otro taxi-ranchera, que durante una hora, montados en la parte trasera, al aire libre, sentados encima de las mochilas, nos transportó por un camino de tierra, entre montañas y selva, que hizo las delicias de nuestro espíritus más juguetones y amantes de la naturaleza.

Por fin sobre las 15:30 llegamos a la frontera, pasamos el protocolo de cambiar moneda, registrarno en inmigración, y... ¡ya teníamos el ansiado sello en nuestros pasaportes para entrar a Perú! El resto del viaje hasta llegar esa noche a San Ignacia, y al día siguiente a Chachapoyas, según lo previsto. Con lo que después de salir un día a las 6 AM, llegar al día siguiente a las 6 PM, tomar un total de 9 transportes diferentes, dos nuevos compañeros polacos, y varias partidas de cartas, estaba claro que Perú no estaba avisando que no era un país cualquiera. Que si quieres viajar y disfrutar de sus maravillas tienes que sufrir un poquito. ¿Será así durante toda la etapa por la mítica tierra inca? Lo iremos comprobando durante las próximas semanas... ¿Nos acompañáis?

"Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es la victoria completa". Mahatma Gandhi.


domingo, 30 de marzo de 2014

Algún día tenía que llegar, final de la aventura en Colombia en Popayán

Íbamos evitándolo poco a poco, que si un par de días más en Medellín, que si nos quedamos un poco más en Manizales para ir al festival Hare Krishna, que si otro día más en Salento para actualizar el blog... A quién pretendíamos engañar, ¡lo único que intentábamos era retrasar el fin del viaje por Colombia lo máximo posible! jeje. Pero a pesar de encontrarte tan a gusto en un país, a pesar de sentir que será difícil encontrar gente con la que sientas tanta conexión, las ganas de seguir viajando, conocer otras culturas, otros olores, sabores... aún continúan. De todas maneras, Colombia seguirá estando ahí, así que nunca se sabe... :-P

Como destino final en Colombia pasamos unos días en la ciudad de Popayán, a unos 300 kilómetros de la frontera con Ecuador. Popayán es famosa porque hace unos años fue declarada Ciudad Unesco de la Gastronomía, :-o... ¿Vosotros habéis podido comprobar esa fama? Pues nosotros tampoco... No sé si porque al ser vegetarianos nos perdimos algunas de las delicias gastronómicas de la región que han dado tal fama a Popayán, pero según nuestros paladares se lo han pasado mejor en muchos otros lugares del país.

Títulos honoríficos aparte, la ciudad es conocida también por su centro histórico, compuesto por pequeños edificios todos ellos de color blanco, lo cual podría ser una delicia para la vista y las cámaras de fotos, si no fuera por la cantidad de tráfico y contaminación que envuelve toda la ciudad, los cuales enturbian en gran medida el aspecto colonial del centro. Aunque bueno, para ser justos, no deja de estar de más pasar una mañana recorriendo las calles de Popayán y ocupando un poco más la memoria de la cámara.

Patio interior del Ayuntamiento de Popayán 


Calles del centro histórico de Popayán

Bueeeno, para ser aún más justos, he de decir que dentro de la faceta gastronómica de la ciudad, tuvimos la agradable sorpresa de encontrar una variada oferta de restaurantes vegetarianos considerando el tamaño de Popayán, que aunque no nos pareción que tuviesen una gran calidad, por 4000 pesos (menos de 2 €), tenías un almuerzo con 7 platos a elegir, vamos, ¡que nos pusimos las botas!

Pero uno de los principales atractivos cerca de Popayán, es el mercado indígena de Silvia. Silvia es un pequeño pueblo a 1 hora en bus desde Popayán, en el que cada Martes se celebra un mercado protagonizado por la comunidad de indios guambianos. Esta comunidad ha tenido la fortaleza de preservar tradiciones desde tiempo pre-incaicos, resistiendo a la influencia de los "avances" de la civilización, aunque ya se veía a alguno disimuladamente sacando el móvil o vendiendo discos con los últimos hits en música indígena (una experiencia surrealista ver los vídeos musicales indígenas...) Poseen una lengua propia, el misak, que como suele pasar con las lenguas indígenas, al menos yo no entendía ni una palabra. Tanto hombres como mujeres visten con ropas tradicionales como sombreros, faldas y botas. Cada Martes la comunidad guambiana se acerca al pueblo de Silvia para vender desde productos alimenticios que ellos mismo producen, hasta productos textiles creados por ellos.

