domingo, 3 de noviembre de 2013

Intermedio en Jerusalem para ir al paraíso y a la historia, Ein Gedi y Masada

Durante mi estancia en Jerusalem, me pilló en medio el fin de semana israelí, Viernes y Sábado. Durante esos días, muchos sitios que quería visitar están cerrados, el transporte no funciona muy frecuentemente, así que siguiendo el consejo de mi couchsurfer en Jerusalem, Hagai, decidí irme durante el fin de semana fuera. El plan pintaba muy apetecible, un poco de excursionismo por Ein Gedi, que es un parque natural en montañas desérticas, y Masada, una ciudad construida por Herodes en lo alto de una gran montaña.

Así que el Viernes me levanté prontito, y a coger el bus rumbo a Ein Gedi, trayecto durante el cual pude disfrutar de la compañía de una pareja argentina que estaban viajando por Israel y de las vistas del Mar Muerto. Al llegar a Ein Gedi, la idea era ir al hostal que hay cerca de la entrada del parque natural y reservar habitación para esa noche. Peeeero, estaba todo a tope, me mandaron a preguntar a otro hostal que estaba un poco más lejos y más de lo mismo.Y la verdad que por esa zona no hay más donde elegir, así que parecía que había llegado el gran momento, ¡primera noche del viaje durmiendo a la intemperie! Que seguro que no será la última. Para ser sincero, en un primer momento no me lo tomé muy bien, hacia bastante calor, iba con la mochila grande llenita, había andado bastante para preguntar en los dos hostales... Pero después de un ratillo, uno que es aficionado a ver el lado positivo de las cosas, pensé: "¡qué leches! Tendré la oportunidad de dormir al lado del Mar Muerto, tengo esterilla y saco de dormir, es una nueva aventura y para eso estoy haciendo este viaje, ¡para vivir nuevas aventuras!". Así que con la mente ya saneada, a empezar la ruta por el parque natural de Ein Gedi.

La entrada cuestas 23 NIS, cada uno de ellos merecen totalmente la pena. Hay diferentes rutas para hacer, desde 30 minutos hasta día entero, en mi caso hice una ruta de unas 3 horas, no demasiado dura.



El parque es precioso, con una vistas preciosas del Mar Muerto, con Jordania al fondo y las montañas de alrededor.



Aunque la principal atracción son una serie de cascadas que caen sobre unas lagunas en las que te puedes bañar, una delicia hacer una excursión por la montaña y luego tener la oportunidad de estar rodeado de naturaleza, cascadas, y darte un bañito. todo un espectáculo de la naturaleza. Simplemente pasear, ir descubriendo lagunas por rincones escondidos, volver a la infancia al más puro estilo explorador. Disfrutad del paisaje.





Tras esta maravillosa experiencia, tocaba buscar un lugar para pasar la noche. Y teniendo el Mar Muerto a unos metrillos, ¡qué mejor que pasar la noche cerca de este emblemático sitio! Pregunté al guía del parque de Ein Gedi sobre algún sitio recomendable donde pasar la noche, y me comentó que justo a 5 minutos andando, había una especie de playa pública, entiénda aquí por playa una cuantas rocas en la orilla, donde la gente solía ir a pasar la noche en tiendas de campaña, ¡así que el lugar ideal para pasar la noche!

La verdad que al chico no le faltaba razón cuando me dijo lo de que la gente suele ir ahí a acampar...


Justo coincidí con un campamento de un colegio que tenían conquistado el lugar...jeje Y como no, estando en el Mar Muerto, tocó el bañito de rigor. ¡Vaya sensación! No sé lo que es sentirse sin gravedad, pero creo que esta es la experiencia más cercana que he sentido. Nada más entrar notas como una nube te sujetase, ya te puedes poner tumbado boca arriba, boca abajo, en vertical, que ahí no hay nada que te hunda. Y es que el Mar Muerto es el mar que se encuentra a menor altitud del mundo, por lo que en esta zona el calor es intenso, haciendo que la evaporación del agua se alta y la concentración de sal sea cerca de un 30% mayor de lo normal. Ahí va la foto que no podía faltar en el viaje.