Familia guambiana

La verdad que pasear por Silvia este día de mercado es toda una experiencia de nuevas sensaciones, con nuevos sonidos a través del idioma misak, nuevos olores en forma de verduras y frutas nunca vistas... En definitiva, es vivir dentro de nuestras posibilidades unas horas la vida de la comunidad guambiana, aunque eso sí, algo desfigurada por la presencia de alguna cámara de fotos y turistas como nosotros sin sombrero, falda y la piel algo más clarita.


Mercado de Silvia

Aparte de esto, pasamos un par de días más en Popayán en los que tuvimos el placer de conocer a una prima de John, uno de los chicos que conocimos en Manizales, y por supuesto seguir disfrutando de la oportunidad que nos brindaba la ciudad de llenar abundantemente nuestras tripitas, con diversos platos vegetarianos a precios tirados.

Tras Popayán, tocaba poner rumbo hacia la frontera entre Colombia y Ecuador, haciendo una parada técnica de una noche en el pueblo más cercano a la frontera, Ipiales. Se trata de un pueblo en el que no hay mucho por hacer, y que una de sus principales fuente de ingresos es el hecho de estar tan cerca a la frontera. Aunque sí que hay una excursioncilla en Ipiales que merece mucho la pena para pasar una mañana, el santuario de Las Lajas. Se trata de un santuario construido en las faldas del valle del río Guáitara, de manera que no sólo impresiona la arquitectura del edificio, sino sobre todo el lugar donde fue construido.


Santuario de Las Lajas

Como suele pasar con este tipo de santuarios en lugares remotos, su construcción se debió a un milagro que sucedió en el siglo XVIII en ese lugar. Según la leyenda, cuando una mujer viajaba con su hija hacia tierras peruanas, se vieron sorprendidas por una tormenta y se resguardaron en las faldas del cañón. Hasta que en un instante, un relámpago iluminó una imagen de la Virgen del Rosario sobre una laja, la cual fue vista por la hija, hasta entonces sordomuda, y exclamó: "Mamita, la mestiza me llama..." Después, el típico protocolo de los agente del departamento de calidad de milagros de la Iglesia comprobaron que el milagro fue cierto, y procedieron a construir la Iglesia, y dicho sea de paso, garantizar el sustento económico de la zona a través del turismo. :-D

Santuario de Las Lajas


Así que tras la breve parada de un día en Ipiales, mochila al hombro, y buseta hacia la frontera, rumbo al 3º país en la etapa americana, rumbo a una vieja conocida para mí, la pequeña y poco explotada turísticamente Ecuador. Pero será en el próximo post donde empezamos a hablar sobre el quichua, el paso fronterizo, los simpáticos indígenas del norte de Ecuador, y alguna experiencia no tan agradable...


"Yo soy nacionalista, y mi país es el mundo". Gandhi

viernes, 22 de noviembre de 2013

Unos cuantos días en el Egipto más acuático, ¡Dahab!


Llegó la hora de un nuevo país, llegó la hora de pasar fronteras, de nuevos lugares, de nuevas incertidumbres... Pero antes de empezar a hablar de Egipto, evidentemente primero hay que llegar, y en este caso, no fue algo trivial...

Mi intención después de haber pasado 3 días de submarinismo y relax en Aqaba, era coger el ferry que sale desde el puerto de Aqaba, en Jordania, hacia Nuweiba, en Egipto, y conseguir el visado para Egipto en el mismo ferry según había leído por Internet. Intenté pasarme un par de veces por las oficinas de AB Maritim en Aqaba, la compañía responsable de dicho ferry, pero siempre estaba cerrada. Ésto, unido al hecho de que leí bastantes opiniones de que el barco en cuestión a veces resulta un infierno, sin horarios fijos, a veces incluso no zarpando... Empecé a plantearme otras alternativas, que además para mi espíritu aventurero eran más emocionantes, como era pasar a Egipto a través de la frontera Jordania-Israel, y después Israel-Egipto. Y es que aunque parezca una locura pasar por 3 países, estas 2 fronteras están muy cerca entre ellas, teniendo que pasar primero la frontera entre Aqaba (Jordania) y Eilat (Israel), y después la frontera entre Eilat y Taba (Egipto). ¡Dónde va a parar poder pasar por 3 países en un sólo día comparado con coger un barquito cómodo! jeje


Pero a esta opción se añadían un par de dificultades, primero que para entrar en Egipto necesitaba un visado (si sólo se visita el Sinaí no hace falta, pero para todo Egipto sí), y en la frontera con Egipto no dan visados, así que tenía que sacarlo en el Consulado de Egipto de Aqaba. La segunda dificultad fue que todo esto me pilló en fin de semana, así que tuve que posponer el paso a Egipto al Domingo (recordad que el fin de semana por aquí es Viernes y Sábado), ya que el Consulado está cerrado el fin de semana. Y la tercera dificultad, era que mi primer destino en Egipto era Dahab, y el último bus desde Taba, en la frontera Egipto-Israel, hacia Dahab era a las 15:00, por lo que había que andar con prisa para hacer todo esto.¿Podía ser el plan mejor? :-D

Así que llegó el Domingo, y lo primero, ir hacia el Consulado de Egipto en Aqaba a conseguir el visado. Llego sobre las 9:30, sobre las 10 me atienden, vale, todo marcha bien, ¡y de repente me dicen que vuelva a las 15:00 a por el visado! Empezábamos bien... Les comentó la situación, que a las 14:00 como muy tarde necesitaba estar en Egipto para coger el bus a Dahab, (siempre es mejor meter una hora de margen por si acaso...jeje), me dicen que intentarán agilizarlo. Al final, entre pitos y flautas, conseguí el visado a las 12:30, ¡me quedaban 2:30 horas para pasar dos fronteras entre países donde la pasimonía está a la órden del día! Finalmente, después de coger un taxi hasta la frontera Jordania-Israel, pagar 10 JOD de tasa de salida de Israel, coger otro taxi hasta la frontera Israel-Egipto, pagar la tasa de salida de Israel de unos 20€, sí...por estar 10 minutos en el país...jeje, ¡por fin llegué a tierra egipcia! Pero eran las 15:10... ¡Mierda! Toca negociar un taxi hasta Dahab, y en una frontera tienes todas las que perder en la negociación... Pero espera... ¿en Egipto no es una hora menos que en Jordania? ¡En realidad eran las 14:10! Oleee, tiempo de sobra hasta para tomarse un cafecillo...jeje

Ya con más tranquilidad, fuí hacia la estación de bus que está cerca de la frontera de Taba en Egipto, y allí me esperaba la primera sorpresa de Egipto que influiría en mis primeros días por aquí, sorpresa en forma de trotamundos mochilero brasileño llamado Pedro. Estaba también en la estación de bus, él con intención de ir hacia Sharm el Sheikh, un poco más al sur de Dahab. Yo le comenté que iba a Dahab porque había visto que era uno de los sitios más famosos del mundo para bucear, y había encontrado una oferta muy buena para hacer el curso de Advanced Open Water Diver (como la Educación Secundaria del submarinismo...jeje) incluyendo 7 días de alojamiento. Y mira por donde que Pedro también hace submarinismo, y que justo tiene el nivel de submarinismo anterior a ese curso... Así que ante tan tentadora oferta cambió y sus planes y nos fuimos juntos hacia Dahab.

Y es que Egipto, para sorpresa mía, no es sólo pirámides, templos, desierto... Una gran parte de la península del Sinaí, junto al Mar Rojo, es el destino ideal para disfrutar de aguas cristalinas, un tiempo estupendo para esta época del año y un fondo marino único. Entre estos sitios está Dahab, un pueblo que está en la costa este de la península del Sinaí, bueno... más que pueblo, podría llamarlo resort de vacaciones... Porque la vida de Dahab es el submarinismo, el snorkel, los hoteles, restaurantes, tours en camello, en quad... ¿Y qué pintan dos mochileros de bajo presupuesto en un sitio así? Pues lo que he comentado antes, para la gente aficionada al submarinismo, es delito estar en Egipto y no venir a Dahab y descubrir las maravillas del Mar Rojo. Además, aunque es un pueblo muy turístico, comparado con otros lugares de este estilo en el Mar Rojo, es de los más baratos, y para mi gusto muy acogedor, con hotelitos pequeños, en plan villas, restaurantes con cierto aire hippie... Un lugar ideal para pasar unos días en el más absoluto relax a buen precio.