No pudo ser mejor la primera noche durmiendo al aire libre, con gente alrededor, unas vistas privilegiadas que ni el mejor hotel de la zona te ofrece, un atardecer de película.


Y como no, despertarte con los rayos del Sol que se van asomando al fondo de las montañas jordanas no tiene precio.


Después de disfrutar del espectáculo y recoger mi extenso campamento, el siguiente destino era Masada, una de las más famosas atracciones de Israel. Pero como era Sábado, dia festivo en Israel, no había transporte público, así que tocaba hacer autostop. Pero como viene siendo habitual, el universo y yo nos llevamos bien y en menos de diez minutos un par de chicos israelíes me recogieron y me llevaron hasta la puertita de la entrada al parque de Masada.

Masada es una fortaleza construida en tiempos del ya famoso Herodes. Consideró que por las características geográficas del lugar, una montaña rodeada de acantilados, sería un lugar perfecto en el que alojar a sus familiares cercanos y así protegerlos de posibles ataques.


  Además, se trataba de una situación con unas vistas privilegiadas del Mar Muerto y el desierto de Judea, y como en aquellos tiempos, bueno, y en estos también... las apariencias eran muy importantes, el hecho de construir allí una fortaleza con el palacio de Herodes, baños, viviendas... quedaba muy bien de cara a la galería.


Y es a partir de la Gran Revuelta Judía en época del Imperio Romano cuando empieza la verdadera y famosa historia de Masada. Con Herodes ya fallecido, en el año 66 dC se inició la Primera Guerra Judeo-Romana, en un intento de los judíos por liberar Judea de los romanos. Un grupo de judíos sublevados, consiguió asaltar Masada por sorpresa. Encontrándose con una fortaleza en una gran localización, llena de víveres para sobrevivir muchos meses, y un sofisticado sistema de almacenamiento de agua.

Durante la revuelta judía, los romanos en represalia fueron conquistando diferentes asentamientos hasta entonces judíos, obligando a éstos al exilio, y siendo Masada uno de los lugares a los que escapar. Llegando a tal punto en el que el único punto de resistencia judía que seguía en pie era Masada. Y claro, los romanos no podían dejar así la cosa, o conquistan todo o sino no se quedan contentos. Pero no era tarea sencilla hacerse con Masada, la fortaleza sólo tenía dos accesos, uno conocido como el "Camino de la Serpiente", muy inclinada y difícil de hacer, ¡puedo dar fe! En la primera foto que he puesto de Masada se puede apreciar el camino desde abajo, y en la siguiente foto desde arriba.


En total se ascienden 450 metros desde el nivel del Mar Muerto en unos 45 minutos bastante intensos y a pleno sol. Sí... eso que se ve es un teleférico, pero así es demasiado fácil, y no se vive igual la historia de Masada. Buenos, sigamos contando lo que pasó...

El otro acceso era por el otro lado, también bastante difícil pero no tanto como el de la serpiente. Así que los romanos intentaron atacar Masada por este último lado. Poco a poco fueron rodeando la montaña con un campamento de miles de soldados, y para realizar el ataque de la fortaleza, construyeon un torre sobre una ladera que estaba a unos 150 metros más abajo de la cima de Masada. Y yo pensé... ¿por qué los judíos que estaban en Masada no tiraron piedras, flechas o lo que fuese para evitar que fuesen construyendo la torre? Parece que la población judía de Masada no andaba muy sobrada de armas, y no se podían permitir este lujo... Finalmente los romanos consiguieron construir la torre desde la que poder acceder a Masada. Aquí tenéis una imagen con la reproducción de la torre.