El sitio donde había encontrado la oferta del curso de submarinismo era en Penguin Divers, que por lo que he visto es de los sitios más baratos para hacer submarinismo por Egipto, y con muy buena calidad. Así que si alguno es aficionado al submarinismo, o quiere empezar a serlo, ¡hacer un curso aquí es más que recomendable! Además, el alojamiento y el restaurante que tienen están bastante bien, a buen precio, y en primera línea de mar.



El curso de submarinismo duró 2 días, durante los cuales hicimos 5 inmersiones, incluyendo una nocturna. Como ya he comentado, la península del Sinaí es de los lugares a los que submarinistas de todo el mundo vienen, y la verdad que no me extraña. ¡Qué corales, qué peces! Por aquí puedes ver de todo, desde peces payaso, a tiburones (de esto no me he encontrado), peces ángel, peces mariposa, barracudas, peces trompeta, peces león, escorpión, mantas, tortugas marinas... Y sinfin de especies repartidas a lo largo de la costa del Mar Rojo, pudiendo disfrutar de inacabables lugares donde practicar submarinismo o snorkel. Aquí os dejo una foto de Pedro, los instructores y mía el día que hicimos la inmersión nocturna.


Al igual que pasó en Aqaba, no tenía cámara acuática para poder enseñaros las cosas que ví, pero os pongo un par de fotos sacadas de Internet de las inmersiones de Dahab.



Y no penséis que estas fotos son rebuscadas, prácticamente en cualquier sitio en el que hemos buceado nos hemos encontrado con este tipo de paisajes, con colores que sólo debajo del mar te puedes encontrar.

Tras los dos días de curso,  nos quedaban otros 5 días de alojamientos incluidos en la oferta. Como os he comentado, en Dahab, aparte de submarinismo o actividad acuáticas hay poco más que hacer, a excepción de la más absoluta relajación en caso de no querer o poder permitirte las actividades acuáticas.



Aunque una de las actividades diferentes a esto y muy recomendables para hacer estando en Dahab, es el trekking nocturno al monte Sinaí, donde se supone que Moisés recibió de manos de Dios los 10 mandamientos. En nuestro caso, más que por motivos religiosos, se trata de un trekking muy bonito para hacer por la noche, y si además coincides con la luna llena para que ilumine los pases, mejor aún. La excursión empezó a las 23:00 saliendo en una furgonetilla desde Dahab con otros 4 turistas egipcios con los que hicimos muy buenas migas. Sobre las 2 llegamos a los pies del monte Sinaí, y con un guía dirigiendo nuestros pasos, para arriba que nos fuimos.



 Algunos pensaréis, ¿y qué tiene de emocionante hacer una excursión por la noche, no dormir, pasar frío...? La respuesta en forma de fotitos:




Lo que tiene es un amanecer espectacular, rodeado de montañas, de un gran misticismo, de algo que hay que vivirlo para saber lo que es. Y si a eso le unes un grupo de turistas cristianos orientales orando en grupo mientras el sol sale, el espectáculo ya está completo.


Tras la semana sumergidos en la más pura relajación, a Pedro le tocaba poner rumbo hacia El Cairo, y yo había contactado con un couchsurfer que vive en el propio Dahab y es guía de buceo. Me ha ofrecido quedarme en su "chabola" en la playa, y podremos hacer submarinismo a precio muy bajo. Todo esto aún no lo he comprobado, porque estoy escribiendo todo esto un día antes de haber quedado con este couchsurfer, así que ya os contaré como ha sido la experiencia.

Parece que lo que iba a ser una semanita de calma absoluta por Dahab se va a alargar un poquito más, y quién sabe hacia donde caracolearemos después, las experiencias, personas, inquietudes que vayan apareciendo estos días irán escribiendo las próximas líneas de este apasionante guión.

Os dejo con una última foto de Pedro y mía al acabar la inmersión nocturna, ¡y ya oficialmente con el título de Advanced divers!


¡Nos vemos en el próximo capítulo!

"El modo de valorar el grado de educación de un pueblo y de un hombre es la 
forma como tratan los animales". Thomas Edison.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Vamos a por el siguiente... ¡Jordania! Llegada y visita a Amman

¡Estoy ya no hay quien lo pare! Dejamos la inolvidable Israel para poner rumbo a la vecina y desconocida Jordania. Pasamos del único país oficialmente judío en el mundo al mundo totalmente árabe. Nueva cultura, nuevas costumbres, nuevo idioma, nueva moneda... Creo y espero que no va a ser la última vez que haya tantos cambios entre países durante el viaje.

El paso de Israel a Jordania lo hice por la frontera de Allenby Bridge, ya que es la más cercana a Jerusalem y Amman, la capital jordana, y mi primer destino, donde me esperaba Hsiang, la chica taiwanesa que conocí en Nazareth. En esta frontera no tramitan visados, así que ya lo había sacado en Barcelona, y además, tiene fama de ser el paso entre los países más caro y más farragoso... Finalmente no fue para tanto la cosa, primero cogí una furgoneta-taxi en Jerusalem que junto con otra gente te lleva a la frontera. Una vez en la frontera, chequeo de pasaportes por la policía, y pago de la tasa de salida de Israel, 173 NIS. Una vez sales de la terminal de Israel, hay que coger un bus por 6,5 dinares jordanos (más o menos el dinar está a la par del euro), el bus te lleva hasta la terminal de Jordania, chequeo de pasaporte, de visado, ¡y ya libre en Jordania! Ya sólo quedaba llegar hasta Amman. Como suele ser habitual en estos sitios, una bandada de taxistas se te acercan para ofrecerte sus servicios, pero yo, lector experimentado de foros de viajes, empeñado en ir en bus, a la manera local :-D Así que cogí el bus hasta Amman por 3 dinares, que como veis son lo último en el mundo autobusero...jeje


Una vez en Amman y fuera del bus, de nuevo la manada de taxistas, algo constante con lo que lidiar por estas tierras, pero según cómo te lo tomes, tiene su encanto. Había llegado el momento, primer regateo en tierras árabes, se iban a enterar... Había mirado en Google Maps que no estaba muy lejos de donde me había dejado el bus a casa de Hsiang, así que los 5 dinares que me propuso el taxista de inicio eran demasiado. A ver, sé que en España por ejemplo 5 dinares=euros es muy poco para un taxi, pero aquí por una carrera de 20 minutos te sale unos 3 dinares, y no es la cuestión del dinero, sino de que no se aprovechen de ti. Yo me cerré en que de más de 2 dinares no subía, el taxista bajó hasta 3, pero no llegamos al acuerdo que yo pretendía. "Da igual, me voy a pata que no estoy muy lejos"... Primera en la frente y primera lección aprendida, 90 minutos me tiré andando con todo el equipaje hasta llegar a casa de Hsiang... Después de unos días por aquí ves que negociando un poco se llega a precios "normales", sin que se intenten aprovechar tanto.

Los dos primeros días en Amman aproveché para visitar la ciudad. No es que tenga mucho para ver, pero me tomé esos días con muuuucha calma. En Amman básicamente hay para visitar la ciudadela, entrada por 2 dinares, situada en la colina más alta de Amman, con restos arqueológicos desde la Edad de Bronce, aunque la mayor influencia es de los Árabes Umayad (tranquilos, hoy no toca lección de historia...jeje). En la ciudadela se pueden visitar diferentes construcciones como una mezquita de la época de los Umayad.


Y la otra gran atracción, el templo de Hércules de la época romana, con la parte antigua de Amman como fondo de escenario.


¡Sí sí! ¡Eso que veis en las fotos son nubes! Creo que son las primeras nubes desde que empezó el viaje...jeje

La visita no está mal como primer contacto con Amman, además puedes disfrutar de unas buenas vistas de la ciudad, y sobre todo de otra de sus atracciones, el teatro romano.