 Los judíos, viendo la que se les venía encima, prefirieron morir por sus propios medios antes que permitir a los romanos esclavizarlos. Peeeero, para los judíos es un gran pecado el suicidio, así que decidieron que los cabezas de familia matasen a sus hijos y mujeres, después eligieron al azar a 10 hombre para matar al resto, después un hombre para matar a los otros 9, y finalmente al último sí que no le quedó otra que suicidarse... En total 960 judíos muertos. ¿Y cómo se sabe todo esto? No murieron todos los judíos, una anciana y una mujer se habían escondido en un depósito subterráneo de agua, y cuando los romanos accedieron a Masada oyeron de su boca toda la historia. Ante tal acto de valentía por parte de los judíos, los romanos sintieron un gran respeto hacia ellos y decidieron perdonar la vida a las dos mujeres.

En mi opinión una historia increíble, subes por el camino hacia Masada y te imaginas lo que tuvo que ser subir víveres o los materiales de construcción hasta allí. Una vez arriba las auténticas obras maestras de ingeniería realizadas por los romanos para abastecer la ciudad de agua, y estando frente al lugar onde se construyó la torre por la que los romanos accedieron, te imaginas lo que tuvo que ser el estar ahí sabiendo que en cuestión de horas ibas a morir... Estar ahí fue una auténtica experiencia.

Simplemente paseas por el lugar, te sumerges en su historia, disfrutas de las vistas de los restos del palacio que mandó construir Herodes sobre el acantilado.


Disfrutas perdiéndote por las casas en las que habitaron los judíos, en las que probablemente esperaban al momento fatídico...




Y como no, disfrutas de unas vistas maravillosas de las montañas del desierto de Judea y del Mar Muerto.



En definitiva, bien se merece la fama la visita a Masada. Tanto por la conservación de los restos arqueológicos, como la ubicación, y sobre todo, por conocer la historia y vivirla viajando en el tiempo.

Después de tirarme unas buenas 4 horillas disfrutando del lugar, tocaba volver a Jerusalem, a casa de Hagai, el couchsurfer, y pasar un par de días más por allí visitando la ciudad. Mientras esperaba al bus de vuelta, conocí a una pareja de Nepal y a un chico israelí que habían pasado el fin de semana de excursionismo por el desierto. Una muestras más de lo que abre la mente el viajar, me acababn de conocer, y sin siquiera preguntarme si quería, compartieron su cena conmigo y compartieron s compañía haciendo el viaje de vuelta a Jerusalem una experiencia más del viaje.

El fin de semana tocaba a su fin, dos estupendos días que añadir a las aventuras que estoy viviendo en este viaje, conociendo gente, historias, lugares, sensaciones, a mí mismo... ¿Qué más se puede pedir?

8 comentarios:

  1. Una maravilla Ivan!!! sigue disfrutando.

    Recuerdos de José Martín y un abrazo

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  2. Se te ha olvidado poner la cita final. Ya formaba parte del blog

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    1. Es que en este blog nunca hay que esperarse nada... :-D Así para los próximos post estaréis con la emoción de si hay cita o no, toda una táctica comercial!jeje. Tranqui, que aún habrá más citas para poner. Mususs!

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  3. Me quedo con esta parte de Jerusalem y el puntazo de dormir al raso...

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    1. Veo que te quedas con la parte que no es Jerusalem...jeje. Si tio, fue un puntazo y todo un acierto lo de dormir al aire libre. Seguro que no será la última!

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  4. Buenas Ivantxu;
    Como puedes ver, soy Silvia que voy siguiendo con ilusión tu blog. Impresionante el baño en el mar muerto. Creo que se va a publicar como Anonimo pero es que no tengo muy claro como va esto.
    Impresionante,
    Silvi

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    1. Que bueno que aun sigas enganchada al blog, me sigues permitiendo que al ver tus comentarios, relea el blog y recuerde muy buenos momentos del viaje, y como no, cada día añadiendo nuevos.

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