Ya con esta imagen podéis apreciar levemente lo que es Amman. Ciudad enorme, edificios por todas partes, caos, u orden jordano, según se mire...jeje. Mucho ruido de coches, de gente, "aire" denso, cada cruce de acera una aventura, llamadas para la oración, sentirte observado, amabilidad... En resumen, una oportunidad para conocer cosas nuevas y poner a prueba tu capacidad de adaptación.

Como os comentaba, tras la visita a la ciudadela, tocaba ir a ver el teatro romano, en este caso nada de especial en cuanto a su estructura comparado con otros ya vistos, pero sí por estar en medio de la ciudad.


Otra visita imprescindible y recomendación personal sin duda alguna es probar el knafeh en el restaurante Habiba, ¡qué delicia! El knafeh es un postre de queso típico árabe que se sirve caliente y se puede encontrar en todas las pastelerías. Sólo de pensar en ello estoy salivando...


Como no, otro de los sitios que a mí gusto y es imprescindible para vivir el ajetreo local es el mercado. Y en este caso no podía ser menos, diferentes colores, olores, gritos por todas partes en árabe, precios bajísimos (desde el punto de vista europeo claro...)


En medio de tanto alboroto, coches, contaminación... existe un local en medio de la zona vieja de la ciudad en el que parece que te transporte a otro sitio. Un local tranquilo, adornando sus paredes con pinturas de banderas del mundo, donde charlar un ratillo con gente local, es el Café Al-Rasheed, situado en una terracita con vistas a la principal calle del centro, ideal para fumar una sisha, tomarte un té... ¡Que conste que no me llevo comisión eh! :-P


Y por supuesto, estando en Jordania, país árabe, no podía faltar tampoco la visita a alguna mezquita. En mi caso ni mucho menos por motivos religiosos, sino más por razones arquitectónicas, y como sabéis, me gusta sentir la energia de estos lugares. En Amman, la mezquita más famosa es la Mezquita del Rey Abdullah, o mezquita azul. 


Como digo, independientemente del significado religioso del complejo, es un edificio realmente bonito, de esos que abruman por su tamaño, y que una vez dentro te invade una sensación de respeto, silencio y poder interior mágico, de vez en cuando interrumpida por el sonido del móvil de algún respetuoso musulmán.


En cuanto a turisteo por Amman esto ha sido prácticamente todo. En un día, día y medio como mucho ves lo más significativo, aunque como en mi caso, 5-6 días te permiten visitar otros sitios cercanos, familiarizarte con la ciudad, con su ritmo, con su gente, y sobre todo... ¡con el delicioso knafeh! :-D

Hoy no os pondré una cita, sino un trozo del guión de la película francesa "El planeta libre", prohibida por la Unión Europea ante el peligro que puede causar en la mentalidad de la sociedad. ¡Más que recomendable!

(Mujer1) - Y esto, ¿Qué es esto?
(Mujer2) - Un pintalabios.
(Mujer1) - ¿Y para qué sirve?
(Mujer2) - Para ponérselo en los labios, así...[gesto pintándose los labios]
(Mujer1) - Ah...en los labios...¿es un medicamento?
(Mujer2) - No... no es un medicamento, es para parecer guapa.
(Mujer1) - ¿En serio?
(Mujer2) - Para estar sexy
(Mujer1) - ¿Sexy?
(Mujer2) - Bueno, para gustar
(Mujer1) - ¿A quién?
(Mujer2) - A todo el mundo...
(Mujer1) - ¡Eso debe de ser difícil!
(Mujer2) - Para que te quieran.
(Mujer1) - Ya entiendo, es un medicamento que sirve para que todo el mundo te quiera
(Mujer2) - No, no exactamente.
(Mujer1) - Y si no te lo pones nadie te quiere, ¿es así?
(Mujer2) - Sí, sí...pero... es difícil de explicar.
....
(Mujer1) - ¿Y esto?
(Mujer2) - Son fotos. Max, mis padres, y mis hijos de pequeños.
(Mujer1) - ¡Ah! Son las personas que quieres... Y... ¿por qué no usan pintalabios?